El ataque se produjo cerca de la ciudad de Chásov Yar, en Donbass.
El Ministerio de Defensa de Rusia publicó este martes un video en el que mostró cómo los militares rusos destruyeron posiciones fortificadas de las Fuerzas Armadas de Ucrania mediante lanzacohetes múltiples termobáricos TOS-1A Solntsepiok.
De acuerdo con el comunicado del ministerio, integrantes de la unidad de fuerzas aerotransportadas con sede en la ciudad rusa de Ivánovo atacaron puestos en los que estaba desplegada la infantería ucraniana. El ataque se produjo cerca de la ciudad de Chásov Yar, en Donbass.
El sistema TOS-1A Solntsepiok y sus potentes municiones están diseñados para destruir posiciones enemigas fortificadas. Cada instalación está equipada con 24 lanzadores para misiles no guiados de calibre 220 mm.
Cuando explotan sobre su objetivo, los misiles termobáricos –provistos con líquido inflamable– forman una nube de aerosol incendiario que se activa de inmediato, anulando cualquier posibilidad de salvarse para los enemigos que se encuentran en la zona de impacto.
El proyectil tiene un alcance de más de 9.000 kilómetros y forma parte del sistema de armas de los «temibles» submarinos nucleares estratégicos del proyecto Boréi.
El misil balístico intercontinental para submarinos Bulavá entró en servicio en las Fuerzas Armadas de Rusia, comentó Yuri Solomónov, diseñador general del Instituto de Ingeniería Térmica de Moscú, que desarrolló el arma. “Este 7 de mayo fue firmado un decreto sobre la adopción [por las FF.AA. rusas] del sistema de misiles Bulavá”, detalló Solomónov a TASS.
Características técnicas
El nuevo misil es de combustible sólido, cuenta con tres etapas y tiene un alcance de más de 9.000 kilómetros.
Asimismo, puede transportar en su ojiva de 6 a 10 bloques de combate dirigidos individualmente con una capacidad de 100 a 150 kilotones cada uno. El peso de lanzamiento del misil es de unas 37 toneladas.
El submarino de misiles balísticos de propulsión nuclear «Emperador Alejandro III» ha realizado con éxito un lanzamiento de prueba del misil balístico marítimo Bulavá desde la zona acuática del Mar Blanco, en la península de Kamchatka, informó el Ministerio de Defensa ruso. pic.twitter.com/VicSS7gaOE
El Bulavá forma parte del sistema de armas de los submarinos nucleares estratégicos del proyecto 955/955A Boréi y Boréi-A. Las flotas del Norte y del Pacífico de la Armada de Rusia ya cuentan con siete submarinos de este tipo, cada uno de los cuales porta 16 misiles Bulavá.
A finales del año pasado, el presidente ruso, Vladímir Putin, describió como “temibles” los nuevos submarinos de propulsión nuclear del proyecto Boréi y destacó que “no tienen análogos en su clase”.
Etapa de desarrollo
El desarrollo del misil Bulavá empezó en 1998, y en 2004 se realizó su primera prueba de lanzamiento. Para el año 2022, estas sumaron un total de 40. Todos los lanzamientos de prueba efectuados después de 2013 se completaron con éxito.
El último se llevó a cabo en noviembre del año pasado, en el marco de la etapa final del programa de pruebas estatales, desde el submarino nuclear ruso Emperador Alexánder III en aguas del mar Blanco. Las ojivas del misil alcanzaron a la hora programada la zona determinada en el campo de pruebas de misiles de Kurá, localizado en la península de Kamchatka, en el Lejano Oriente ruso.
Finlandia acogerá por primera vez en su territorio una reunión del Grupo de Trabajo de Movimiento y Transporte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se celebrará en la ciudad de Tampere del 20 al 24 de mayo, comunicó este 14 de mayo el servicio de prensa del Gobierno finlandés.
“La reunión del Grupo de Trabajo de Movimiento y Transporte de la OTAN se celebrará en Tampere, Finlandia, del 20 al 24 de mayo de 2024. Esta será la primera gran reunión oficial de la OTAN organizada en Finlandia desde su conversión en el miembro de la OTAN”, informó el Gobierno en un comunicado.
El 10 de abril la ministra de Transportes y Comunicaciones, Lulu Ranne, anunció dicha reunión sin especificar las fechas y lugar.
En abril de 2023, Finlandia pasó a ser el miembro 31 de la Alianza Atlántica, y el pasado 7 de marzo se incorporó oficialmente al bloque Suecia, convirtiéndose en el número 32.
Moscú lleva años denunciando la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas, la acumulación de fuerzas aliadas en Europa, el continuo incremento de gastos militares dentro del bloque y su creciente implicación en el conflicto ucraniano.
Hay que prepararse para lo que podría ser la bomba geoeconómica del año 2024: la llegada de un ecosistema monetario descentralizado.
Pepe Escobar.— Bienvenido a The Unit , un concepto que ya ha sido discutido por el grupo de trabajo de inversiones y servicios financieros creado por el Consejo Empresarial BRICS+ y que tiene serias posibilidades de convertirse en política oficial de BRICS+ ya en 2025.
