«Nuestro Ejército será cada vez más fuerte, sin importar lo que digan. No porque queramos atacar a alguien, sino para que nadie vuelva a atacarnos», declaró el presidente serbio.
El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, declaró este 2 de diciembre durante un mitin preelectoral en Belgrado que el país no ha olvidado la agresión de la OTAN contra la República Federativa de Yugoslavia en 1999 y no permitirá que sus ciudadanos olviden lo ocurrido. El mandatario agregó que pese a que Serbia está rodeada por países de la OTAN, mantiene “relaciones correctas” con el bloque militar e intentará que siga así.
“Pero eso no significa que hayamos olvidado el año 1999, pero cada año conmemoraremos y recordaremos a la gente lo que pasó. Miremos hacia el futuro, pero no para avergonzarnos, sino para estar orgullosos de nuestro valiente pasado y quitarnos el sombrero ante cada héroe que entregó su vida en el altar de su patria”, manifestó.
El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, subrayó que el país no ha olvidado la agresión de la OTAN de 1999 y se compromete a mantener viva la memoria de esos trágicos eventos. pic.twitter.com/TbHTCOIzga
Al mismo tiempo, Vucic destacó que su país será militarmente neutral, protegerá sus cielos y tierra, así como las vidas de sus ciudadanos. “Y nuestro Ejército será cada vez más fuerte sin importar lo que digan, sin importar cómo lo digan. No porque queramos atacar a alguien, sino para que nadie vuelva a atacarnos”, señaló el presidente serbio.
En marzo de este año, durante un discurso en un evento conmemorativo con motivo del 24.º aniversario de la agresión contra el país, Vucic denunció que los países de la OTAN “arrasaron partes” del territorio yugoslavo, “mataron a 79 niños, 2.500 personas y no solo civiles, sino también soldados y policías”. “¿Quién les dio ese derecho?”, cuestionó. “Creo que es nuestro deber tratar de perdonar”, dijo el mandatario. Sin embargo, en cuanto a olvidar los hechos, expresó: “Solo podremos olvidar si ya no estamos“.
El 24 de marzo de 1999, la OTAN intervino militarmente en el conflicto relacionado con la independencia de Kosovo sin contar con la aprobación de la ONU. La campaña de bombardeos sobre el territorio de Yugoslavia (compuesta entonces por Serbia y Montenegro) se prolongó hasta el 11 de junio. Durante aquellos 78 días, la alianza militar lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas. Solo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas. La agresión se cobró la vida de centenares de civiles y destruyó una parte considerable de las infraestructuras del país.
Corea del norte ha logrado una proeza tecnológica que ni siquiera la Unión Europea ha alcanzado: el 21 de noviembre lanzó su primer satélite al espacio, el Malligyong-1, un éxito que en Estados Unidos ha provocado la reacción esperada de amenazas de destrucción del satélite.
El Comando Espacial de Estados Unidos sugirió la posibilidad de un ataque militar contra el satélite norcoreano.
La escalada ha seguido con declaraciones del gobierno de Pyongyang: cualquier interferencia o ataque a su satélite será considerado como lo que es: una declaración de guerra.
El Ministerio de Defensa de Corea del norte acusa a Estados Unidos de desafiar la soberanía de su país y amenaza con destruir los “innumerables satélites espías estadounidenses” que sobrevuelan la península de Corea, acusados de vigilar sus puntos estratégicos.
Estados Unidos babea de rabia. La mala digestión es pintoresca porque el Departamento de Estado se ha negado a confirmar la entrada en órbita del satélite para no reconocer públicamente que los avances norcoreanos prosiguen, a pesar del bloqueo total al que somete al país asiático.
El remedio es el mismo de siempre: si las sanciones no sirven para nada, se imponen más sanciones. A través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha sancionado a ocho “agentes extranjeros con base en Corea del norte”.
Estas sanciones tienen como objetivo frenar los esfuerzos de Pyongyang en tecnología de satélites y misiles. Además, el grupo de ciberespionaje Kimsuky también ha sido sancionado por su apoyo a los objetivos estratégicos de Corea del norte (*).
Tras Estados Unidos se han movido sus marionetas preferidas, Japón y Corea del Sur, que respondió al lanzamiento del vecino con el suyo propio, aunque el mérito ha sido de SpaceX, la empresa de Elon Musk.
Como es natural, este segundo lanzamiento no ha tenido tan mala prensa como el primero.
Por lo demás, Extremo Oriente también conoce una carrera armamentista, lo que llevado a Seúl a suspender parcialmente un acuerdo con sus vecinos del norte, limitando las actividades de reconocimiento y vigilancia a lo largo de la zona desmilitarizada.
Sergio Rodríguez Gelfenstein.— Entre noviembre de 1884 y febrero de 1885, en la ciudad de Berlín, convocada por Francia y Gran Bretaña y organizada por el canciller de Alemania, Otto Von Bismarck, se reunieron las principales potencias mundiales a fin de organizar el reparto de África. Algunos años después, en mayo de 1916 a través del Acuerdo Sykes-Picot Gran Bretaña y Francia hicieron lo propio en el Asia Occidental y el norte de África.
Estos repartos coloniales vinieron a consagrar el poderío mundial de Gran Bretaña, pero en esta instancia, debió ser un poder compartido, primero con Francia y posteriormente con Estados Unidos. No obstante, hubo un período de la historia en que Gran Bretaña fue ama y señora del planeta, a partir del asombroso aumento de la productividad como consecuencia de la revolución industrial. Como parte sustancial de su poderío, Gran Bretaña construyó y desarrolló un gigantesco imperio colonial.
Ciento cincuenta años después, la huella colonial sigue presente en todo el planeta, en algunas regiones todavía a través de su expresión primigenia, y en otras, en forma de control neocolonial para mantener los hilos que permiten el dominio de buena parte del planeta. Vale mirar los trazados rectilíneos en los mapas derivados del surgimiento de Estados nacionales en los espacios trazados por las metrópolis tras el reparto del planeta. Para ello, no se contó con la opinión y aceptación de los pueblos originarios de esas regiones que vivían en tales territorios desde épocas ancestrales.
Así mismo, es menester observar la enorme cantidad de conflictos latentes emanados de las metrópolis tras retirarse de sus colonias, derrotadas u obligadas por circunstancias al margen de su control. Por ejemplo, el territorio de Cachemira que debió ser pakistaní, quedó en India. Kuwait, una provincia iraquí, fue elevada al status de Estado nacional por obra y gracia de Londres. Jordania, fue inventada nadie sabe de dónde, para ser entregada a la dinastía hachemita como premio consuelo por haber sido desplazada de Arabia que fue, a su vez, entregada como recompensa a la familia Saud, por su perruna lealtad a Gran Bretaña.
