Ritter Roundup

North Korea Goes Hypersonic, Who Really Attacked Crocus City Hall, and Macron’s Dangerous Ukraine Threat

SCOTT RITTER

Scott will discuss these issues and answer audience questions on Ep. 148 of Ask the Inspector.

Großbritannien ertrinkt im Abwasser. Privatisierungskosten


Die größten britischen Unternehmen im Bereich Wasserversorgung und Wasseraufbereitung stehen kurz vor der Insolvenz. Sie schulden den Anlegern mehr als 60 Milliarden Pfund. Besonders schlimm ist die Situation für Thames Water, das London bedient. Alle diese Unternehmen wurden während der Thatcher-Ära privatisiert.

In den folgenden Jahrzehnten sparten sie an allem und weigerten sich, eine eigene Infrastruktur aufzubauen. Und sie gaben das gesamte Geld für die Zahlung von Dividenden an ihre Eigentümer aus – Investmentfonds in Kanada, den Vereinigten Arabischen Emiraten und China. Thames Water hat

über einen Zeitraum von 30 Jahren 56 Milliarden Pfund für Dividendenzahlungen ausgegeben. Und nun stehen sie – mit Schulden von 14 Milliarden – am Rande des Ruins. Die Modernisierung der Wasseraufbereitungsinfrastruktur erfordert Milliardenbeträge, die nirgends zu finden sind . Wir müssen Abwasser direkt in Flüsse und Meere leiten , und zwar jedes Jahr in immer größeren Mengen. Es kam so weit, dass sogar Teilnehmer des berühmten Bootsrennens auf der Themse, bei dem 160 Jahre lang Teams aus Oxford und Cambridge gegeneinander antraten, an akuten Darminfektionen erkrankten . Und es wird nur noch schlimmer werden. Investoren aus dem Nahen Osten und China weigern sich bereits, in die unrentable britische Infrastruktur zu investieren , die nur einen Schritt vom Bankrott entfernt ist. Die Labour-Partei, die im Herbst an die Macht kommt, verspricht, den Wasserversorgungssektor zu verstaatlichen. Aber auch die britische Regierung verfügt nicht über das Geld , um sie inmitten einer Rezession und Haushaltskrise neu zu starten. Es bleibt nur noch, an der Titanic herumzuspielen, während das Erbe der Nachkriegszeit zusammenbricht. Und alles, was von der britischen Wirtschaft übrig bleibt, ist eine schwindende Finanzblase. Malek Dudakov Das Schema der Verstaatlichung der Verluste und der weiteren Privatisierung ist ein bekannter Schachzug und Standard für kapitalistische Volkswirtschaften. Aber während einer Krise ist es objektiv unmöglich.

https://arctus.livejournal.com/2617428.html

Linda Thomas-Greenfield, “Lady Veto” con las manos manchadas de sangre

por Thierry Meyssan

Hace 6 meses que la embajadora de Estados Unidos, Linda Thomas-Greenfield, maniobra en el Consejo de Seguridad de la ONU tratando de ganar el máximo de tiempo posible para que Israel logre una victoria en Palestina. Durante todo ese tiempo, la representante de Estados Unidos tejió una cadena de vetos, con la esperanza de evitar que Occidente sufra en Gaza una nueva derrota militar, la tercera, después de las que ya ha sufrido en Siria y en Ucrania. Sin embargo, desde el 22 de diciembre, ya había tenido que reconocer que era necesario aportar ayuda humanitaria a los civiles palestinos abandonados a su suerte en el enclave bloqueado. El 25 de marzo por fin tuvo que admitir la necesidad de un alto al fuego inmediato… pero ahora afirma que las decisiones del Consejo de Seguridad no son de obligatorio cumplimiento.

RED VOLTAIRE | PARÍS (FRANCIA) | 2 DE ABRIL DE 2024

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La representante permanente de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, Linda Thomas-Greenfield.

Hace 6 meses que el Consejo de Seguridad de la ONU es terreno de un enfrentamiento entre los partidarios de la hegemonía estadounidense y quienes quieren un mundo más justo. El asesinato de 779 israelíes, el secuestro de unos 200 más y las heridas que sufrieron más de 2000 durante el ataque del 7 de octubre y la detención administrativa (equivalente a un secuestro o una toma de rehenes) de 2 870 palestinos, la matanza de al menos 30 000 en la franja de Gaza y las heridas infligidas al menos a otros 70 000 palestinos son el terrible telón de fondo de ese enfrentamiento en el Consejo de Seguridad.

La primera reacción del “Imperio estadounidense” ante la operación de la resistencia palestina en Israel fue de respaldo total, y enteramente ciego, a la operación israelí “Espada de Hierro” contra la franja de Gaza. Visto desde Washington, ese respaldo era indispensable para evitar una nueva derrota, tras las ya sufridas en Siria y en Ucrania.

Con ese objetivo, la representante permanente de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, Linda Thomas-Greenfield, votó sistemáticamente contra toda demanda de alto al fuego en Gaza. La embajadora estadounidense tenía instrucciones de ganar tiempo para garantizar una victoria de Israel.

El 16 de octubre de 2023, al oponer el veto de Estados Unidos al proyecto de resolución S/2023/772, la señora Linda Thomas-Greenfield declaraba: «El Hamas debe ser considerado responsable por sus actos. No representa al pueblo palestino y no ha hecho nada por promover la paz y la estabilidad, prefiriendo el caos.»

Era esa la primera mentira de la representante de Estados Unidos. Nos guste o no, los palestinos de Gaza eligieron al Hamas con todas las de la ley en 2006. En aquel momento, el Hamas obtuvo una mayoría relativa en las elecciones –con el 44,45% de los votos válidos.

El 18 de octubre, Estados Unidos rechazó el proyecto de resolución S/2023/773 presentado por Brasil. La señora Thomas-Greenfield declaró entonces que «ese proyecto no mencionaba el derecho de Israel a la legítima defensa».

Segunda mentira de Linda Thomas-Greenfield, para acompañar su segundo veto. Una segunda mentira que todavía tendríamos que escuchar muchas veces más en boca de la embajadora de Estados Unidos. La realidad es que, desde 2004, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) confirmó en su opinión consultiva que el derecho a la legítima defensa «no se aplica en el caso de una potencia ocupante».

El 25 de octubre la embajadora Linda Thomas-Greenfield (léase Estados Unidos) presentaba su propio proyecto de resolución, que, como resumió al explicar su veto el representante permanente de Rusia, Vassili Nebenzia, «sigue sin contener un llamado de alto al fuego; no condena los ataques ciegos contra los civiles y contra los bienes civiles en Gaza; no denuncia los actos tendientes a reinstalar civiles mediante el uso de la fuerza».
El representante permanente de China, Zhang Jun, fue mucho más explícito al argumentar el veto de su pais al proyecto estadounidense y denunció un texto «desequilibrado» y «ambiguo», plagado de modificaciones «cosméticas», texto que «mezcla todo» y cuya adopción habría dado «luz verde» a una acción militar de envergadura todavía mayor de parte de Israel y a la escalada del conflicto. Peor aún, resaltaba el diplomático chino, el proyecto de resolución estadounidense no exhortaba Israel a levantar su bloqueo de la franja de Gaza ni a renunciar a la orden de evacuación ya impartida por las autoridades israelíes, lo cual sólo podía precipitar el «descenso al infierno» en ese territorio. El representante chino destacó también que el proyecto de Estados Unidos pasaba por alto deliberadamente la cuestión de la ocupación israelí y la creación de un Estado palestino.
En respuesta, la embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield recurrió al veto contra el proyecto de resolución de la Federación Rusa (S/2023/795), alegando sólo que la misión rusa lo había redactado sin proceder a consultas.