Según Alexey Subbotin, fundador de Arkhangelsk Capital Management y uno de los conceptualizadores de la Unidad, se trata de un nuevo sistema de resolución de problemas que aborda la cuestión geoeconómica en estos tiempos difíciles: una crisis global de confianza.
Un economista que sabe todo de primera mano: Subbotin, un experimentado profesional financiero con experiencia en banca de inversión, gestión de activos y asuntos corporativos, lidera el proyecto de la Unidad bajo los auspicios de IRIAS, una organización intergubernamental internacional creada en 1976 de conformidad con el estatuto de la ONU.
La Mayoría Global está harta del marco monetario controlado centralmente establecido hace 80 años en Bretton Woods y de sus defectos endémicos: déficits crónicos que alimentan el gasto militar irresponsable; burbujas especulativas ; sanciones por motivos políticos y sanciones secundarias; abuso de infraestructura de liquidación y pago; proteccionismo; y total ausencia de un arbitraje justo.
Por el contrario, la Unidad propone una solución fiable, rápida y económicamente eficiente para los pagos transfronterizos. La Unidad – transaccional – cambia las reglas del juego; se trata un nuevo formato de moneda internacional que puede emitirse de forma descentralizada y luego ser reconocida y regulada a nivel nacional.
La Unidad ofrece una solución única para los cuellos de botella en la infraestructura financiera global: es elegible para operaciones bancarias tradicionales, así como para las formas más nuevas de banca digital.
La Unidad también puede ayudar a acabar con los precios injustos en el comercio de productos básicos, mediante la creación de una nueva Bolsa Mercantil Euroasiática (justa y eficiente) donde el comercio y la liquidación se puedan realizar en una nueva moneda que sirva de puente entre los flujos comerciales y el capital, allanando así el camino para el desarrollo de nuevos productos financieros para la inversión extranjera directa (IED).
La fuerza conceptual de la Unidad, es que elimina la dependencia económica de la moneda de otras naciones y ofrece especialmente a la Mayoría Global una nueva forma de dinero apolítico, con un enorme potencial para anclar el comercio y las inversiones.
De hecho, es un nuevo concepto en términos de moneda internacional, anclado en el oro (40%) y las monedas BRICS+ (60%). No es ni una criptomoneda ni una moneda estable, como se muestra aquí .
La belleza de volverse fractal
La Mayoría Global comprenderá instantáneamente el propósito principal de la Unidad: armonizar los flujos comerciales y financieros manteniéndolos fuera de presiones políticas o “reglas” que pueden modificarse a voluntad. La consecuencia inevitable se traduce en soberanía financiera. Lo que importa en todo el proceso son políticas monetarias independientes centradas en el crecimiento económico.
Ése es el atractivo clave para la Mayoría Global: un ecosistema completo que ofrezca una infraestructura monetaria independiente y complementaria. Y eso seguramente puede extenderse a socios que estén dispuestos a utilizar la Unidad en el Occidente colectivo.
A nivel práctico explica Subbotin: el ecosistema de la Unidad puede ser fácilmente escalable porque proviene de una arquitectura fractal sustentada en reglas simples. Los nuevos nodos de Unidad pueden ser establecidos por agentes soberanos o privados, siguiendo un libro de reglas detallado bajo la custodia de IRIAS, constituida por la ONU.
Esto significa que la conexión está disponible para todas las plataformas digitales y DEX abiertas operadas por bancos comerciales y centrales de todo el mundo.
El objetivo final es que todos puedan utilizar la Unidad para llevar la contabilidad, fijar precios, liquidar, pagar, ahorrar e invertir.
No es de extrañar que las posibilidades institucionales sean atractivas, ya que la Unidad puede utilizarse para la contabilidad y liquidación de BRICS+; pagos y fijación de precios para la Unión Económica Euroasiática (UEEA); o como moneda de reserva para el África subsahariana.
Y ahora viene el factor decisivo: la Unidad ya ha recibido el respaldo del Consejo Empresarial de los BRICS y está en la agenda de la crucial reunión ministerial que se celebrará en Rusia el próximo mes, en la que se elaborará la hoja de ruta para la cumbre del próximo octubre en Kazán.
Eso significa que la Unidad tiene todo lo necesario para estar sobre la mesa como un tema serio discutido por BRICS+ y eventualmente ser adoptado ya en 2025.
¿Estarán Musk y el NDB a bordo?
Tal como están las cosas, la prioridad para los conceptualizadores de la Unidad – a quienes seguí durante más de un año en reuniones en Moscú – es informar al público en general sobre el nuevo sistema.
Al equipo de la Unidad no le interesa en absoluto meterse en aguas políticas candentes o verse acorralado por argumentos cargados de ideología.
Las referencias directas a conceptos o autores inspiradores pero a veces controvertidos como Zoltan Pozsar pueden enterrar el concepto de la Unidad en casilleros, limitando así su impacto potencial.
Lo que puede venir en el futuro podría ser emocionante, ya que el atractivo de la Unidad podría extenderse desde Elon Musk hasta el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) de los BRICS, con la posibilidad de involucrar también a una serie de actores fundamentales.
Después de una evaluación positiva por parte del ministro de Finanzas, Anton Siluanov, que permanece en el cargo en el nuevo gobierno ruso, no es descabellado imaginar a Putin y Xi discutiéndolo el tema esta semana.