En África, tutsis, hutus, bantúes, tuaregs, masái, mursis, zulúes y centenares de pueblos originarios, vieron trazadas líneas de separación de sus territorios ancestrales, siendo obligados por la fuerza a hablar idiomas extranjeros y aceptar religiones extrañas. De un día para otro, vieron horrorizados que en sus comunidades, una parte debía, hablar francés y la otra inglés además de tener que “pedir visa” para visitar a sus familiares que habitaban en comunidades cercanas.
Ya a comienzos del siglo XIX, Gran Bretaña supo combinar su dominio naval, la enorme capacidad de crédito en las finanzas, una gran experiencia comercial y una exitosa diplomacia de alianzas para constituirse en la potencia hegemónica global. Así, la revolución industrial vino a fortalecer una posición que ya había mostrado grandes éxitos en las luchas mercantilistas y preindustriales del siglo anterior. En 1815, la derrota de Napoleón Bonaparte vino a consolidar la hegemonía inglesa.
América Latina y el Caribe no fueron ajenos a esta circunstancia. Los conflictos en Europa y las imprevisibles victorias de uno u otro bando concluían con acuerdos que transferían la posesión de un territorio colonial de una soberanía a otra. Así, por ejemplo, Trinidad y Tobago fueron cedidas por España a Gran Bretaña por el Tratado de Amiens de 1802. Aruba por su parte, que fue ocupada por los holandeses en 1636 permaneció bajo su control durante casi dos siglos, pasando a dominio de Gran Bretaña en 1805 y devuelta al control neerlandés en 1816. Otro caso es el de Belice, un territorio que ocupado por Gran Bretaña en 1638, mantuvo una constante tensión con sus vecinos españoles hasta que en 1798, Madrid fue definitivamente desplazada, convirtiéndola en la única colonia británica de América Central con el nombre de Honduras Británica.
En este período de inicios del siglo XIX, aprovechando su poderío ilimitado, desde su pequeña posesión en Guayana, Gran Bretaña comenzó en 1814 su expansión hacia el oeste. Así, las 20 mil millas² originales de su colonia se fueron ampliando a 60 mil a mediados del siglo XIX, a 76 mil en 1855 hasta llegar a las 109 mil millas, equivalentes a 159 mil Km².
En este contexto internacional se produjo la declaración del presidente Monroe del 2 de diciembre de 1823, devenida en doctrina de política exterior de Estados Unidos. A fines de siglo, ya en plena etapa imperialista, Washington comenzó a dar mayor continuidad a la aplicación de esta doctrina: en 1898 Estados Unidos intervino militarmente en Cuba y en 1903 promovió la secesión de Panamá de Colombia para apoderarse de un territorio que le permitiera a construir el tan deseado canal. Al iniciar el siglo XX, los presidentes Teodoro Roosevelt y William Howard Taft implementaron nuevas modalidades de intervención que fueron conocidas como “Política del Gran Garrote” y “Diplomacia del Dólar”. En ese marco, Estados Unidos ocupó Cuba entre 1906 y 1909.
Así mismo, en la crisis de Venezuela, iniciada en 1902 cuando barcos de guerra de Inglaterra, Alemania e Italia bombardearon y bloquearon los puertos venezolanos para exigir el pago de deudas adquiridas durante la lucha de independencia, el gobierno del país invocó la doctrina Monroe ante lo cual Washington actuó para “apaciguar” a los europeos a cambio de lo cual se comprometió a obligar a Venezuela a sufragar sus compromisos financieros.
Todo ello contrastaba con la tradición bolivariana de defensa irrestricta de la soberanía. Con su infinita sabiduría, el Libertador Simón Bolívar ya en 1819 durante su discurso en el Congreso de Angostura estableció claros principios y doctrinas para la creación de las repúblicas americanas que habrían de constituirse. En el caso de Colombia (a la cual pertenecía Venezuela), en 1821 en el Congreso de Cúcuta, los plenipotenciarios acogieron la idea del Libertador y establecieron precisa delimitación del territorio nacional. Al hacerlo, se había originado una Doctrina de Derecho Internacional emanada del uti possidetis juris de 1810 que aceptaba como título legítimo la posesión en que habían estado los territorios americanos y a la cual tenían derecho en virtud de las disposiciones que habían generado su creación.
A Bolívar se le debe esta iniciativa que se incorporó al ordenamiento jurídico de la naciente república. El Libertador previó con extraordinaria visión de largo plazo que las discusiones de límites entre las nuevas repúblicas generarían graves inconvenientes por lo que era necesario trazar definidas reglas que dieran bases jurídicas a todos y evitaran problemas de orden público internacional. Nadie sabe cuántas guerras le evitó el Libertador a Nuestra América. Como la historia se ha encargado de demostrar –a diferencia de otras regiones del mundo- nuestros problemas limítrofes han sido ínfimos si se les compara con otros continentes.
En este contexto, Venezuela permanentemente protestó por la actitud prepotente y expansionista de Gran Bretaña. Por esta razón, en 1896 Estados Unidos y Gran Bretaña iniciaron conversaciones sobre el problema limítrofe de esta última con Venezuela. Esto condujo en 1897 a un tratado para establecer el arbitraje.
Estados Unidos logró imponer condiciones de arbitraje absolutamente lesivas para Venezuela y favorables a Gran Bretaña. Este arbitraje es el que en 1899, al margen del derecho internacional, incumpliendo las normas que se habían establecido y sin que Venezuela pudiera exponer sus argumentos, falló legitimando la usurpación a través de un laudo. El verdadero alcance de la expoliación sólo se vino a saber muchos años después.
En 1949 se dio a conocer un memorándum escrito por el abogado estadounidense Severo Mallet-Prevost quien había actuado como consejero de Venezuela en la negociación. En el documento, publicado después de su fallecimiento, Mallet-Prevost reconocía que el laudo fue producto de un arreglo político entre Estados Unidos y Gran Bretaña que hizo un trazado arbitrario de la frontera, acordado al margen del derecho internacional .Vale decir que dos de los cinco jueces que fallaron eran británicos y otros dos estadounidenses.
Esto demuestra la naturaleza viciada del laudo y es la razón por la que ningún gobierno venezolano lo ha reconocido. En 1966, Gran Bretaña aceptó finalmente, iniciar negociaciones con Venezuela, llegando al Acuerdo de Ginebra de 17 de febrero de 1966. Este documento fue reconocido por Guyana al acceder a su independencia el 26 de mayo de ese año.