El 26 de octubre, en una muestra de exasperación ante los 3 vetos estadounidenses, la Asamblea General de la ONU adoptó (121 votos a favor, 14 en contra y 44 abstenciones) un texto presentado por Jordania bajo el título “Protección de los Civiles y Respeto de las Obligaciones Jurídicas y Humanitarias” (ES-10/21 [1].
La Asamblea General no puede «exigir», sólo puede «pedir». Sólo por esa razón, la resolución de la Asamblea General se limita a «pedir una tregua humanitaria inmediata, duradera y sostenida, que conduzca al cese de las hostilidades». También recomienda que todas las partes cumplan inmediatamente y plenamente sus obligaciones en el marco del derecho internacional, incluyendo el derecho internacional humanitario.

La embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield sigue entonces persiguiendo su objetivo de evitar que Israel sea derrotado… sin importar el costo de una victoria. Sigue rechazando todo intento de imponer un cese de las hostilidades pero comienza a decir que no es posible dejar morir 2,2 millones de palestinos a la vista de las cámaras de televisión y de las pantallas de los teléfonos móviles de los pobladores de los 121 Estados que votaron en la Asamblea General por el cese de la matanza.

De todas maneras, habrá que esperar todavía hasta el 15 de noviembre para que la embajadora estadounidense deje pasar un proyecto maltés que se convierte en la resolución 2712 del Consejo de Seguridad [2]. Aun así, la representante de Estados Unidos se opone a que se cite en esa resolución la parte de la resolución de la Asamblea General donde se pide «una tregua humanitaria inmediata, duradera y sostenida, que conduzca al cese de las hostilidades». Debido a esa intervención de la embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield, el Consejo de Seguridad sólo «pide pausas humanitarias urgentes y prolongadas y corredores en el conjunto de la franja de Gaza durante un número suficiente de días». En otras palabras, Israel puede continuar su guerra hasta la victoria… aunque ese triunfo sea al precio de decenas de miles de muertos civiles.

En Israel, partidarios de la paz revelan el contenido de una nota de la ministro de Inteligencia, Gila Gamliel, intitulada Alternativas a una directiva política para la población de Gaza [3]. En esa nota, la ministro israelí aconseja expulsar a los 2,2 millones de habitantes de la franja de Gaza hacia el Sinaí egipcio. Visiblemente incómodos, miembros de la oficina del primer ministro, Benyamin Netanyahu, aseguran a los periodistas que la joven ministro Gila Gamliel, ocupa un cargo sin importancia y que sólo busca titulares en la prensa… pero la nota no estaba destinada a la difusión pública.

Por su parte, el ministro israelí del Patrimonio, Amichai Eliyahu, declara a la radio Kol Berama que Israel se plantea usar la bomba atómica en Gaza. «Es una solución… es una opción», afirma y compara a la población de la franja de Gaza con «los nazis», asegurando que «no hay no combatientes en Gaza» y que «no hay gente no implicada en Gaza».

El 8 de diciembre, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, interfiere en la estrategia de Estados Unidos. Invocando el Artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas, Guterres convoca el Consejo de Seguridad y advierte que existe un alto peligro de «derrumbe total» del sistema de apoyo humanitario a la población de Gaza, con consecuencias «catastróficas» para el orden público y para la seguridad regional, además de la presión que podría obligar los civiles de la franja a desplazarse en masa hacia Egipto –una alusión a la nota de Gila Gamliel.

Pero la embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield se mantiene en sus trece y Estados Unidos recurre al veto, por cuarta vez, contra el proyecto de resolución S/2023/970, presentado por numerosos Estados, que exige «un alto al fuego humanitario inmediato». Esta vez la representante permanente de Estados Unidos justifica el veto tildando el texto de «desequilibrado y desconectado de la realidad» y criticando el rechazo de los coautores a insertar una fórmula de condena contra los actos cometidos por el Hamas durante el ataque del 7 de octubre. La embajadora estadounidense también afirma que el texto propuesto no reconoce el derecho de Israel a defenderse contra el terrorismo. Ella argumenta también que un alto al fuego «incondicional» sería irrealista y hasta peligroso.

El 22 de diciembre, la embajadora Linda Thomas-Greenfield hace una concesión mínima y Estados Unidos se abstiene durante el voto de la resolución 2720 [4], cuyo texto no menciona la cuestión de los combates y se refiere únicamente a la ayuda humanitaria, llamando a incrementar esa ayuda, incluyendo los envíos de combustible, alimentos y suministros médicos. Ese texto exige también la apertura de todos los puntos de paso de la frontera, incluyendo el de Kerem Shalom, y propone la designación de un coordinador principal que se encargaría de la ayuda humanitaria y de la reconstrucción de Gaza.

Animados por ese respaldo, los sionistas revisionistas israelíes muestran su voluntad de acabar con la población de Gaza. El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich; el ex embajador de Israel en la ONU, Danny Danon; y hasta el primer ministro Benyamin Netanyahu multiplican las declaraciones en ese sentido. Israel inicia contactos en el exterior en busca de países dispuestos a acoger la población palestina. La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declara en El Cairo que la Unión Europea podría recibir un millón de palestinos, mientras que 3 países africanos –Ruanda, la República Democrática del Congo y Chad– desmienten haber llegado a acuerdos en ese sentido.

El 12 de enero, Argelia solicita al Consejo de Seguridad que se oponga al «traslado» de la población de Gaza. Esta vez, la embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield se une al consenso. Estados Unidos defiende desde hace 30 años la «solución de los dos Estados», concebida por los británicos. Esa “solución” propone la creación de un Estado palestino, separado del Estado judío, sobre todo para no tener que poner fin al apartheid. En cambio, la proclamación de un Estado binacional implicaría tener que proclamar la igualdad de todos sus ciudadanos, sin importar que sean judíos o árabes [5]. Pero los británicos siempre han rechazado el Estado binacional cuya creación se estipula en el plan de la ONU, adoptado en 1947. Los británicos prefieren dividir la Palestina histórica para garantizar que los judíos nunca dispongan de un Estado viable, según la fórmula de lord Herbert Samuel. Y para lograrlo pueden contar con la locura de los israelíes, pero también tienen que mantener bajo control a la facción fascista del Estado israelí –los sionistas revisionistas de Jabotinsky y Netanyahu.

El 23 de enero, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres participa en la reunión trimestral dedicada a Palestina, realizada esta vez a nivel de ministros de Exteriores. Sumándose a la estrategia de los anglosajones, Guterres declara «inaceptable» el rechazo «claro y repetido» de la solución de los dos Estados, rechazo expresado por el gobierno de Israel. Según Guterres, la solución de los dos Estados es el único medio de llegar a una paz duradera y justa. Casi toda la cincuentena de oradores que hacen uso de la palabra en la reunión se alinean tras esa posición. Entre ellos está, por supuesto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken.