Tal como están las cosas, la principal conclusión es que la Unidad debe verse como una solución técnica factible para lo teóricamente , hasta ahora, irresoluble: un sistema de pago/comercio mundialmente reconocido, inmune a la presión política. Es la única respuesta que existe, no hay otras.
Mientras tanto, los conceptualizadores de la Unidad están abiertos a críticas constructivas y a todo tipo de colaboración. Sin embargo, tarde o temprano los “jugadores” se alinearán y entonces será cuestión de mejorar seriamente el partido.
Vasily Zhabykin, coautor del libro blanco de la Unidad y fundador de CFA.Center, socio tecnológico de la Unidad en el Centro de Innovación Skolkovo en Moscú, destaca: la Unidad “representa dinero apolítico y puede ser el conector entre el Sur Global y Occidente. «
Se apresura a señalar: “la Unidad puede mantener todas las ruedas girando a diferencia de la mayoría de otros conceptos que se presentan como ‘asesinos de dólares’. No queremos dañar a nadie. Nuestro objetivo es mejorar la eficiencia de los flujos de capital y dinero actualmente interrumpidos. La Unidad es más bien la ‘cura de un cáncer centralizado»’.
Subbotin y el equipo de la Unidad «están deseosos de conocer nuevos socios que compartan su enfoque y estén dispuestos a aportar valor adicional al proyecto». Si ese es el caso, deberían “enviarnos esquemas sobre cómo pueden ayudar y mejorar la Unidad”.
Un paso audaz debería ser, por ejemplo, una conferencia virtual sobre la Unidad, en la que participaran destacados economistas como Sergey Glazyev, Yannis Varoufakis, Jeffrey Sachs y Michael Hudson, entre otros.
“He seguido el desarrollo de The Unit durante más de un año y puedo confirmar que ofrece una solución factible y muy oportuna. Es académicamente sólido, tecnológicamente innovador y al mismo tiempo complementario a la infraestructura bancaria existente.
Lanzarlo bajo los auspicios de una institución de la ONU le da a la Unidad legitimidad, de la que claramente carece el actual marco de Bretton Woods. Las recientes acciones de la administración estadounidense y el fuerte silencio del FMI indican claramente la necesidad de un cambio.
Un enfoque descentralizado para la emisión de una moneda para el comercio global, cuyo valor intrínseco está anclado en el oro físico y las monedas BRICS+, convierte a la Unidad en el más prometedor de los enfoques que se están considerando. Equilibra las prioridades políticas de todos los participantes, al tiempo que ayuda a que cada economía soberana se desarrolle por un camino óptimo.
El Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) y BRICS+ adoptarán el concepto de Unidad y lo ayudarán a convertirse en el pináculo de la nueva infraestructura financiera global emergente, libre de interferencias políticas malignas y centrados en cambio en el comercio justo y el crecimiento económico sostenible”.
Un ejemplo claro y práctico de una posible solución de problemas de la Unidad tiene que ver con las relaciones comerciales entre Rusia e Irán. Estos son dos de los principales miembros de los BRICS.
El comercio ruso con Irán no es rentable debido a las sanciones y ambos no pueden realizar pagos en dólares estadounidenses ni en euros.
Las empresas rusas sufren pérdidas importantes tras pasar a pagos en moneda nacional. Con cada transferencia, los rusos pierden en promedio hasta un 25% debido a la discrepancia entre el tipo de cambio del mercado en Irán y el tipo estatal.
Y aquí está la conclusión clave: los BRICS+, así como la Mayoría Global, sólo pueden fortalecerse desarrollando vínculos geoeconómicos más estrechos.
La eliminación del capital especulativo occidental liberará el comercio local de productos básicos y permitirá la acumulación de capital invertible para el desarrollo sostenible. Para desbloquear un potencial tan vasto, la Unidad bien podría ser la clave
El secretario de Estado estadounidense se reunió en una famosa pizzería de la capital ucraniana con el ministro de Asuntos Exteriores del país, Dmitri Kuleba, como parte de su primera ronda de conversaciones.
En el marco de su visita este martes a Kiev, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, y el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmitri Kuleba, se reunieron para almorzar en una pizzería.
Según señaló el propio Kuleba, esta “primera ronda de conversaciones” tuvo lugar en Veterano Pizza, un famoso sitio de la capital con temática militar. “Le conté la historia del restaurante, creado por veteranos que siguen en el frente, y pedí una pizza ucraniana. El secretario de Estado se mostró complacido y emocionado”, escribió el canciller en Instagram*.
“Como persona que conoce algo sobre la pizza, como la mayoría de los estadounidenses, la pizza aquí es excelente. La recomiendo muchísimo”, dijo Blinken.
— Federico Alves, Econ. (@federicoalves) May 14, 2024
Entre los temas que tocaron durante el almuerzo de trabajo, estuvo el del apoyo a Ucrania con miras a la “restauración de una paz justa y el desarrollo” de la nación, detalló Kuleba, informando que mañana tendrá lugar la siguiente ronda de diálogos. Al respecto, Blinken señaló que con su visita quiere dejar claro a los ucranianos que “no están solos”, recoge Fox News.