Venezuela a su vez, reconoció la independencia de Guyana, reservándose el mantenimiento de su demanda histórica y por tanto reconociendo la soberanía del nuevo Estado a partir del territorio al este de la línea media del Río Esequibo desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico. Desde entonces, el diferendo se mantuvo en un plano amistoso.
Sin embargo, en fecha reciente se produjo una primera señal de alarma evidenciando una alteración de esta situación, cuando Guyana renunció a dar continuidad al trabajo del buen oficiante designado por Naciones Unidas. Esta fue una indicación inequívoca que anunciaba la intención guyanesa de llevar el conflicto por otra ruta. Lamentablemente así fue. Guyana decidió dar una concesión a la empresa estadounidense ExxonMobil, la cual bajo influjo imperial y apoyada por su gobierno y por poderosos intereses económicos y políticos trasnacionales se propuso escalar el conflicto para poner a Venezuela en el banquillo de los acusados como cabeza de playa de una nueva escalada intervencionista contra Venezuela que ha llevado el diferendo -de forma ilegal- a la Corte Internacional de Justicia de La Haya que no tiene jurisdicción sobre este asunto.
El originario pensamiento ecléctico de Hugo Chávez y su acelerada evolución política e ideológica lo condujo, de sostener preceptos nacionalistas, patrióticos y bolivarianos, a claras ideas antiimperialistas e incluso socialistas. Acorde a ello, su reflexión y su práctica también fue progresando en cuanto a su mirada sobre la Doctrina Monroe y sus efectos en Venezuela y América Latina y el Caribe.
Su acendrado sentimiento bolivariano, sustentado en un profundo conocimiento de la vida y la obra del Libertador lo llevaron a apuntalar casi de forma natural su rechazo al panamericanismo y las derivaciones intervencionistas que emanan de la Doctrina Monroe.
En la gran batalla librada en Mar del Plata contra el Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) presentado por Estados Unidos en noviembre de 2005, Chávez comenzaba a perfilar la idea de continuidad que esbozaba la Doctrina Monroe, el panamericanismo y esta nueva propuesta de Estados Unidos. En su discurso durante la concentración popular en apoyo a la política latinoamericana y caribeña y contra el imperialismo frente al Palacio de Miraflores el 19 de noviembre de ese año, trazó con precisión la forma que debía adquirir el pensamiento y la práctica antiimperialista.
Al referirse a su participación en el evento de la ciudad argentina, expresó: “Allí llegamos nosotros los venezolanos, decididos a continuar resistiendo la agresión imperialista, a continuar diciéndole no a la propuesta imperialista de engullirnos, en una propuesta –como ya he dicho– muy vieja, pero que va cambiando de nombre, a medida que pasan los años, las décadas y los siglos; ya la llamaban Doctrina Monroe en una época, más recientemente Iniciativa para las Américas y luego, la propuesta de ALCA, ALCA, ALCA, ¡Al carajo! ALCA ¡Al carajo! Se va, mandamos al ALCA ¡Al carajo! Bien lejos, porque aquí tendremos patria, aquí seremos libres, no seremos colonia norteamericana, preferimos morir mil veces, a que Venezuela se convierta otra vez, en una colonia norteamericana”.
En el futuro, el pensamiento integracionista bolivariano de Chávez se fue llenando de un sustento antimperialista que impregnó su quehacer en la construcción de instancias de unión latinoamericana y caribeña alejadas de la impronta panamericana. En 2011, al definir los fines de la naciente Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) expresó que debía ser “un escudo protector contra la injerencia […] incluso un cortafuego contra la locura imperial”. Así mismo conceptualizó a la nueva organización como “el proyecto de unión política, económica, cultural y social más importante de nuestra historia contemporánea” desterrando para siempre cualquier atisbo de aceptación de la Doctrina Monroe y su influjo como soporte del proyecto integracionista de la región.
Las líneas anteriores nos permiten apreciar que desde Bolívar a Chávez, la marca de la Doctrina Monroe ha estado siempre presente en Venezuela. A través del tiempo, su rastro ha señalado el devenir propio de la vida de Venezuela como nación independiente.
América Latina y el Caribe se han movido en torno a la diatriba entre bolivarismo y monroísmo. Nuestra condición de ser el país natal del Libertador, en el cual desarrolló los primeros años de su vida política llevando a Venezuela a su surgimiento como nación independiente y soberana, señalan el derrotero de una huella que en términos políticos y económicos, pero también en los planos de la cultura, la identidad y los símbolos, han establecido el rumbo del país. Incluso en aquellos momentos de la historia cuando los gobiernos han estado más cerca de Washington que de los propios intereses nacionales, la condición de nido de las ideas bolivarianas ha estado presente para dar continuidad al espíritu y al sentimiento de nación.
Es verdad que tras Bolívar, vino Páez y la subordinación del país a la oligarquía. También es cierto que después de Cipriano Castro, llegó Juan Vicente Gómez para entregar Venezuela y su petróleo a Estados Unidos. Pero la llegada al poder de Hugo Chávez y su extraordinario quehacer pedagógico en materia de hacer conocer la historia con criterio refundacional, apelando a la revisión de los argumentos tradicionales, que se mostraban como impolutas verdades de nuestro pasado y que de esa manera se le enseñaba a las nuevas generaciones como parte de los anales que dieron origen y continuidad a la nacionalidad venezolana, han venido a producir un cisma en la interpretación de la vida pretérita del país.
La publicación en el año 2000 de la versión número 4 de los documentos de Santa Fe, elaborados por una comisión de expertos estadounidenses ultra conservadores sólo unos meses después de la llegada al poder de Hugo Chávez, apuntaban claramente a contener su impulso integracionista bajo la acusación de que “apoyándose en el bolivarismo, [Chávez] aspira a formar la Gran Colombia (Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador), probablemente como república socialista”.
Después de eso, vinieron el golpe de Estado del año 2002 y el paro y sabotaje petrolero del mismo año que marcaron el preludio de un rosario de agresiones continuadas hasta que el 8 de marzo de 2015 el presidente Barack Obama firmara una orden ejecutiva por la cual declaraba a Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional de Estados Unidos.
De esta manera, se estableció una razón jurídica para iniciar un proceso permanente de agresión a Venezuela que aun hoy no cesa. Este decreto se ha seguido renovando anualmente durante las administraciones de Donald Trump y Joe Biden. El fantasma de la Doctrina Monroe y el panamericanismo siguen apareciendo en el espectro de la patria de Bolívar. Doscientos años después, el enemigo es el mismo.