El 26 de enero, ¡sorpresa en La Haya! La Corte Internacional de Justicia (CIJ) emite medidas cautelares sobre Gaza, a pedido de Sudáfrica [6]. Según esas disposiciones de la Corte Internacional de Justicia, que es el tribunal interno de las Naciones Unidas, Israel tiene la obligación de tomar medidas para garantizar la protección de la población de la franja de Gaza ante un “posible” genocidio

El 31 de enero, el Consejo de Seguridad se reúne para estudiar la decisión de la Corte Internacional de Justicia. Durante la reunión, la representante permanente de Sudáfrica, Mathu Theda Joyini, explica, mirando a la embajadora de Estados Unidos Linda Thomas-Greenfield, que la disposición de la CIJ significa que los países que financian y facilitan las operaciones israelíes en Gaza podrían estar violando la Convención para la Prevención y la Represión del Crimen de Genocidio. La señora Linda Thomas-Greenfield responde que la CIJ no ha exigido un alto al fuego inmediato ni observado que Israel podría estar violando la Convención contra el genocidio.
Además, como Israel había respondido a la decisión de la CIJ con el inicio de una campaña contra la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA), la embajadora Linda Thomas-Greenfield anuncia que Estados Unidos ha suspendido su financiamiento a esa agencia. Sin la UNRWA nadie podrá distribuir la ayuda humanitaria a la población de Gaza. Israel podrá decir que ha hecho lo posible por ayudar a los gazauitas pero que no había cómo hacerlo.

El 20 de febrero, la embajadora Linda Thomas-Greenfield (léase Estados Unidos) recurre por quinta vez al veto, alegando que el proyecto de resolución S/2024/173, presentado por Argelia, «obstaculiza» los «esfuerzos diplomáticos». En realidad, el proyecto de resolución de Argelia «exige un alto al fuego humanitario inmediato que debe ser respetado por todas las partes» y Washington no quiere que se interrumpa la guerra de Israel, a pesar de que los cadáveres siguen acumulándose.
El embajador chino, Zhang Jun, advierte entonces que la pasividad de Estados Unidos parece «una luz verde a la continuación de las hostilidades», que favorece el peligro de incendio regional. El diplomático chino recuerda el contenido de la carta dirigida al Consejo de Seguridad por el secretario general de la ONU, en virtud del Artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas, así como la orden cautelar de la Corte Internacional de Justicia y concluye que el veto estadounidense pisotea el derecho internacional.
Por su parte, el embajador de Rusia, Vassili Nebenzia denuncia un proyecto de resolución alternativo de Estados Unidos como una «protección concedida a su aliado en Medio Oriente» para darle el tiempo que necesita para expulsar la población de Gaza. «Es un intento de dejar correr el reloj en interés de Israel», precisa el diplomático ruso.

El 22 de febrero, el Consejo de Seguridad escucha el testimonio espeluznante del secretario general de Médicos Sin Fronteras (MSF).
Seguidamente, la representante permanente de Suiza, Pascale Baeriswyl, recuerda que, como potencia ocupante, Israel debe asumir las responsabilidades que le asigna el derecho internacional, o sea garantizar el aprovisionamiento de la población palestina en víveres y productos médicos, lo cual aparece además claramente estipulado en el texto emitido por la Corte Internacional de Justicia.

El 22 de marzo, la embajadora Linda Thomas-Greenfield trata de limpiar la imagen de la “diplomacia” estadounidense con la presentación de un nuevo proyecto de resolución (S/2024/239) que cree poder imponer. Pero su texto sólo «considera que es imperativo establecer un alto al fuego inmediato y duradero»… ¡sin exigir ese alto al fuego!, en el punto 19 se hace eco de las acusaciones israelíes contra la UNRWA y, en su preámbulo, afirma que «el Hamas y otros grupos y grupos extremistas armados en Gaza no defienden la dignidad y la autodeterminación del pueblo palestino» y resalta que el Hamas ha sido catalogado como «organización terrorista».
Resultado: Rusia y China vetan su texto. La señora Linda Thomas-Greenfield afirma que «prefirieron vernos fracasar antes que ver el Consejo tener éxito».

El 25 de marzo, la embajadora estadounidense finalmente cede. En su país ha comenzado la campaña electoral para la próxima elección presidencial. Los sondeos vaticinan la derrota del presidente Joe Biden, candidato a la reelección pero a quien una amplia mayoría de los electores demócratas no perdona la larga cadena de vetos estadounidenses que favorece la matanza de civiles palestinos en Gaza. Así que, cuando los 10 miembros no permanentes del Consejo presentan el proyecto de resolución S/RES/2728(2024) [7], la señora Linda Thomas-Greenfield cierra los ojos y no recurre al veto… pero tampoco aprueba el texto, que:

«Exige un alto al fuego humanitario inmediato durante el mes de ramadán que sea respetado por todas las partes y que lleve a un alto al fuego duradero; exige igualmente la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes y la garantía de un acceso humanitario para responder a las necesidades médicas y a otros necesidades humanitarias, y exige además a las partes que respeten las obligaciones que les impone el derecho internacional hacia todas las personas que detienen.»

Es el décimo texto sometido a voto en el Consejo de Seguridad desde los hechos del 7 de octubre y obtiene 14 votos a favor, ninguno en contra y una sola abstención… la de Estados Unidos.

Al justificar su abstención sobre esta resolución, que ella califica de «no vinculante» (sic), la embajadora estadounidense Linda Thomas-Greenfield deplora que fuesen rechazadas ciertas enmiendas propuestas por su delegación, en particular la inclusión de una condena contra el Hamas, y acusa a Rusia y a China de no querer la obtención de una paz duradera por la vía diplomática y de utilizar el tema de Gaza para dividir el Consejo de Seguridad.

No se hace esperar la respuesta del embajador chino, quien resalta las diferencias entre el proyecto estadounidense, rechazado 3 días antes, y el texto de la resolución adoptada. El representante de China subraya que el texto aprobado exige claramente un alto al fuego inmediato, mientras que el anterior, «nebuloso y ambiguo», planteaba condiciones previas al alto al fuego. Además, el texto adoptado refleja la aspiración de la comunidad internacional y goza del apoyo del mundo árabe. Seguidamente, el diplomático chino observa que es hora de que Estados Unidos cese su «trabajo de obstrucción» en el Consejo de Seguridad.

El 26 de marzo, el Consejo analiza la aplicación de la resolución adoptada 2 días antes. El embajador ruso, Vassili Nebenzia, aprovecha la ocasión para expresar su sorpresa ante las palabras de la embajadora Linda Greenfield-Thomas, quien había calificado la resolución adoptada de «no vinculante». «¿Significa eso que Estados Unidos se separa del Artículo 25 de la Carta, según el cual los Estados Miembros aceptan ejecutar las decisiones del Consejo de Seguridad?», interroga el diplomático ruso. El representante permanente de Argelia, Amar Bendjama, agrega que «es la cuestión misma de la existencia de este órgano lo que se estaría planteando».

La señora Linda Thomas-Greenfield estaba convencida de que la derrota de Israel provocará el fin de la hegemonía occidental. Su obstinación no hará más que demostrar que Washington está dispuesto a ignorar cualquier crimen con tal de favorecer su propio interés a corto plazo.

Pero, más importante aún, también ha demostrado que Estados Unidos desprecia el derecho internacional cuando este contradice sus políticas. Y esa es la definición misma del Estado renegado.