Blinken y Kuleba ya habían mantenido conversaciones antes de manera informal en un restaurante. El año pasado, se reunieron en un local de McDonald’s en Kiev, donde disfrutaron de unas papas fritas y hablaron de la posibilidad de que la cadena de comidas rápidas estadounidense reabriera en Ucrania.
Diplomacia musical
Durante la jornada de este martes, Blinken también asistió a un acto benéfico en Barman Dictat, un club de Kiev en donde se unió a una banda local tocando la guitarra y cantó el clásico ‘Rocking to the Free World’ de Neil Young.
U.S. Secretary of State Antony Blinken performs“Rocking to the Free World” in a bar in Kyiv. // video by @cspanpic.twitter.com/EgSrl3UKWh
No es la primera vez que el secretario de Estado estadounidense expone sus dotes musicales. En septiembre pasado, en un evento para promover la política exterior estadounidense a través de la música, tocó la guitarra e interpretó la icónica canción de ‘blues’ ‘Hoochie Coochie Man’ de Muddy Waters.
La guerra ‘proxy’ de EEUU y la OTAN contra Rusia en Ucrania ha entrado en una fase delicada para el Occidente colectivo; una cosa es la propaganda de guerra y otra la realidad en el frente
Así, mientras las fuerzas de la OTAN llevan a cabo su mayor simulacro militar desde el final de la guerra fría con la excusa de la amenaza rusa, los ataques masivos de las fuerzas del Kremlin en varias direcciones de la línea del frente de 2 mil kilómetros han vuelto cada vez más crítica la situación de las fuerzas armadas ucranias, que podrían estar al borde del colapso según la opinión consensuada en el establishment de Seguridad Nacional de EEUU.
El pasado fin de semana, el comienzo de la ofensiva rusa en la región de Járkov logró romper con relativa facilidad la primera línea defensiva del ejército ucranio, obteniendo una serie de éxitos tácticamente significativos. El Pentágono y la CIA saben que la llegada de más armamento de EEUU a Ucrania el próximo mes no logrará evitar el derrumbe, porque el problema del ejército ucranio no es la falta de armas sino su índice extremadamente elevado de bajas: simplemente lo posterga, lo que perpetúa la pachanga de lucrativas ganancias de los fondos de inversión detrás del financiamiento de la guerra, de la industria bélica et al., y la deseada devastación de Ucrania ya propiedad de BlackRock.
El objetivo de la OTAN es prolongar el conflicto el mayor tiempo posible para evitar que Rusia consiga una victoria clara y desgastarla. Ante la superioridad militar rusa en el frente, la OTAN ha optado por el terrorismo puro y duro. Lo anterior se deduce de las declaraciones del ministro de Defensa de Reino Unido, almirante sir Tony Radakin, al Financial Times, de que hay que intensificar los ataques contra objetivos civiles en la profundidad de Rusia. Es decir, ataques asimétricos contra infraestructura vital y áreas civiles en Rusia para infligir el mayor daño posible a la población civil rusa para que repudie al presidente Vladimir Putin. Un ejemplo es la destrucción de un edificio residencial de 10 pisos en la ciudad rusa de Belgorod el domingo, que provocó 18 muertos civiles.
A ello parece responder la entrega de sistemas de misiles de largo alcance Atacms a Kiev por EEUU, y el envío de soldados, instructores e ingenieros militares de la OTAN que ayuden a las tropas ucranias a luchar contra Rusia, como volvió a reconocer el primer ministro de Polonia, Donald Tusk; lo que, según la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zajarova, confirma que Occidente está librando una guerra híbrida contra el Kremlin. A lo anterior se sumó el canciller de Reino Unido, David Cameron, cuando afirmó que Ucrania tiene el derecho de golpear en la profundidad de Rusia con los misiles de crucero Storm Shadow británicos. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, afirmó que tal declaración es una peligrosa forma de escalada verbal.
Como parte de la misma hay que incluir las declaraciones belicosas del líder de la minoría del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes de EEUU, Hakeem Jeffries −cercano a Barack Obama y Hillary Clinton−, quien en una entrevista con 60 Minutes, de CBS, sentenció que si Ucrania no puede ganar la guerra contra Rusia tras la ayuda militar bipartidista por 61 mil millones de dólares, EEUU deberá intervenir militarmente para rescatar a Volodymir Zelensky, contra quien, por cierto, el Ministerio del Interior ruso acaba de emitir una orden de aprehensión.
En su desmedido afán de liderazgo y con su propagandística noción de la ambigüedad estratégica, el presidente francés, Emmanuel Macron, se sumó al nado sincronizado jugando lingüísticamente con la legitimidad de que la OTAN envíe tropas a Ucrania ante dos situaciones límite: en caso de una ruptura de las líneas de defensa del régimen de Zelensky que permita a Rusia penetrar de manera profunda en los territorios orientales –y eventualmente tomar el control de la capital, Kiev− y que Ucrania lo pida. En sentido inverso, es la OTAN la que quiere probar la capacidad estratégica de golpear instalaciones militares, energéticas y manufactureras en lo más profundo de la Federación Rusa.