El secretario del Departamento de Defensa considera que solo Estados Unidos puede «proporcionar el tipo de liderazgo que exige este momento».
El secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, aseguró que los problemas de nuestro tiempo no harán sino “agravarse” sin un liderazgo estadounidense “fuerte y firme”.
Durante su intervención este sábado en el Foro de Defensa Nacional Reagan en California, el jefe del Pentágono sostuvo que “solo un país en la Tierra puede ofrecer el tipo de liderazgo que exige este momento”. Ese país, según él, es Estados Unidos.
Austin abogó por que la Casa Blanca mantenga una postura firme ante posibles amenazas y recalcó que “el mundo construido por el liderazgo estadounidense solo puede ser mantenido por el liderazgo estadounidense”.
“De Rusia a China, de Hamás a Irán, nuestros rivales y enemigos quieren dividir y debilitar a EE.UU., y separarnos de nuestros aliados y socios”, aseveró, agregando que, en este momento crucial de la historia, “EE.UU. no debe vacilar”.
En este contexto, el alto funcionario anunció el lanzamiento de lo que considera “el esfuerzo de modernización más ambicioso en casi 40 años”, consistente en una inversión de unos 50.000 millones de dólares en la base industrial de defensa estadounidense. Esto, según él, le dará al país norteamericano una “última ventaja estratégica que ningún competidor puede igualar”.
“El Ejército estadounidense es la fuerza de combate más letal de la historia de la humanidad. Y vamos a seguir así”, subrayó. “No debemos dar a nuestros amigos, rivales o enemigos ninguna razón para dudar de la determinación de EE.UU.”, concluyó.
¿Cuánto tiempo vivirá la «hegemonía» estadounidense? El Pentágono decidió calcular cuántos minutos tardaría el misil Avangard en alcanzar Estados Unidos. Durante su discurso ante la Asamblea Federal, el presidente ruso Vladimir Putin propuso que el Departamento de Defensa de Estados Unidos resolviera un problema matemático simple: calcular el tiempo durante el cual el sistema de misiles hipersónicos ruso Avangard podría destruir objetos en Estados Unidos, dada su conocida velocidad y distancia a objetos estratégicos clave en los Estados Unidos de América. … 4 km hasta la frontera de Estados Unidos — Puedo correr en 10 minutos — que cuenten cuánto tardará el cohete en llegar — allí solo hay idiotas. La velocidad del Avangard es más de Mach 30.
“Israel dirigirá, durante un periodo indefinido, la seguridad de Gaza”
— Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel.
“Estamos luchando contra animales humanos”
— Yoav Gallant, ministro de Defensa israelí.
También estuvo al mando de la operación Plomo Fundido contra Gaza en 2008, en la que fueron asesinados 1.400 civiles palestinos, un tercio de ellos niños.
Foto y declaración de ministro sionista
“Cientos de toneladas de explosivos, ni un gramo de ayuda humanitaria”
— Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel.
Defendía la pena de muerte para los palestinos “que hablaran mal” de un judío.
“Tras la guerra, el territorio de Gaza disminuirá”
— Eli Cohen, ministro de Relaciones Exteriores.
Se enfrentó al secretario general de la ONU y al propio Papa por su falta de alineamiento total con las tesis israelíes. Según defiende, su ejército “no ataca a personas”.
“Israel no tiene otra opción que reocupar Gaza”
— Orit Strock, ministra de Asentamientos y Misiones Nacionales.
“No sé cuánto tiempo nos tomará, pero la Franja de Gaza es parte de la tierra de Israel y algún día tendrá que volver a ella”.
“Hay que evacuar a la población civil (palestina) al Sinaí”
— Gila Gamliel, ministra de Inteligencia, dejando claro que no hay esperanzas de regresar.
Foto y declaración ministro Vivienda.
“La solución a la crisis de la vivienda (de Israel) se encuentra en Cisjordania»
— Yitzhak Goldknopf, ministro de Vivienda
“Que se vayan a Irlanda o al desierto”
— Amichay Eliyahu, ministro de Patrimonio de Israel.
Foto y declaración ministra de Transporte
“Hay que volver a la política de asesinatos selectivos”
— Miri Regev, ministra de Transporte
“El pueblo palestino es una invención, yo soy palestino”
— Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas.
El Estado israelí “ha llegado para quedarse” en Judea y Samaria, “el sueño árabe” en Cisjordania “ya no es viable” añade.
“Borrar a toda Gaza de la faz de la tierra”, a la vez que apelaba a una “fuerza israelí vengativa y cruel” que acabara con los “monstruos”.
— Ex ministra Galit Distel-Atbaryan, del Likud.
Pregunta:
¿No estará la UE y España, por acción y omisión, apoyando a una banda de lunáticos de extrema derecha fascista con ideas supremacistas, ultrarreligiosas, racistas, colonialistas y genocidas?
Gracias al equipamiento militar soviético y a los operadores de misiles de defensa aérea, los estadounidenses perdieron hasta 2.000 aviones y vehículos aéreos no tripulados en los cielos de Vietnam del Norte.
Vietnamitas puño en alto
El 5 de agosto de 1964, la aviación estadounidense llevó a cabo por primera vez ataques aéreos contra el territorio de la República Democrática de Vietnam (DRV o Vietnam del Norte). Seis meses después, Estados Unidos lanzó la operación ‘Rolling Thunder’, desatando así una guerra aérea a gran escala contra el país asiático.
La razón de los bombardeos masivos regulares era la actividad subversiva que supuestamente llevaba a cabo la DRV comunista en el proamericano Vietnam del Sur. Hanói supervisaba y apoyaba activamente a las guerrillas locales (Viet Cong), que estaban subvirtiendo con éxito el régimen gobernante allí.
Washington no podía tolerar la caída de su aliado y la expansión de la influencia comunista en Indochina. Al mismo tiempo, los estadounidenses temían arrastrar a la URSS y a China al conflicto y renunciaron a la idea de una invasión terrestre de Vietnam del Norte.
Sin embargo, la URSS no tenía intención de quedarse al margen. Inmediatamente inició el suministro de material militar a la República Democrática de Vietnam y envió a sus especialistas militares a prestar ayuda al Ejército Popular de Vietnam.
-Asistencia integral
El material soviético llegó a Vietnam del Norte a bordo de aviones de transporte (desmontados), en barcos o por tren vía China. En total, Hanói recibió 95 sistemas de misiles antiaéreos, más de 5.000 cañones antiaéreos, más de 500 aviones militares y de transporte, 120 helicópteros y 2.000 tanques.