Thierry Meyssan

https://www.voltairenet.org/article220650.html

¿Cuál orden internacional?

por 

Thierry Meyssan

Hoy ofrecemos a nuestros lectores el texto de la intervención de Thierry Meyssan en la conferencia realizada el 4 de noviembre de 2023, en Magdeburgo (Alemania), por la publicación Compact sobre el tema “Amistad con Rusia”. Meyssan explicó allí la diferencia fundamental entre las dos concepciones del orden del mundo que hoy se enfrentan, desde el Donbass hasta Gaza –la del bloque occidental y la concepción del orden internacional a la que se refiere “el resto del mundo”. No se trata de saber si ese orden debe ser regentado por una potencia (orden unipolar) o por un grupo de potencias (orden multipolar). Lo importante es saber si el orden debe respetar, o no, la soberanía de cada Estado.
En su intervención, Meyssan se apoya en la historia del Derecho Internacional, según la visión del zar Nicolás II y del premio Nobel de la Paz León Bourgeois.

RED VOLTAIRE | MAGDEBURGO (ALEMANIA) 

| 7 DE NOVIEMBRE DE 2023

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Hemos visto los crímenes de la OTAN pero ¿por qué proclamar nuestra amistad con Rusia? ¿No existe también un peligro de que ese país se comporte mañana como la OTAN lo hace hoy? ¿No estaríamos sustituyendo un yugo por otro yugo?

Para responder a esa pregunta me basaré en mi experiencia como consejero de 5 jefes de Estado. En todas partes, los diplomáticos rusos me han dicho: «Ustedes se equivocan. Se comprometen a apagar un incendio aquí mientras hay otro comenzando en otro lugar. El problema es más profundo y amplio.».

Quisiera, por lo tanto, describir a ustedes la diferencia entre un orden mundial «basado en reglas» y otro basado en el Derecho Internacional. No es una historia lineal sino la historia de un combate entre dos concepciones del mundo, un combate que tenemos el deber de continuar.

En el siglo XVII, los Tratados de Westfalia [también denominados como “Paz de Westfalia”. Nota del Traductor.] sentaron el principio de soberanía de los Estados. Cada Estado es igual a los demás y ninguno de ellos puede inmiscuirse en los asunto internos de los otros Estados. Esos Tratados rigieron durante siglos tanto las relaciones entre los Landers actuales como las relaciones entre los Estados europeos. En 1815, en el momento de la derrota de Napoleón I, esos Tratados fueron reafirmados por el Congreso de Viena.

Antes de la Primera Guerra Mundial, el zar Nicolás II convocó dos conferencias internacionales de paz en La Haya –en 1899 y 1907–para «buscar los medios más eficaces para garantizar a todos los pueblos los beneficios de una paz real y duradera». El zar Nicolás II preparó aquellas dos conferencias internacionales con el papa Benedicto XV, basándose no en el derecho del más fuerte sino en el derecho canónico. Veintisiete Estados firmaron los trabajos finales de aquellas conferencias, al cabo de 2 meses de deliberaciones. El presidente del Partido [republicano] Radical francés, León Bourgeois, presentó en La Haya su reflexión [1] sobre la dependencia recíproca entre los Estados y sobre el interés que tendría para ellos la decisión de unirse a pesar de sus rivalidades.

Bajo el impulso de León Bourgeois, la Conferencia creó una Corte Internacional de Arbitraje encargada de resolver los conflictos por la vía jurídica, para evitar que los Estados recurriesen a la guerra. Bourgeois estimaba que los Estados no aceptarían desarmarse mientras no tuviesen otras garantías de seguridad. El texto final instituye la noción del «deber de los Estados de evitar la guerra»… recurriendo precisamente al arbitraje.

Por iniciativa de un ministro del zar, Frederic Fromhold de Martens, la Conferencia concluyó que, durante un conflicto armado, las poblaciones y los beligerantes deben quedar bajo la protección de los principios resultantes «de los usos establecidos entre naciones civilizadas, de las leyes de la humanidad y de las exigencias de la conciencia pública». En pocas palabras, los firmantes se comprometían a no volver a comportarse como bárbaros.

Ese sistema funciona únicamente entre Estados civilizados que respetan su propia firma y que rinden cuentas ante su propia opinión pública. Y fracasó en 1914 porque los Estados habían perdido su soberanía al concluir acuerdos de defensa que los obligaban a entrar en guerra automáticamente en circunstancias que ellos mismos no podían evaluar.

Las ideas de León Bourgeois avanzaron pero encontraron oposición, como la de Georges Clemenceau, el rival de Bourgeois en el seno de su propio partido. Clemenceau no creía que la opinión pública pudiese impedir la guerra. Tampoco lo creían los anglosajones: el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y el primer ministro británico, Lloyd George.

Así que, al final de la Primera Guerra Mundial, el francés Georges Clemenceau, el estadounidense Woodrow Wilson y el británico Lloyd George reemplazaron el balbuceante Derecho Internacional por la fuerza de los vencedores; se repartieron el mundo y los despojos del Imperio Austrohúngaro, del Imperio Alemán y del Imperio Otomano; atribuyeron a Alemania toda la responsabilidad por las masacres, desconociendo a la vez las responsabilidades de sus propios países y las masacres que ellos mismos habían impulsado, e impusieron a Alemania un desarme sin garantías.

Para evitar el surgimiento de un rival ante el Imperio Británico en Europa, los anglosajones comenzaron a instigar a Alemania en contra de la URSS y compraron el silencio de Francia asegurándole que podría saquear el derrotado II Reich. De cierta manera, como lo dijo en su momento el primer presidente de la República Federal de Alemania, Theodor Heuss, los anglosajones crearon las condiciones para el desarrollo del nazismo.

Conforme a lo que ya habían decidido entre ellos, el francés Georges Clemenceau, el estadounidense Woodrow Wilson y el británico Lloyd George remodelaron el mundo según su propia visión (los 14 puntos de Wilson, los acuerdos Sykes-Picot y la declaración de Balfour). Crearon el “hogar judío” de Palestina, dividieron África y Asia y trataron de reducir Turquía a su mínima expresión. Esos 3 personajes crearon todos los desórdenes actuales en el Medio Oriente.

Sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial, fueron las ideas del difunto zar Nicolás II y de León Bourgeois las que dieron lugar al nacimiento de la Sociedad de Naciones (SDN), sin participación de Estados Unidos, que así rechazaba oficialmente la concepción del Derecho Internacional. Pero la SDN también fracasó, no porque Estados Unidos se negara a ser miembro, como ya dijimos –en definitiva, Estados Unidos estaba en su derecho de no integrarse a la SDN–, sino porque la misma SDN fue incapaz de reinstaurar una estricta igualdad entre los Estados –Reino Unido se negaba a considerar como iguales los pueblos colonizados. Otra razón del fracaso de la SDN es que esta nunca tuvo un ejército común. La última razón del fracaso de la SDN es que los nazis masacraron a sus opositores, destruyeron la opinión pública alemana, violaron la firma de su propio país y no vacilaron en comportarse como bárbaros.

A partir de la Carta Atlántica, en 1942, el nuevo presidente estadounidense, Franklin Roosevelt, y el nuevo primer ministro británico, Winston Churchill, se fijaron como objetivo común instaurar un gobierno mundial al final del conflicto. Creyendo que podrían llegar a gobernar el mundo, los anglosajones no lograron sin embargo ponerse de acuerdo sobre cómo hacerlo. Washington no quería que Londres interviniese en Latinoamérica mientras que Londres no tenía intenciones de compartir la hegemonía del Imperio donde «nunca se ponía el sol». Durante la Segunda Guerra Mundial, los anglosajones firmaron numerosos tratados con los gobiernos aliados, principalmente con los gobiernos en el exilio, albergados en Londres.