En respuesta a las provocadoras declaraciones de Cameron y Macron, el 6 de mayo la cancillería rusa convocó a los embajadores de Gran Bretaña y Francia por separado y les entregó sendas notas diplomáticas. Inmediatamente después el Kremlin anunció ejercicios con armas nucleares no estratégicas, que pueden ser utilizadas en el campo de batalla como factor disuasivo. Un día después, en su toma de posesión para un quinto mandato, un sereno e imperturbable presidente Putin aseguró que Rusia y sólo Rusia determinará su propio destino. Y añadió que el Kremlin no rechaza dialogar con Occidente sobre seguridad y estabilidad estratégica, pero sólo en pie de igualdad.
Implícitamente, ratificó que la guerra se acabará cuando Moscú diga y que lo único que hay que negociar es la modalidad de rendición de Zelensky. Y si la OTAN, que obedece a las órdenes del Pentágono y la Casa Blanca, decide involucrarse con tropas de manera directa en Ucrania, la respuesta será devastadora. En el lenguaje para nada críptico del vicedirector del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvedev, ninguno de ellos (Jeffries, Macron y Cameron) podrá esconderse ni en el Capitolio, ni en el Palacio del Eliseo, ni en Downing Street 10. Ocurrirá una catástrofe mundial.
En ese contexto, soldados de la OTAN que participan del simulacro militar con componentes nucleares ‘Steadfast Defender’ 2024 (Defensa Inquebrantable), que se extiende desde los estados bálticos hasta los Balcanes, imitaron el asalto a posiciones rusas y se declararon listos para luchar contra la “amenaza” de Moscú.
El objetivo político-militar de las maniobras de la OTAN es debilitar y fragmentar a Rusia en un futuro cercano: ante el hecho de que Kiev va a tener que firmar algún acuerdo de paz o continuar la guerra y seguir perdiendo territorios, la OTAN se prepara para tratar de vencer a Rusia y de paso busca justificar el incremento del gasto militar en los países miembros y la política de militarización de las relaciones internacionales. Como anunció The Economist, la economía mundial está al borde del colapso, sobrevendrá la anarquía y la guerra se vuelve el recurso de las grandes potencias; BlackRock y los complejos militar-industrial de EEUU y Europa, se regocijan.
Las personas que atacaron los camiones con alimentos exigían la interrupción de la ayuda humanitaria a Gaza hasta que Hamás libere a todos los rehenes.
Un grupo de israelíes atacó este lunes en Cisjordania un convoy de ayuda que se dirigía a la Franja de Gaza, informa The Times of Israel.
Un grupo de israelíes bloquearon camiones de ayuda humanitaria que se dirigían a Gaza este lunes 13 de mayo, esparciendo paquetes de alimentos en la carretera. pic.twitter.com/e4Mg6HqUbC
El grupo derechista Tzav 9, que pretende detener los envíos de ayuda humanitaria a Gaza hasta que se libere a los rehenes, reivindicó la responsabilidad del bloqueo del envío. El video muestra a activistas arrojando sacos de azúcar desde camiones. Además, participaron niños, que también estaban destruyendo ayuda humanitaria.
A recent clip from yesterday’s #Gaza aid attack shows young children attacking aid supplies after the adults have had a go. Meanwhile, kids their age, and even younger, are deliberately starved just across the wall. A grotesque display of hate and indoctrination‼️ #Rafah#Israelpic.twitter.com/fID3eOZUz3
El incidente provocó la indignación de Estados Unidos y la UE. “Es un escándalo total que haya personas que ataquen y saqueen estos convoyes procedentes de Jordania que se dirigen a Gaza para entregar ayuda humanitaria”, afirmó el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, durante una sesión informativa celebrada este lunes. “Y también estamos planteando nuestras preocupaciones al más alto nivel del Gobierno israelí, y es algo que no ocultamos. Es un comportamiento total y absolutamente inaceptable”, añadió.
Por su parte, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ha exigido a Israel que haga algo respecto a los “extremistas” que atacan los convoyes de ayuda humanitaria. “Cientos de miles de civiles mueren de hambre”, escribió en su cuenta de X.
Un informe de abril del Banco Mundial y la ONU señala que más de la mitad de los habitantes de Gaza están al borde de la inanición. También se destaca que los palestinos de la Franja de Gaza representan ya hasta el 80 % del total de personas que pasan más hambre en el mundo.
It has long seemed evident that Western powers want to remove Zelensky from power in Kiev. The Ukrainian president no longer seems to have enough political strength to continue leading the country in the current context of war. Being seen as a “beggar” by most Western public opinion, Zelensky is quickly “exhausting his political image” – according to the words of former US secretary of state, Victoria Nuland, as revealed in leaked Pentagon’s documents.
The international pressure for Zelensky to call elections in 2024 appears to be a maneuver for the Ukrainian leader to be removed from office in a “democratic” and “fair” way. Only with a new president will it be possible to renew the pro-Ukrainian lobby in Western countries and revitalize popular support for NATO assistance.
However, Zelensky appears to be reluctant to step down. The Ukrainian president has carried out several purges since last year, dismissing or arresting some officials on suspicion of conspiracy. Furthermore, there is no expectation that elections will actually take place in Ukraine. With his popularity declining drastically, mainly due to draconian forced mobilization measures, Zelensky knows that he is unlikely to be re-elected, which is why he does not want to risk his position.