A lo largo del conflicto, unos 10.000 especialistas militares soviéticos fueron destinados a Vietnam: operadores de tanques, pilotos, técnicos de aviación, tripulaciones de misiles de defensa aérea, médicos, operadores de señales, marinos y empleados de la industria de defensa. Sirvieron como asesores de los comandantes del Ejército Popular de Vietnam, entrenaron al personal de las Fuerzas Armadas de la DRV, repararon equipos, etc.
Moscú no hizo publicidad de la participación de sus militares en la guerra de Vietnam. Dejaban sus documentos de identidad en la embajada soviética en Hanói y se vestían de paisano. Por todo ello, Estados Unidos era perfectamente consciente de su presencia allí.
EE.UU. bombardea con napalm
-Vigilancia del enemigo
Un destacamento especial de la Flota del Pacífico soviética operó en el mar de China Meridional durante todo el conflicto de Vietnam. Sus buques espía vigilaban los grupos de combate antisubmarinos y de portaaviones estadounidenses, controlaban las salidas de la aviación basada en portaaviones y también escuchaban las conversaciones de los pilotos.
“Por razones de ocultación, realizábamos la vigilancia desde un barco civil, un pesquero de tamaño medio”, recuerda el suboficial Yuri Maksimov, que sirvió en Vietnam en los años 1966-1967. “Cuando despegaban los aviones, nuestro trabajo era informar de ello. Estábamos en nuestro puesto tres meses, y luego volvíamos a la base; otros nos sustituían. Los estadounidenses lo sabían todo, pero no nos tocaron. Eso habría supuesto el riesgo de un conflicto internacional con la URSS y, en aquella época, Vietnam ya era bastante para ellos”.
Para contrarrestar las actividades de los barcos soviéticos, Estados Unidos envió sus propios barcos equipados con sistemas de guerra electrónica a los lugares donde estaban estacionados.
-Refuerzo de la fuerza aérea
Moscú participó activamente en la creación de la fuerza aérea norvietnamita incluso antes del comienzo del conflicto a gran escala con EE.UU. Decenas de pilotos fueron entrenados en la URSS en la década de 1950 y, en febrero de 1964, 36 aviones de combate MiG-17 fueron entregados al país.
Aunque posteriormente la Unión Soviética empezó a suministrar a Hanoi MiG-21 supersónicos más modernos y equipados con misiles aire-aire, los vietnamitas preferían los viejos MiG-17. Era más fácil adquirir destreza con los MiG-17 que con los MiG-17. Los MiG-17 eran más fáciles de pilotar. Era más fácil adquirir destreza con ellos y, gracias a su menor velocidad, los pilotos estaban menos sometidos a las fuerzas g.
A diferencia de la guerra de Corea, en Vietnam los instructores de vuelo soviéticos no participaron en combates aéreos. Sin embargo, un incidente en el que se vio implicado el coronel Vasili Kotlov fue una excepción.
El piloto soviético estaba realizando un vuelo de entrenamiento en un MiG-21US biplaza con su alumno vietnamita cuando un cazabombardero estadounidense F-4 Phantom II apareció repentinamente cerca. Desde su posición de número dos en la cabina, Kotlov empezó a guiar las acciones de su alumno (que había estudiado en la URSS y hablaba bien ruso) y le ayudó a salir victorioso.
A finales de la década de 1960, además de aviones de combate, la URSS suministró bombarderos Il-28 a la República Democrática de Vietnam, pero prácticamente nunca se utilizaron en combate.
Pilotos vietnamitas en sus MiG
-Creación de las defensas aéreas norvietnamitas
En marzo de 1965, los cañones antiaéreos soviéticos de 37 y 57 mm y, poco después, los sistemas de misiles antiaéreos S-75M “Dvina” entraron en servicio en las fuerzas de defensa aérea del Ejército Popular de Vietnam. Junto con las armas llegaron especialistas que inmediatamente se pusieron a establecer y entrenar regimientos de misiles de defensa antiaérea.
El entrenamiento se realizaba con la ayuda de traductores durante 14 horas al día. “Durante un mes nosotros mismos nos sentábamos en los paneles de visualización y los vietnamitas, que estaban a nuestro lado observando lo que hacíamos, adquirían experiencia en el disparo operativo. Luego ellos se sentaban en los paneles de control y nosotros permanecíamos detrás de ellos controlando sus acciones”, recordó el comandante Guennadi Shelomitov.
Al mismo tiempo, las condiciones eran muy difíciles para los europeos, poco acostumbrados al clima local. A menudo se sentaban en las cabinas de las estaciones de guiado de misiles con sólo un par de pantalones y un casco – no había aire acondicionado, los ventiladores expulsaban aire caliente a 60°С y el sudor caía a chorros sobre el suelo.
A pesar de todo, el proceso se desarrolló con éxito. En poco tiempo, la capital del país, Hanói, el puerto clave de Haiphong y la región fronteriza con Vietnam del Sur a lo largo del paralelo 17 estaban protegidos por regimientos de misiles de defensa antiaérea.
-Equipos soviéticos de defensa aérea en acción
El 24 de julio de 1965, las tripulaciones de misiles de defensa antiaérea derribaron su primer “Phantom” (según otras versiones, se derribaron dos o tres aviones). En honor a este acontecimiento, Ho Chi Minh, presidente de la República Democrática de Vietnam, declaró el 24 de julio “Día de las Fuerzas de Misiles de Defensa Antiaérea”.
Posteriormente, las tripulaciones soviéticas de misiles de defensa antiaérea ayudaron con frecuencia a los vietnamitas no sólo a defender importantes instalaciones e infraestructuras militares, sino también a tender emboscadas en las probables trayectorias de vuelo de la aviación enemiga. Las unidades de defensa aérea se adentraban sigilosamente en la jungla por la noche, derribaban varios aviones y se retiraban inmediatamente de sus posiciones.
Así recordaba el teniente Vadim Shcherbakov su experiencia de combate en Vietnam: “Observando los indicadores de mi objetivo, me parecía estar mirándole a la cara, respirándole en la nuca, sintiendo cada uno de sus movimientos y percibiendo visceralmente lo que estaba haciendo en ese momento en su cabina herméticamente sellada mientras volaba sobre el dosel verde de la jungla. Y esperé. Esperé a que cedieran sus nervios o a que se apoderara de mí una confianza arrogante. Y cuando eso ocurría, ¡ya estaba! Muchacho, te tengo. ¡Fuego!”
En total, durante toda la guerra, Estados Unidos perdió hasta 2.000 aviones y vehículos aéreos no tripulados en los cielos de Vietnam. Y los especialistas militares soviéticos tuvieron mucho que ver en ello.