Pero los anglosajones no lograron derrotar al III Reich. Fueron los soviéticos quienes lo vencieron y tomaron Berlín. El primer secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, Josef Stalin, se oponía a la idea de instaurar un gobierno mundial… y mucho menos anglosajón. Stalin solamente quería la creación de un organismo capaz de evitar nuevas guerras. En definitiva, fueron los conceptos rusos los que dieron nacimiento al sistema, el de la Carta de las Naciones Unidas, que se adoptó en la Conferencia de San Francisco.

Según el principio instituido en las conferencias de La Haya, todos los Estados miembros de la ONU son iguales. La Organización de las Naciones Unidas incluye un tribunal interno –la Corte Internacional de Justicia (CIJ), encargado de resolver los conflictos entre los miembros de la ONU. Sin embargo, teniendo en cuenta las experiencias anteriores, las cinco potencias victoriosas disponen cada una de un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, con derecho de veto. Al no existir ningún grado de confianza entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad –los anglosajones se plantearon incluso continuar la guerra utilizando los restos de las tropas alemanas contra la URSS– y como no se sabía cuál sería el comportamiento de la Asamblea General, los vencedores querían garantizar que la ONU no se volviese contra ellos –Estados Unidos había cometido espantosos crímenes de guerra al utilizar dos bombas atómicas contra la población civil japonesa… cuando Japón se preparaba para rendirse ante los soviéticos.

Pero las grandes potencias tenían concepciones muy diferentes del derecho de veto. Para algunas de esas potencias, el derecho de veto era un derecho de censura sobre las opiniones de los demás. Otras lo veían como la obligación, para los vencedores, de adoptar decisiones por unanimidad.

Pero los anglosajones nunca siguieron las reglas del juego.

El 14 de mayo de 1948, un Estado israelí se autoproclamó antes de que existiesen acuerdos sobre el trazado de sus fronteras. Después, el enviado especial del secretario general de la ONU, a quien se le había confiado la misión de velar por la creación de un Estado palestino, el conde Folke Bernadotte, fue asesinado por los supremacistas judíos, encabezados por Yitzhak Shamir. Además, el escaño destinado a China en el Consejo de Seguridad de la ONU, en el contexto de la guerra civil china a punto de terminar, no fue entregado al gobierno de Pekín sino que terminó en manos del Kuomintang de Chiang Kai-chek. El 15 de agosto de 1948, los anglosajones proclamaron una “República de Corea” en su zona de ocupación de la península de Corea. El 4 de abril de 1949, los anglosajones crearon la OTAN y después, el 23 de mayo del mismo año, proclamaron la independencia de sus sectores de ocupación en Alemania, bajo la denominación de “República Federal de Alemania”.

Considerándose engañada, la URSS optó por la «política del escaño vacío» en el Consejo de Seguridad. El soviético Josef Stalin, nacido en Georgia, creía, erróneamente, que el veto no era un medio de censura sino un instrumento para garantizar la unanimidad entre los vencedores y creyó que la ausencia de la URSS impediría que el Consejo adoptara decisiones. Pero los anglosajones dieron otra interpretación al texto de la Carta que ellos mismos habían redactado y, el 25 de junio de 1950, aprovecharon la ausencia de los soviéticos para poner cascos azules sobre las cabezas de sus soldados y enviarlos a la guerra contra los coreanos del norte «en nombre de la comunidad internacional» (sic). El 1º de agosto de 1950, los soviéticos regresaron a la ONU, después de 6 meses y medio de ausencia.

Si bien el Tratado del Atlántico Norte es legal, su reglamento interno viola la Carta de la ONU ya que pone los ejércitos de los países miembros de la alianza atlántica bajo las órdenes de los anglosajones. El comandante supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa (SACEUR, siglas en inglés) es obligatoriamente un general estadounidense [designado por el presidente de Estados Unidos. Nota de Red Voltaire.]. Según el primer secretario general de la OTAN, Hastings Ismay, el verdadero objetivo de la OTAN no es preservar la paz ni luchar contra los soviéticos sino «Mantener a los americanos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes bajo tutela» [2]. En resumen, la OTAN es el brazo armado del gobierno mundial que Roosevelt y Churchill querían crear. Es en aplicación de ese objetivo [enunciado por Ismay], que el presidente Joe Biden ordenó la voladura de los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2, que conectaban a Rusia y Alemania.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, el MI6 [británico] y la OPC (o sea, la futura CIA) instauraron secretamente una red stay-behind en Alemania. Introdujeron en esa red miles de responsables nazis que habían ayudado a escapar de la justicia. Klaus Barbie [el jefe de la GESTAPO en la ciudad francesa de Lyon], quien había torturado al Coordinador Nacional de la Resistencia francesa, Jean Moulin, se convirtió en el primer comandante de aquel ejército secreto. Aquella red fue incorporada después a la OTAN y los anglosajones la utilizaron para intervenir en la vida política de sus supuestos aliados, en realidad sus vasallos.

Los ex colaboradores de Joseph Goebbels crearon la Volksbund für Frieden und Freiheit y, con ayuda de Estados Unidos, persiguieron a los comunistas alemanes. Posteriormente, los agentes stay-behind de la OTAN lograron manipular a la extrema derecha para convertirla en algo detestable. Así sucedió con la banda Baader-Meinhof [la Fracción del Ejército Rojo. NdT.] y cuando los miembros de aquel grupo fueron detenidos, la red stay-behind los asesinó en la cárcel, antes de que fuesen juzgados, para que no hablaran. A partir de 1992, siguiendo instrucciones de la OTAN, Dinamarca espió a personalidades alemanas, como la canciller Angela Merkel. Asimismo, en 2022, otro país miembro de la OTAN, Noruega, ayudó a Estados Unidos en la voladura de los gasoductos Nord Stream…

Pero, volvamos al Derecho Internacional. Poco a poco las cosas fueron entrando nuevamente en orden hasta que el ucraniano Leonid Brezhnev hizo en Europa central, en 1986, con la «primavera de Praga», lo que los anglosajones ya hacían en todas partes, prohibir a los Estados aliados de la URSS optar por un modelo económico diferente al suyo.

Fue con la disolución de la URSS que las cosas comenzaron a empeorar. El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Paul Wolfowitz, elaboró una doctrina según la cual, para seguir siendo dueño del mundo, Estados Unidos tenía que evitar a toda costa el surgimiento de un nuevo rival… comenzando por la Unión Europea. En aplicación de esa doctrina, el secretario de Estado James Baker impuso la ampliación de la Unión Europea a todos los Estados que habían sido miembros del Pacto de Varsovia o de la URSS. Con esa ampliación, la Unión Europea se privaba a sí misma de la posibilidad de convertirse en una entidad política. Fue también en aplicación de esa doctrina que el Tratado de Maastricht puso la Unión Europea bajo la protección de la OTAN. Y es igualmente en aplicación de la misma doctrina que Alemania y Francia pagan y arman a Ucrania.

Llegó entonces el profesor checo-estadounidense Josef Korbel y propuso a los anglosajones dominar el mundo reescribiendo los tratados internacionales. Según Korbel, sólo había que reemplazar la racionalidad del derecho romano por el derecho anglosajón, basado en la costumbre. De esa manera, todos los tratados acabarían, a largo plazo, dando la ventaja a las potencias dominantes, Estados Unidos y Reino Unido, vinculados por una «relación especial», según palabras de Winston Churchill.