Recently, the Ukrainian security service dismantled a plot to assassinate Zelensky. The suspects captured by the authorities were members of the president’s personal security team and spent months collecting information about Zelensky’s routine to facilitate the creation of an assassination plan. Apparently, conspirators planned to infiltrate military units and launch an artillery attack on government facilities, killing not only the president, but also some other high-level officials.
As expected, the Ukrainian government quickly accused the Russians of being behind the attack plot, even though there was no evidence of Russian intelligence participation in the plan. The accusation appears to have been an attempt to create a “false flag” situation, trying to attribute responsibility to the Russians for a crime committed by other agents.
In my column for a Russian newspaper, I commented on the case and stated two obvious facts: there is no evidence of Russian participation and, considering the clear Western interest in removing Zelensky, it is very likely that NATO countries were behind the plot. This type of opinion was supposed to be common to any analyst paying attention to events in Ukraine, since Western leaders’ dissatisfaction with Zelensky is a publicly known fact. However, the Western media was shocked by my report and decided to react desperately.
On May 9th, the American newspaper Daily Beast published an article accusing me of being a “mysterious fraudster” for commenting on the topic. According to the author, Shannon Vavra, an alleged Washington-based security expert, my opinion is wrong and invalid because it cites Russian sources. At the same time, she uses biased data from the US State Department to defame pro-Russian activists in Brazil. Furthermore, she accuses me, without evidence, of inserting “Kremlin disinformation into Brazil’s political discourse”.
Also, shamefully lying, Vavra claims that I did not respond to a contact request – which never happened. I was never contacted by the Daily Beast to explain my positions, being the newspaper’s lies published in a unilateral and undemocratic manner.
As if that weren’t enough, a few days later, the British newspaper Daily Mail published an article in which my name is mentioned as an alleged spreader of “inauthentic information” at the service of Moscow. The article in the UK media is particularly focused on defaming Russian human rights activist Mira Terada, a friend of mine who, together with me, is a co-founder of the BRICS Journalists’ Association, an independent press organization that, among other activities, recently organized an expedition to the Russian-Ukrainian border. On that occasion, as already reported, I had the opportunity to inform Brazilian and international audience about the Kiev regime’s criminal bombings against Russian civilians in Belgorod. Apparently, telling the truth about the conflict is a cause for concern for the Western media, which reacts with defamation, lies and hate speech against authentic journalists.
Given so many desperate reactions from the Western media, the question remains: Why are Western newspapers so desperate to “refute” my claims that the West wants to kill Zelensky? Are Western agents, through their biased media, trying to disguise the evidence of their own plans?
Recently, we have become used to public, open terror actions by the Kiev regime and its supporters. For example, the neo-Nazi government even maintains a public kill-list to threaten its supposed “enemies.” Western intelligence agencies, in addition to NATO itself, frequently leak people’s data to be included on the infamous “Myrotvorets” website. However, if the “enemy” this time is the Ukrainian president himself, the West’s actions will certainly not be so explicit.
NATO cannot put Zelensky in Myrotvorets. If the West wants to kill the Ukrainian leader, it will have to act surreptitiously, using the intelligence apparatus and financing infiltration and sabotage projects. More importantly, they will have to disguise any flaws in their plans and prevent the conspiracy from being discovered.
The fear that the Western media is showing by reacting to my thoughts perhaps indicates that they are already working to hide the mistakes.
The financing of the Kiev regime is more of a covert financing program for the military industrial complex, than an actual “aid” package for Ukraine’s defense.
It’s no secret that the financing of the Kiev regime and its military capabilities is more of a covert financing program for the military industrial complex than an actual “aid” package for Ukraine’s defense.
In fact, lest anyone say that this accusation is misplaced, it is the U.S. itself, and the organizations that influence political decision-making, that have come to clarify the fundamental objective of the Ukrainian project.
An article by CSIS (Center for Strategic & International Studies) entitled “How Supporting Ukraine is Revitalizing the U.S. Defense Industrial Base”, goes so far as to use official data about public procurement, by company, state, and district, about the amounts that the U.S. spends on national defense contracts and relate them with the defense industrial base relevant to Ukraine. The information provided shows that defense contracting funds, related to Kiev regime support, are spread across the entire territory, which ends up substantiating, in practice, the claims made by Sullivan and alike, when they say that, despite everything, “helping” Ukraine is about creating “good jobs” for the American people.
It wasn’t necessary for them to say it or for CSIS to do this article, for us to see this deep relation between congressional spending authorization and business, but it always feels good when they themselves admit — which, truth told, in the case of the U.S. is usual — the real objectives of their operations.
It’s no secret that the European and American defense industries were struggling to meet the needs of a war of attrition, so, there’s nothing like a high-intensity war to do what no peace can provide: to force the prioritization of investment in the modernization, innovation and upgrading of a nation’s military capacity. This was the case with Russia, whose “Special Military Operation” needs led to an exponential increase in the defense (or should I say war?) industry and the modernization of weapons; this is the case with the USA; this will be the case with the European Union, China, and others.