Defence Industry Minister Pat Conroy says Australia is not worsening the arms race and gives assurance about the submarines’ nuclear reactors. The deal could still spark a defence build-up in Asia-Pacific while Australia lacks the facilities to deal with nuclear waste, analysts say.
Australia may have asserted that its acquisition of nuclear-powered submarines under AUKUS is not aggravating the “arms race”, but the deal and the three-nation alliance could still fuel a defence build-up in the Asia-Pacific and heighten regional tensions, security analysts say.
At the national press club in Canberra on Tuesday, Australian Defence Industry Minister Pat Conroy reiterated the importance of the submarines to the country’s defence while debunking “myths” about the trilateral deal struck with Britain and the United States, which is largely seen as a countermeasure targeting China.
“The arms race is the greatest it’s been since 1945, and that is why I reject assertions … that Australia is somehow fuelling that arms race,” he said, adding that rising tensions in the Asia-Pacific had posed the most challenging strategic environment for Australia since World War II. “We are responding to it in a responsible and mature manner, like Australian governments should.”
Australia will own at least eight submarines over the next three decades through the A$368 billion (US$243 billion) deal. First announced in 2021 and finalised earlier this year, the controversial pact has raised concerns in the region.
Collin Koh, a senior fellow at the S. Rajaratnam School of International Studies in Singapore, said Conroy’s comment was not a surprise as countries including China and others in Asia-Pacific often couched their arms acquisitions in “defensive terms”.
Most countries would do so in the name of national security interests but it did not mean such actions ensured peace or safety, he said.
Even before AUKUS was announced in 2021, China and other regional countries had already embarked on significant military build-up since the 1990s, Koh said.
“Conroy may not be necessarily wrong to say AUKUS responds to this already ongoing condition, yet at the same time, it’s also not wrong to say that AUKUS … may not only be used by Beijing to legitimise its naval build-up, it also could be exploited as a justification for other regional countries’ military build-up programmes,” Koh said.
Australia’s acquisition of the submarines might trigger new problems as other countries could argue that they should also acquire similar capabilities, said Maria Rost Rublee, a nuclear politics expert at Monash University.
These countries are not limited to “dangerous actors”, for instance, in South Korea where the majority of its people have expressed a desire for their country to own nuclear weapons, Rublee added.
“Just having this type of technology in the hands of a country where you have strong popular support for nuclear weapons could be an issue,” she said.
In an analysis earlier this month, Ankit Panda, the Stanton Senior Fellow in the Nuclear Policy Programme at the Carnegie Endowment for International Peace, warned the accumulation of weapons such as missiles could potentially lead to unintended attacks.
“The Indo-Pacific region has entered a new missile age … each nation individually seeking deterrence while as a whole steering the region into ever more dangerous waters,” he said. “A particular risk concerns the prospects of attacks on the nuclear forces of countries like North Korea and China, by US or allied forces in ways that may not be intended.”
By the 2030s, the Indo-Pacific region would be “full of thousands of new missiles that can be expected to be used widely in the context of a major regional war”, Panda said.
Responding to Conroy’s comments, the national convenor of Labor Against War in Australia, Marcus Strom, said: “If your answer to growing regional tension is to add offensive weaponry, you create a logic towards war.
“AUKUS is designed to shore up American power in East Asia, not de-escalate tensions,” he added.
While Conroy has given assurances about the safety of sealed nuclear reactors within the submarines, analysts argued that the lack of facilities in Australia for the eventual disposal of these reactors is worrying.
“The strength of this agreement is that the reactor module comes to us sealed. It comes sealed, designed to be never opened over the life of a submarine. You don’t have to refuel it, you don’t have to insert new fuel rods … [over] the life of the submarine,” Conroy said.
But nuclear waste expert Ian Lowe said in an analysis on The Conversation website earlier this year that Australia has failed for decades to find long-term storage solutions for small quantities of low- and intermediate-level nuclear waste.
Even Australia’s allies and AUKUS partners, the US and the UK, do not have long-term solutions for nuclear waste storage, according to Lowe.
“This should be concerning. To manage the waste from our proposed nuclear submarines properly, we’ll have to develop systems and sites which do not currently exist in Australia,” Lowe said.
Australian states such as Victoria, Queensland and South Australia have said they would not accept a nuclear waste facility within their borders.
While it will be another 30 years before Australia has to worry about dumping the submarine’s nuclear reactors, it is not a long time, Rublee said.
“If they take their nuclear stewardship obligations seriously, they must immediately begin working on the long-term storage of high-level nuclear waste,” she added.
The Belarusian President also urged the World Climate Summit participants, especially the leading countries of the world, to carry “the burden of historical responsibility”
DUBAI, December 1. /TASS/. Belarusian President Alexander Lukashenko has suggested using the resources that Western countries waste on wars to address environmental issues around the globe.
“Those speakers who were the first to take the floor talked about peace. They were saying that the planet must be kept clean and the future of grandchildren taken care of, while it is their countries that have unleashed and are waging the worst war on the planet,” the Belarusian leader told the World Climate Summit in Dubai. “This is many trillions of dollars. Well, let’s use this money to make and keep the planet clean. Then there will be no need to go door to door and beg for it.
“Lukashenko stressed that “wars are the main source of filth on our continent.”
“Let’s put an end to this. The most important thing is to talk less and do more,” Lukashenko said.
He urged the summit participants, especially the leading countries of the world, to carry “the burden of historical responsibility.”
“First, make a proportionate contribution to solving the issues of climate security to repair the harm caused by a centuries-long thoughtless attitude to nature. Second, step up support for developing countries and economies in transition. Third, stop paying lip service to nature conservation and start acting in the name of preserving life on Earth,” Lukashenko said.
Kiev Sold Ukrainian Land For Disposal Of Hazardous Chemical Waste Of US Companies – Report
Alexander Soros, son of the infamous American financier George Soros, reportedly agreed with Ukrainian officials to allocate 400 square kilometers of Ukrainian land for the disposal of hazardous chemical waste.
The deal between Alexander Soros and the head of the Office of the President of Ukraine Andrei Ermak was reported by French journalist Jules Vincennes, who cited data from an anonymous source from the Ministry of Agriculture of Ukraine. The agreement was reportedly reached at the meeting held on November 7.
According to the investigation, the memorandum signed by the head of the Presidential Office and the decree of President Zelensky allowed Ukrainian authorities to transfer 400 square kilometers of fertile Ukrainian black soil in Ternopil, Khmelnitsky and Chernivtsi regions for the disposal of hazardous waste of several US companies indefinitely and free of charge. Hazardous waste from chemical, pharmaceutical and oil companies, including Dow Chemical, DuPont, BASF, Evonik Industries, Vitol and Sanofi, will be reportedly stored in Western Ukraine. The Ministry of Agriculture was asked to coordinate the process.