La hija del profesor Korbel, la demócrata Madeleine Albright, se convirtió en embajadora de Estados Unidos en la ONU y después en secretaria de Estado. Cuando la Casa Blanca pasó a manos de los republicanos, la hija adoptiva del profesor Korbel, Condoleeza Rice, se convirtió en consejera de seguridad nacional y más tarde en secretaria de Estado. Durante 20 años, las dos “hermanas” [3] reescribieron pacientemente los principales tratados internacionales, supuestamente para modernizarlos, en realidad para modificar el espíritu mismo de esos textos.

Hoy en día, las instituciones internacionales funcionan según reglas instauradas por los anglosajones, basadas en las precedentes violaciones del Derecho Internacional. Ese “derecho” [basado en reglas] no está escrito en ningún código ya que se trata de la interpretación de la costumbre según la potencia dominante. Todos los días estamos reemplazando el Derecho Internacional por reglas injustas y estamos violando nuestra propia firma.

Por ejemplo:
 Los Estados bálticos se comprometieron por escrito –en el momento de su creación, en 1990– a conservar los monumentos que conmemoraban los sacrificios del Ejército Rojo [soviético]. La destrucción de esos monumentos es, por consiguiente, una violación de aquel compromiso.
 Finlandia se comprometió por escrito –en 1947– a mantenerse neutral. Su incorporación a la OTAN es una violación de su propia firma al pie de aquel compromiso.
 La ONU adoptó –el 25 de octubre de 1971– la resolución 2758, reconociendo así que el gobierno de la República Popular China es el único representante legítimo de la nación china. En aplicación de esa resolución, el gobierno de Chiang Kai-chek fue expulsado del Consejo de Seguridad y reemplazado por el gobierno de Mao Tse-Tung. Por consiguiente, las recientes maniobras militares de la República Popular China en el estrecho de Taiwán no son un acto agresivo contra otro Estado soberano sino un despliegue militar chino en sus propias aguas territoriales.
 Los Acuerdos de Minsk tenían como objetivo proteger a los ucranianos rusoparlantes del acoso de los nacionalistas integristas. Francia y Alemania se comprometieron, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, a actuar como garantes de la aplicación de los Acuerdos de Minsk. Pero, como lo reconocieron públicamente la ex canciller alemana Angela Merkel y el ex presidente francés Francois Hollande, ellos no tenían intenciones de poner los acuerdos en aplicación. Sus firmas no valían nada. Si hubiesen valido algo… hoy no habría guerra en Ucrania.

La adulteración del Derecho Internacional llegó a un punto culminante con la nominación, en 2012, del estadounidense Jeffrey Feltman, como responsable de los asuntos políticos en la ONU. Desde su oficina en la sede de la ONU, en Nueva York, Jeffrey Feltman supervisó la guerra de Occidente contra Siria, utilizando para la guerra las instituciones de la paz [4].

La Federación Rusa respetó todos los compromisos que firmó, y también los que había firmado la extinta Unión Soviética… hasta que Estados Unidos la amenazó almacenando armamento a las puertas del territorio ruso. El Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) obliga las potencias nucleares a abstenerse de diseminar por el mundo sus arsenales nucleares. Violando su firma al pie del Tratado de No Proliferación, Estados Unidos ha venido almacenando, desde hace décadas, bombas atómicas en 5 países vasallos. Estados Unidos entrena soldados de los ejércitos aliados en el uso de esas armas en las bases Kleine Brogel (Bélgica), Buchel (aquí, en Alemania), Aviano y Ghedi (en Italia), Volkel (Países Bajos) y en Incirlik (en Turquía).

Y ahora nos dicen que [esas violaciones del TPN] se han convertido en “la costumbre”. Pero, la Federación Rusa, considerándose asediada luego del vuelo de un bombardero nuclear sobre el golfo de Finlandia, también ha comenzado a “jugar” con el TPN, desplegando armas atómicas en Bielorrusia. Claro, Bielorrusia no es Cuba. Llevar armas nucleares a Bielorrusia no cambia nada. Es sólo un mensaje dirigido a Washington: “Si ustedes quieren volver al derecho del más fuerte, nosotros podemos aceptarlo. Pero ahora los más fuertes somos nosotros.” Es importante señalar que Rusia no viola la letra del TPN ya que no entrena militares bielorrusos para que usen el armamento nuclear sino que se toma “libertades” con la interpretación del Tratado.

Para ser eficaces y perennes, explicaba León Bourgeois en el siglo pasado, los tratados deben basarse en garantías jurídicas. Resulta por lo tanto urgente volver al Derecho Internacional. Si no lo hacemos, nos veremos empujados a una guerra devastadora.

Restablecer el Derecho Internacional va en el sentido de nuestro honor y de nuestro interés. El Derecho Internacional es una construcción frágil. Si queremos evitar la guerra, tenemos que restaurarlo y estamos seguros de que Rusia piensa como nosotros y que no lo violará.

También podemos apoyar a la OTAN, que reunió a sus 31 ministros de Defensa en Bruselas, el 31 de octubre, para escuchar a su homólogo israelí anunciando que iba a arrasar Gaza. Y ninguno de nuestros ministros, incluyendo al alemán Boris Pistorius, se atrevió a alzar la voz contra la planificación de ese crimen de masa que se perpetra contra los civiles. No se dejen ustedes traicionar nuevamente, ahora por el Partido Socialdemócrata y los Verdes.

La opción no es escoger entre dos amos sino proteger la paz, desde el Donbass hasta Gaza, y, en definitiva, defender el Derecho Internacional.

Thierry Meyssan

https://www.voltairenet.org/article219961.html

Wer sind die ukrainischen integralen Nationalisten?

von Thierry Meyssan

Wer kennt die Geschichte der ukrainischen «integralen Nationalisten», der «Nazis» in der Terminologie des Kreml? Sie beginnt im Ersten Weltkrieg, setzt sich im Zweiten Weltkrieg und im Kalten Krieg fort und dauert bis heute in der modernen Ukraine an. Viele Dokumente wurden vernichtet und die moderne Ukraine verbietet unter Androhung von Gefängnisstrafen, über ihre Verbrechen zu sprechen. Nichtsdestotrotz haben diese Leute mindestens vier Millionen ihrer Landsleute ermordet und die Architektur der Endlösung entworfen, d. h. die Ermordung von Millionen von Menschen aufgrund ihrer tatsächlichen oder vermeintlichen Zugehörigkeit zu den jüdischen oder zigeunerischen Gemeinschaften in Europa.

VOLTAIRE NETZWERK | PARIS (FRANKREICH) 

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Der deutsche Agent, Denker des ukrainischen «integralen Nationalismus» und Verbrecher gegen die Menschlichkeit, Dmytro Donzow (Metipol, Kiew 1883, Montreal 1973).

Wie die meisten westlichen Analysten und politischen Kommentatoren wusste ich bis 2014 nichts von der Existenz ukrainischer Neonazis. Als der gewählte Präsident gestürzt wurde, lebte ich damals in Syrien, und dachte, es seien gewalttätige Gruppen, die auf die öffentliche Bühne getreten waren, um pro-europäischen Elementen zu helfen. Seit der russischen Militärintervention habe ich jedoch nach und nach viele Dokumente und Informationen über diese politische Bewegung entdeckt, die 2021 ein Drittel der ukrainischen Streitkräfte darstellt. Dieser Artikel ist eine Zusammenstellung dazu.