That’s why this strategy fits the needs of the U.S. and is absolutely in line with the other objectives that result from this confrontation between NATO and Russia on Ukrainian soil. Isolating and weakening Russia, conditioning, manipulating, and weakening Europe (especially the “old” Europe) and recreating a kind of “war economy” that guarantees the increase of industrial capacity and, above all, because this is very important for an empire like the U.S., increasing the competitiveness of its weapons supply, are objectives that have, at least, partially been achieved. Only failed Russia’s isolation and degradation, so far.
From the point of view of secondary objectives, it also seems to me that these are not despisable and are to be found throughout the defense literature available on the military industrial complex (which is part of Think Thank). One of these objectives has to do with deterrence, insofar as a more prepared armed forces makes everything more threatening, making potential enemies to think twice and, even for “friends” is useful because they have to be careful when they think in not doing what U.S.’s wants them to do; another objective has to do with the revitalization of American industry itself and the repatriation of important sectors that had been relocated. It is also no secret that the monumental defense budgets are an important factor in the allocation of public subsidies to economic activity — especially industrial activity — without the U.S. being accused of directly violating the international rules itself imposes on “free trade”.
This strategic necessity makes the Ukrainian conflict even more important, and there is a need to extend it as long as possible, even when everyone has seen that Russia is advancing every day at a speed never seen since the attrition began. Consequently, to guarantee the continuation of hostilities and buy time to increase the installed capacity of the defense industrial base, was approved a legislative act giving 61 billion to Ukraine will feed Kiev’s capacity until, at least, 2026, demonstrating that the U.S. continues to consider itself master of the war timetable in Ukraine.
And for those who think that this attempt, on the part of the USA, to delay or not allow a Russian victory to happen, is not strategically important, for themselves, for the European Union, NATO and the collective West, I advise you to see what happened, around the world, when Japan, in 1905, defeated the Russian Empire (Russian-Japanese war). At the time, the defeat of Russia, seen as a Western imperialist country, oppressive to Eastern countries, triggered a series of uprisings, inside these countries, marveling as their people were, at the possibility demonstrated by Japan, that, in very little time, it was possible for an oppressed country to develop and face Western power. Ottoman Empire, Iran and others are fine examples. Today, it´s the Russian Federation, in Ukraine, that can represent, for the global South, what Japan represented, to the East, at the beginning of the 20th century. Interestingly, it is Japan that is, once again, on the opposing side, but, this time, in an inverted position, that is, on the side of the Western oppressor. Therefore, the USA knows that demoralization will be widespread, in case of defeat in Ukraine, and we can already begin to see its effects in Africa, Latin America and Asia. And we all know what happened to the Russian Empire from then on. The U.S. knows too!
That’s why the economic importance of this conflict is so well aligned with its political meaning. Consequently, if, in November 2023, according to the information provided by the service www.usaspending.gov, we found that 37 states benefited from “Ukraine Security Assistance”, this time, after the approval of the latest package of 61 billion dollars, this subsidy, disguised as “security” and war, is essential for even more states and districts, impacts companies in 47 states. In other words, almost all the states benefit directly, some more, some less, from the destruction of the Ukrainian nation.
It is now clearer why the agreement reached, between the Democrats and the initially unyielding Republicans, was so important. In my opinion, and although we need to study it further, this greater territorial scope is not at all insignificant, considering the well-known economic interests that congressmen and senators have at federal level and in their home states. Once again, the information that celebrates the approval of the “aid” package was more about personal gain than the non-existent gains for Ukraine. National interest always has to be aligned with personal gain.
This image is reinforced when we analyze the data released by the website www.fool.com, and see that from 2021 to 2023, the amount traded on the stock exchange, by members of Congress, went from 583.98 million dollars to 751.17 million dollars.
Curiously, or perhaps not, according to the website www.unusualwhales.com, Ro Khana, Democratic congressman from California, has the most businesses registered, as of April 25 2024, with 8.463 trade operations, and, in second place, some distance behind, is Michael McCaul from Texas, a Republican, with around 7.200 operations. The former doubled the number of businesses registered between the end of 2023 and April 2024 and the latter quadrupled it.
The Democrats are the biggest winners, with a return of 31.18% and the Republicans with 17.99%. This thing about being in power and having the initiative, knowing what you’re going to legislate and approve… It’s no wonder that Democrat Brian Higgins is the one with the best return, with a return of 238.90% and Mark Green, a Republican, far behind, with “only” a return of 122.20%. With the worst returns, we also have a Republican, in this case Warren Davidson, from Ohio. In few countries we find such a mixed relationship between investor and political representative.
The father of this “democratic” marvel, was the “very democratic” Obama, the Nobel Peace Prize winner, who promoted the 2012 capital markets act, allowing members of Congress (and not only them), and their families, to buy and sell shares, provided they report transactions over 1,000 dollars within 45 days. This gave all political representatives access to the Wall Street casino, turning the American political elite into an aristocracy, no longer simply captured by the monopolies, but part of them.
This “democracy” thing in the U.S. has a lot going for it. Winning elections is a one-way ticket to be stupidly rich, and the party that wins or loses also matters, because that’s how secrecy is guaranteed and inside information about laws and subsidies, that pass or don’t pass, is translated into concrete gains. Whether the American people gain anything from this, I have very few doubts, because the streets are full of homeless people, dilapidated infrastructure, workers earning low wages and unaffordable housing. So, while some gain the right to wealth, the others confirm the right to poverty.