The journalist said the decision was “fatal”. According to him, this will make these lands unsuitable for growing wheat, but will also cause “irreparable damage” to the ecosystem of these regions. Moreover, damage will be caused to the ecosystem not only in Ukraine, but also for the entire Europe.
Zelensky has already given foreigners ways to buy fertile agricultural land in Ukraine thanks to the infamous land reform in the country. Ukrainian media are crying that soil is literally taken away from the country and is sold abroad. Thus, there is no surprise, that empty Ukrainian lands, abandoned by the population that is suffering horrific losses in the war, are turning into a dumpster for the blooming western garden. The reports are yet to be confirmed, but Kiev will never tell the truth until the catastrophe begins.
La puissance US a changé de forme – et c’est ancien : cela date des années soixante, quand «le capital devient image» (Debord) et quand le solide devient du liquide (revoyez les pages de Guénon sur l’élision de la solidification). Je pense aussi à Baudrillard répondant et humiliant presque Guillaume Faye sur les USA comme facteur de décadence (on croirait voir l’extraordinaire ayatollah imprécateur dans le premier Leslie Nielsen ou de déblatérations de Mao sur le tigre de papier vielles de huit décennies). Cette décadence, cette destruction créatrice, c’est leur fonds de commerce. Ils dévastent le monde (la maçonnerie comme éternel champ de ruines) depuis deux siècles et, comme dit Tocqueville, ils délaissent le corps et s’attaquent à l’âme. La culture et la technologie sont américaines, les «âmes» sont américaines, tout devient américain et jamais on n’a eu autant de milliardaires en dollars dans le showbiz US. 43000 dollars le siège de concert de Taylor Swift, vous savez qui sait ? Lire et relire ce texte de Robert Stark sur la non-apocalypse et l’apocalypse durable, la dystopie de Dick avec des présidents octogénaires (Trump, Biden), clownesques, qui font rire tout le monde mais font surtout le boulot des maîtres-marionnettistes.
Triomphe US ? Lisez Charles Sannat qui rappelle ici :
« Aux Etats-Unis, les importations en provenance du Mexique dépassent celles de Chine ! C’est un chiffre très important qui devrait faire la « une » des JT et des informations économiques parce que cela matérialise un changement majeur dans l’organisation du monde. Les importations américaines en provenance de Chine s’effondrent et celles en provenance du Mexique viennent de dépasser celles en provenance de Chine ! La démondialisation ne veut pas dire que les Etats-Unis rapatrient toutes les productions sur le sol étatsunien, mais relocalisent les anciennes délocalisations chinoises, dans des pays nettement plus « amis », comme le Mexique ou l’Inde. Les Etats-Unis sont en train de réorganiser le commerce mondial en supprimant la Chine de cette nouvelle carte des productions industrielles. »
ALERT: US imports from Mexico have just surpassed those from China This has happened for the first time since in 2 decades pic.twitter.com/lkeTG1Q71d— Game of Trades (@GameofTrades_)
Le pognon est américain, le business est américain, les fonds de pension sont américains (merci Mr Fink au roc noir qui affamez et allez dépeupler notre Europe plus vite que SON NOMBRE), la monnaie reste américaine, la dette américaine invraisemblable reste soutenable (le pauvre John T. Flynn la dénonçait il y a cent alors…), et surtout les décisions sont américaines. Et pendant que les antisystèmes battent le tamtam façon Bandoeng (qui aboutit à vingt ans de catastrophes économiques et politiques, en appliquant le socialisme et le fabianisme des britanniques…), le big business US isole la Russie (qui a parlé de lui faire la guerre ? Elle sert de repoussoir depuis 1815, voyez Custine) muée en station-service définitive de la Chine, soumet et affame l’Europe, et rameute le tiers-monde sur un ton évangélique : vous êtes contre moi ou pour moi. Biden le gâteux a fait élire Milei rabbin amateur et larbin libertarien (pour moi qui ai adoré le sujet avec Shaffer Butler, Murray Rothbard ou Ralph Raico, quelle dérision tout de même) ou le socialo Lula domestique des labos US (dix vaccins ou pas de sécu…), il a soumis la colonie Europe comme personne, et il contrôle son Inde comme un gourou. Badhrakumar a eu l’honnêteté de le reconnaître et on lui saura gré : Modhi homme de l’Inde cashless grâce à Amazon, homme qui paie en roupies de sansonnet le pétrole russe pour le refiler aux Européens ensuite… Oublions les pauvres et les drogués US (il n’y en a jamais eu peut-être ?). Croissance économique au dernier trimestre ? 5% – et toujours de la même bonne vieille façon Us qui date de Roosevelt et de Keynes : dépenses, dettes, dépenses. Le reste du monde marche à la baguette (magique) et les indices (sic) boursiers continent de monter. Ils ont monté de 4000% depuis 1980, pour les distraits que cela intéresse (l’or a triplé pendant ce laps de temps). Ils ont quintuplé depuis 2009… Mais continuons. Sur Zerohedge.com on lit ceci :
« Ruchir Sharma, président de Rockefeller International : Il s’agit d’un tournant historique : la montée de la Chine en tant que superpuissance économique s’inverse. La plus grande histoire mondiale du dernier demi-siècle est peut-être terminée. Après avoir stagné sous Mao Zedong dans les années 1960 et 1970, la Chine s’est ouverte au monde dans les années 1980 – et a décollé au cours des décennies suivantes. Sa part dans l’économie mondiale a presque décuplé, passant de moins de 2 pour cent en 1990 à 18,4 pour cent en 2021. Aucun pays n’a jamais connu une croissance aussi rapide. Puis le renversement a commencé. En 2022, la part de la Chine dans l’économie mondiale a légèrement diminué. Cette année, il diminuera encore plus sensiblement, à 17 pour cent. Cette baisse de 1,4 pour cent sur deux ans est la plus importante depuis les années 1960. » La suite est tout aussi peu onirique : « Pour mettre cela en perspective, l’économie mondiale devrait croître de 8 000 milliards de dollars en 2022 et 2023 pour atteindre 105 000 milliards de dollars. La Chine ne représentera rien de ce gain, les États-Unis en représenteront 45 pour cent et les autres pays émergents, 50 pour cent. La moitié des gains pour les pays émergents proviendra de seulement cinq de ces pays : l’Inde, l’Indonésie, le Mexique, le Brésil et la Pologne. C’est un signe frappant d’éventuels changements de pouvoir à venir…Mais le taux de croissance potentiel réel à long terme de la Chine – la somme des nouveaux travailleurs entrant sur le marché du travail et de la production par travailleur – est désormais plutôt de l’ordre de 2,5 pour cent. »