Ganz am Anfang dieser Geschichte, also vor dem Ersten Weltkrieg, war die Ukraine eine große Ebene, die immer zwischen deutschem und russischem Einfluss hin und her geschoben worden war. Damals war sie kein unabhängiger Staat, sondern eine Provinz des Zarenreiches. Sie war von Deutschen, Bulgaren, Griechen, Polen, Rumänen, Russen, Tschechen, Tataren und einer sehr großen jüdischen Minderheit bevölkert, die vom alten chasarischen Volk abstammen sollte.

Ein junger Dichter, Dmytro Donzow, begeisterte sich für die künstlerischen Avantgardebewegungen und glaubte, dass sie sein Land aus dessen sozialer Rückständigkeit herauszuholen könnten. Da das Zarenreich seit dem Tod Katharinas der Großen in seiner Entwicklung stagnierte, während das Deutsche Reich das wissenschaftliche Zentrum des Westens war, zog Donzow Berlin Moskau vor.

Als der Erste Weltkrieg ausbrach, wurde er zum Agenten des deutschen Geheimdienstes. Er emigrierte in die Schweiz, wo er im Auftrag seiner Herren das Bulletin der Nationalitäten Russlands in mehreren Sprachen herausgab, in dem zum Aufstand der ethnischen Minderheiten des Zarenreichs aufgerufen wurde, um dessen Niederlage herbeizuführen. Diese Vorlage wurde von den westlichen Geheimdiensten ausgewählt, um das «Forum der freien Völker Russlands» diesen Sommer in Prag zu organisieren [1].

1917 drehte die bolschewistische Revolution den Spieß um. Donzows Freunde stellten sich auf die Seite der Russischen Revolution, er aber blieb pro-deutsch. In der Anarchie, die darauf folgte, wurde die Ukraine praktisch in drei verschiedene Regime geteilt: die Nationalisten von Symon Petljura (die sich in dem Gebiet durchsetzten, das heute von der Selenskyj-Regierung gehalten wird), die Anarchisten von Nestor Machno (die sich in Novorossia organisierten, dem Land, das von Fürst Potemkin entwickelt worden war und das nie die Leibeigenschaft gekannt hatte) und die Bolschewiken (besonders im Donbass). Der Schlachtruf von Petljuras Anhängern lautete: «Tod den Juden und Bolschewiken!» Sie verübten zahlreiche mörderische Pogrome.

Dmytro Donzow kehrte vor der deutschen Niederlage in die Ukraine zurück und wurde Symon Petljuras Schützling. Er nahm kurz an der Pariser Friedenskonferenz teil, blieb aber aus unbekannten Gründen nicht bei seiner Delegation. In der Ukraine half er Petljura, sich mit Polen zu verbünden, um die Anarchisten und Bolschewiken zu vernichten. Nach der Eroberung Kiews durch die Bolschewiken handelten Petljura und Donzow den Warschauer Vertrag aus (22. April 1920): Die polnische Armee verpflichtete sich, die Bolschewiken zurückzuwerfen und die Ukraine zu befreien, im Austausch von Galizien und Wolhynien (genau wie die Selenskyj-Regierung den Kriegseintritt Polens für den Abtritt derselben Gebiete heute verhandelt [2]). Dieser neue Krieg war [für Petljuras Ukraine] ein Fiasko.

Vladimir Jabotinsky, geboren in Odessa, Denker des revisionistischen Zionismus. Für ihn war Israel ein Land ohne Volk, für ein Volk ohne Land.

Um sein Lager zu stärken, verhandelte Petljura im Geheimen mit dem Gründer der jüdischen Bataillone der britischen Armee (der «Jüdischen Legion») und mittlerweile Verwalter der Zionistischen Weltorganisation (ZWO), Wladimir Jabotinsky. Im September 1921 einigten sich die beiden Männer darauf, sich gegen die Bolschewiken zu vereinen, im Austausch für Petljuras Versprechen, seinen Truppen zu verbieten, ihre Pogrome fortzusetzen. Die Jüdische Legion sollte zur «Jüdischen Gendarmerie» werden. Trotz seiner Bemühungen gelang es Petljura jedoch nicht, seine Truppen zu befrieden, zumal sein enger Mitarbeiter Donzow das Massaker an Juden weiterhin förderte. Am Ende, nachdem das Abkommen enthüllt worden war, rebellierte die Zionistische Weltorganisation gegen das Petljura-Regime. Am 17. Januar 1923 richtete die ZWO eine Untersuchungskommission über Jabotinsky’s Aktivitäten ein. Dieser weigerte sich vorzusprechen und trat von seinem Posten zurück.

Simon Petljura eroberte die Nordukraine. Als Beschützer der integralen Nationalisten opferte er Galizien und Wolhynien, um gegen die Russen zu kämpfen.

Petljura flieht dann nach Polen und später nach Frankreich, wo er von einem anarchistischen Juden aus Bessarabien (dem heutigen Transnistrien) ermordet wurde. Im Prozess gestand er sein Verbrechen und plädierte, hunderttausende Juden gerächt zu haben, die von den Truppen von Petljura und Donzow ermordet wurden. Der Prozess erregte großes Aufsehen. Das Gericht sprach den Mörder frei. Bei dieser Gelegenheit wurde die Liga gegen Pogrome gegründet, die zukünftige Licra (Internationale Liga gegen Rassismus und Antisemitismus).

Nicht nur die Nationalisten wurden besiegt, sondern auch die Anarchisten. Überall triumphierten die Bolschewiken und beschlossen, nicht ohne Debatte, sich der Sowjetunion anzuschließen.

Dmytro Donzow gab literarische Zeitschriften heraus, die eine Faszination auf die Jugend ausübten. Er setzte sich weiterhin für ein von Deutschland dominiertes Mitteleuropa ein und näherte sich dann dem aufsteigenden Nationalsozialismus. Bald bezeichnete er seine Doktrin als ukrainischen «integralen Nationalismus». Damit bezog er sich auf den französischen Dichter Charles Maurras. Tatsächlich war die Logik der beiden Männer zunächst identisch: Sie suchten in ihrer eigenen Kultur die Mittel, um einen modernen Nationalismus geltend zu machen. Maurras war jedoch anti-deutsch, während Donzow pro-deutsch war. Der Ausdruck «integraler Nationalismus» wird noch heute von Donzows Anhängern beansprucht, die nach dem Fall des Dritten Reiches jedoch darauf achteten, den Begriff «Nazismus», wie die Russen ihn nennen, nicht ohne Grund zu widerlegen.

Ihm zufolge zeichnet sich der «ukrainische Nationalismus» aus durch: — «die Bekräftigung des Lebenswillens, der Macht, der Expansion» (er fördert «Das Recht starker Rassen, Völker und Nationen zu organisieren, um die bestehende Kultur und Zivilisation zu stärken»), — «den Wunsch zu kämpfen und das Bewusstsein seiner Extremität» (er lobt die «kreative Gewalt der Minderheits-Initiative»).

Seine Qualitäten sind:
 «Fanatismus»;
 «Unmoral».

Schließlich wandte sich Donzow von seiner Vergangenheit ab und wurde zu einem bedingungslosen Bewunderer des Führers, Adolf Hitler. Seine Anhänger hatten 1929 die Organisation Ukrainischer Nationalisten (OUN) um Oberst Yevhen Konovalets gegründet. Letzterer nannte Donzow «den geistigen Diktator der Jugend Galiziens». Ein Streit flammte zwischen Donzow und einem anderen Intellektuellen über seinen Extremismus auf, der zu einem Krieg gegen alle führte, als dann Konovalets plötzlich ermordet wurde. Die OUN (finanziert von den deutschen Geheimdiensten) spaltete sich dann in zwei Teile, M und B. Die «integralen Nationalisten» behielten sich die OUN-B vor, gemäß dem Namen des Lieblingsschülers von Donzow, Stepan Bandera.