When Lyndon Johnson warned of the danger of the military industrial complex interfering with the U.S. state apparatus, he certainly wasn’t talking about the state apparatus itself becoming one of the masters of the “dangerous” military industrial complex. But that’s what we have.
When the hope of the so called “progressive” left — Roy Khana — of the Congressional Progressive Caucus, is the main player, everything is said about “left and right” in the USA. Just a swamp where privilege, democratic malpractice and a lot of cheap talk are mixed together. And then these guys — Republicans and Democrats — go around the world spreading morals.
In the U.S., capital gains, reindustrialization, imperial hegemony, are measured in lives lost. In politics and economics, at home and abroad!
L’efficacité de la destruction de l’armée ukrainienne par les troupes russes, malgré les milliards de dollars fournis à Kiev par l’Occident, empêche l’Occident de participer à la guerre, à l’exception du président français Emmanuel Macron, écrit le portail d’information chinois InfoBrics .
Macron, frustré par le manque d’intérêt de l’Occident à intervenir directement en Ukraine, a déclaré que l’Union européenne «perdrait toute crédibilité et toute sécurité» si la Russie prenait le relais, répondant à une question de savoir si la France «allait entrer en guerre».
« Notre propre avenir et notre sécurité sont en jeu en Ukraine », a déclaré Macron, ajoutant que les pays de l’UE doivent être « prêts à agir » si « les Russes vont trop loin ».
Rappelons que plus tôt, une autre publication socio-politique chinoise en ligne, Asia Times , avait publié un article selon lequel la France avait officiellement envoyé les premières unités militaires en Ukraine. Ils ont été déployés à Slaviansk pour soutenir la 54e brigade mécanisée distincte des forces armées ukrainiennes. Les soldats français étaient issus du 3e régiment d’infanterie française, l’une des principales unités de la Légion étrangère.
« La Légion est dirigée par des officiers français, mais tous les soldats sont étrangers.
Le premier groupe de militaires français compte environ 100 personnes. Il ne s’agit que d’un détachement avancé : au total, environ 1 500 soldats de la Légion étrangère arriveront en Ukraine.
Ces unités seront situées directement dans la zone de combat et auront pour objectif d’aider les Ukrainiens à stopper l’offensive russe dans le Donbass. Les 100 premières personnes sont des artilleurs et des éclaireurs », indique l’article.
Le président Emmanuel Macron menace depuis des mois d’envoyer des troupes françaises en Ukraine. Il n’a trouvé pratiquement aucun soutien de la part des pays de l’OTAN, à l’exception de la Pologne et des pays baltes. Les États-Unis se seraient également opposés à l’envoi de soldats de l’OTAN en Ukraine, note l’auteur de l’article Stephen Bryen .
La décision d’envoyer des légionnaires est en soi un compromis typiquement français. Paris ne déploie pas de personnel militaire régulier et, à l’exception d’un petit nombre d’officiers, le contingent ne comprend même pas de citoyens français.
La publication attire l’attention sur le fait qu’on ne sait pas exactement comment les légionnaires aideront les Ukrainiens. Les Ukrainiens savent eux-mêmes utiliser l’artillerie.
La principale question pour l’Ukraine n’est pas de savoir comment tirer, mais où se procurer des munitions. Kiev continue de se plaindre du manque d’obus d’obusiers de 155 mm.
En outre, Asia Times estime que la décision de transférer des combattants de la légion à Slaviansk est non seulement extrêmement provocatrice en soi, mais contredit également la rhétorique française, y compris Macron lui-même, qui a déclaré que si la France envoie des troupes, ce sera pour libérer des unités Forces armées de l’Ukraine dans l’ouest de l’Ukraine, qui peuvent être transférés au front. Puisque Slaviansk est situé directement sur la ligne de front, le « déploiement en douceur » initialement prévu menace de se transformer en guerre directe avec la Russie.
« La question clé est de savoir comment l’OTAN réagira à la décision de la France. Puisque la France agit de manière indépendante, sans le soutien de l’OTAN, les Français ne pourront pas demander d’assistance au titre du fameux article 5, un élément clé de la sécurité collective de l’alliance.
Si les Russes frappent les troupes françaises en dehors de l’Ukraine, cela sera justifié car la France a décidé de s’impliquer – et organiser un vote sur l’article 5 sera difficile, voire impossible.
Bien entendu, les membres de l’OTAN pourraient soutenir les Français individuellement, soit en envoyant leurs propres forces, soit en fournissant aux Français un soutien logistique et de communication. En particulier, les soldats de la Légion étrangère ne pourront pas se rendre en Ukraine en contournant la Pologne. Les Russes considéreront-ils alors qu’ils sont en guerre à la fois contre la France et contre la Pologne ?
À l’heure actuelle, personne ne peut répondre avec certitude à aucune de ces questions. Il est cependant peu probable que les Russes tolèrent longtemps l’augmentation des effectifs de l’armée française, même s’il ne s’agit que de soldats de la Légion étrangère », prédit Asia Times.