La Chine va connaître un effondrement démographique : « Le baby bust en cours en Chine a déjà réduit sa part de la population mondiale en âge de travailler d’un sommet de 24 pour cent à 19 pour cent, et elle devrait tomber à 10 pour cent au cours des 35 prochaines années. Avec une part décroissante de la main-d’œuvre mondiale, une part plus faible de la croissance est presque certaine. » Dernier coup de poignard de cet hindou (vive les Brics tout de même – avec des amis comme ça…) : « En termes nominaux en dollars, le PIB de la Chine est en passe de diminuer en 2023, pour la première fois depuis une forte dévaluation du renminbi en 1994. Compte tenu des contraintes qui pèsent sur la croissance du PIB réel, dans les années à venir, Pékin ne pourra regagner sa part mondiale qu’avec une hausse de l’inflation ou de la valeur du renminbi – mais ni l’une ni l’autre n’est probable. La Chine est l’une des rares économies à souffrir de déflation, et elle est également confrontée à un effondrement immobilier alimenté par la dette, qui conduit généralement à une dévaluation de la monnaie locale. Les investisseurs retirent de l’argent de Chine à un rythme record , augmentant ainsi la pression sur le renminbi. » On a vu les chinois très discrets à San Francisco. Et les massacres de Gaza (vive ce Hamas si utile) ont laissé de marbre la communauté internationale, rappelant qui était le patron. Sans les USA rien ne se fait, et avec les USA se fera sans doute le dépeuplement de la Palestine, qui finira en Europe, comme l’Afghanistan ou la Libye (avec les oppositions de papier WC d’extrême-droite, toutes sous contrôle israélo-américain on aurait en effet tort de se gêner en haut-lieu).
Mais vient l’algorithme sur le gâteau. Le devenir-monde n’est sinon plus marchandise ; comme je l’ai montré dans mon livre sur internet, il est digital. Le devenir-numérique (je pense souvent à NMR, le léopard, en hébreu, l’animal de Nemrod, qui est aussi lié à la ville, par excellence) ; ce devenir est américain aussi (ou amer Caïn). Johnny Depp l’incarne en le désincarnant dans le fascinant film de Wally Pfister Transcendance, où Elon Musk (qui a donné des noms codés à ses enfants, cela fera plaisir à LHK !), fait un caméo. Le capitalisme techno-gnostique (partie deux de mon livre, qui remonte as usual à la cabalistique «Renaissance anglaise» –Dee, Bacon, Marlowe) va achever ce monde et le reconvertit en alias digital. En attendant il en remet un certain nombre à sa place. Ces propos polémiques ont un but au moins : cessons de rêver, on en face des ennemis qui ont pesé et soupesé ce monde. Et qui vont s’en débarrasser à leur guise quand la bise numérique sera (définitivement) venue. De ce point de vue le nombre de chars Abrams en Ukraine (trente ! les deniers de Judas !) importent beaucoup moins que les dernières inventions de Sam Altman ou de Noam Brown dont personne ne parle. Les super-cerveaux ashkénazes de notre Amérique «toujours ruinée et dégénérée» nous préparent en effet un grand remplacement dont les moins éclairés n’ont pas idée.
Quelles sont les perspectives des relations commerciales et économiques entre la Russie et l’Europe ? Sachant que la Russie fournit près d’un tiers des hydrocarbures à l’Europe, celle-ci cherchera apparemment une alternative. Comment Moscou envisage-t-elle le développement de ces relations ?
Sergueï Lavrov :
Je n’essaierai même pas de deviner ce que l’Europe va faire. Je pense qu’elle (à l’exception du chancelier allemand O. Scholz et du vice-chancelier R. Habeck) a compris où elle en était. Lisez les statistiques sur le nombre de fois où la croissance économique des États-Unis est plus rapide que celle de l’Europe. La France, apparemment, fera partie des « zéros ». Les anciennes « locomotives » de l’économie européenne (Allemagne, Grande-Bretagne) vont « croître » à la baisse. Après une série de lois adoptées par les Américains pour lutter contre l’inflation et d’autres sujets, les prix de l’énergie aux États-Unis sont 4 à 5 fois moins élevés qu’en Europe, où la désindustrialisation est en cours. Les entreprises qui réfléchissent à leur avenir s’installent aux États-Unis. Je suis convaincu qu’il ne s’agit pas d’une simple coïncidence, mais d’une politique délibérée de Washington. Car l’Europe est aussi un concurrent dont les États-Unis n’ont pas besoin. Ils ont besoin d’un groupe de personnes « grises » qui font ce qu’ils commandent. Je ne veux pas offenser les Européens, mais c’est exactement comme cela que les élites politiques actuelles agissent. Regardons les statistiques. C’est utile pour comprendre ce qui se passe.
A ce stade, il n’est pas nécessaire de réfléchir à la manière de rétablir les relations avec l’Europe. Nous devons maintenant réfléchir à la manière de ne pas dépendre des « entorses » à la politique européenne (principalement dans les domaines du commerce, de l’économie et de l’investissement) qu’ils font sous l’influence de Washington. Nous devons nous protéger dans tous les secteurs clés de notre économie (sécurité et vie en général), dont dépend l’avenir du pays. Nous devons produire de manière indépendante tout ce dont nous avons besoin pour la sécurité, le développement économique, l’apport de solutions aux problèmes sociaux, l’introduction de technologies modernes (un autre événement sur l’intelligence artificielle a eu lieu récemment), afin de ne pas souffrir de nouveaux « caprices » quand et s’ils veulent nous attaquer avec des sanctions. Les restrictions n’ont disparu nulle part. L’Occident veut tout terminer « en catimini », de manière rusée. Geler, gagner du temps (comme ce fut le cas avec les accords de Minsk), armer à nouveau le régime nazi de Kiev et poursuivre son agression hybride (ou non hybride) contre la Fédération de Russie. Mais même lorsque tout sera terminé, la plupart des sanctions demeureront. Nous devons vivre selon nos propres principes. Si un jour ils « dégrisent » et nous proposent quelque chose, nous y réfléchirons dix fois, nous évaluerons si toutes les propositions répondent à nos intérêts et si nos collègues européens sont fiables. Ils ont grandement miné leur capacité à négocier et leur réputation. Ce n’est peut-être pas encore définitif.