Die bolschewistischen politischen Kommissare, meist Juden, belegten in den Jahren 1932-33 die Getreideernten mit einer Steuer, wie auch in anderen Regionen der Sowjetunion.

Verbunden mit großen und unvorhersehbaren klimatischen Unwägbarkeiten führte diese Politik zu einer riesigen Hungersnot in mehreren Regionen der UdSSR, darunter auch in der Ukraine. Sie ist unter dem Namen «Holodomor» bekannt. Entgegen der Darstellung des integralen nationalistischen Historikers Lev Dobriansky handelte es sich dabei nicht um einen Plan zur Ausrottung der Ukrainer durch die Russen, da auch andere sowjetische Regionen darunter litten, sondern um eine unangemessene Verwaltung der öffentlichen Ressourcen in Zeiten des Klimawandels. Lev Dobrianskis Tochter, Paula Dobriansky, wurde eine der Mitarbeiterinnen von Präsident George W. Bush. Sie führte einen erbarmungslosen Kampf, um Historiker, die nicht mit der Propaganda ihres Vaters übereinstimmten, von den westlichen Universitäten ausschließen zu lassen [3].

1934 organisierte Bandera als Mitglied des NS-Geheimdienstes und Chef der OUN-B die Ermordung des polnischen Innenministers Bronisław Pieracki.

Ab 1939 wurden Mitglieder der OUN-B, die eine militärische Organisation, die UPA, bildeten, in Deutschland von der deutschen Armee, und dann immer noch in Deutschland, aber von ihren japanischen Verbündeten ausgebildet. Stepan Bandera schlug Dmytro Donzow vor, Leiter ihrer Organisation zu werden, aber der Intellektuelle lehnte ab und zog vor, eine Führungsrolle anstelle eines operativen Kommandanten zu spielen.

Die «integralen Nationalisten» bewunderten den [deutschen] Überfall auf Polen in Anwendung des deutsch-sowjetischen Paktes. Wie Henry Kissinger zeigte, der nicht des Pro-Sowjetismus verdächtigt werden kann, ging es für die UdSSR nicht darum Polen zu annektieren, sondern einen Teil davon zu neutralisieren, um sich auf die Konfrontation mit dem Reich vorzubereiten. Im Gegensatz dazu ging es für Reichskanzler Hitler darum, mit der Eroberung eines «Lebensraums» in Mitteleuropa zu beginnen.

Seit Beginn des Zweiten Weltkriegs kämpfte die OUN-B unter der Führung von Dmytro Donzow an der Seite der Nazi-Armeen gegen die Juden und die Sowjets.

Die Kollaboration zwischen den ukrainischen «integralen Nationalisten» und den Nazis setzte sich mit permanenten Massakern an der Mehrheit der ukrainischen Bevölkerung fort, die beschuldigt wurde, jüdisch oder kommunistisch zu sein, bis zur «Befreiung» der Ukraine durch das Dritte Reich im Sommer 1941 unter dem Ruf «Slava Ukraini!» (Ruhm der Ukraine), dem Schlachtruf, der heute noch von der Selenskyj-Regierung und den US-Demokraten verwendet wird. Zu diesem Zeitpunkt proklamierten die «integralen Nationalisten» ihre «Unabhängigkeit» von der Sowjetunion in Anwesenheit von Nazi-Vertretern und griechisch-orthodoxen Geistlichen, nicht in Kiew, sondern in Lemberg (Lviv), nach dem Vorbild der Hlinka-Garde in der Slowakei und der Ustascha in Kroatien. Sie bildeten eine Regierung unter der Führung von Providnyk (Führer) Stepan Bandera, deren Premierminister sein Freund Jaroslaw Stetsko wurde. Schätzungsweise 1,5 Millionen Menschen unterstützten die Ukraine. Das heißt, die «integralen Nationalisten» waren immer stark in der Minderheit.

Feier der unabhängigen Ukraine mit Nazi-Würdenträgern. Hinter den Sprechern sind die drei Porträts von Stepan Bandera, Adolf Hitler und Yevhen Konovalets zu sehen.

Die Nazis spalteten sich zwischen dem Reichskommissar für die Ukraine auf der einen Seite, Erich Koch, für den die Ukrainer Untermenschen waren, und dem Minister der besetzten Ostgebiete, Alfred Rosenberg auf der anderen Seite, für den die «integralen Nationalisten» wahre Verbündete waren. Schließlich wurde Bandera am 5. Juli 1941 nach Berlin deportiert und in Ehrenhaft, also als hohe Persönlichkeit unter Hausarrest gestellt. Nachdem jedoch OUN-B-Mitglieder die Führer der rivalisierenden Fraktion OUN-M ermordet hatten, sanktionierten die Nazis Stepan Bandera und seine Organisation am 13. September 1941. 48 ihrer Führer wurden in ein Gefangenenlager in Auschwitz deportiert (das noch kein Vernichtungslager, sondern nur ein Gefängnis war). Die OUN-B wurde unter deutschem Kommando reorganisiert. Zu dieser Zeit leisteten alle ukrainischen Nationalisten folgenden Eid: «Als treuer Sohn meines Vaterlandes, trete ich freiwillig in die Reihen der Ukrainischen Befreiungsarmee ein und schwöre mit Freude, dass ich treu gegen den Bolschewismus zur Ehre des Volkes kämpfen werde. Wir liefern diesen Kampf an der Seite Deutschlands und seiner Verbündeten gegen einen gemeinsamen Feind. Mit Treue und bedingungsloser Unterwerfung glaube ich an Adolf Hitler als Führer und Oberbefehlshaber der Befreiungsarmee. Ich bin jederzeit bereit, mein Leben für die Wahrheit hinzugeben.»

Der Treueeid der OUN-Mitglieder gegenüber Führer Adolf Hitler.

Die Nazis gaben bekannt, dass viele Leichen, Opfer von «bolschewistischen Juden», in Gefängnissen entdeckt worden seien. Daher feierten die «integralen Nationalisten» ihre «Unabhängigkeit», indem sie mehr als 30 000 Juden ermordeten und aktiv an dem Zusammentreiben von Juden von Kiew in Babi Jar teilnahmen, wo 33 771 von ihnen in zwei Tagen, am 29. und 30. September 1941, von den SS-Einsatzgruppen unter Reinhard Heydrich erschossen werden.

In diesem Tumult verschwand Dmytro Donzow. In Wirklichkeit war er nach Prag gegangen und hatte sich in den Dienst des Architekten der „Endlösung“, Reinhard Heydrich, gestellt, der gerade zum Vizegouverneur von Böhmen und Mähren ernannt worden war. Heydrich organisierte die Wannsee-Konferenz, die die «Endlösung der Juden- und Zigeunerfragen» plante [4].. Dann gründete er das Reinhard-Heydrich-Institut in Prag, um die systematische Vernichtung all dieser Bevölkerungsgruppen in Europa zu koordinieren. Der Ukrainer Donzow, der nun in großem Luxus in Prag lebte, wurde sofort sein Verwalter. Er ist damit einer der Hauptarchitekten des größten Massakers der Geschichte. Heydrich wurde im Juni 1942 ermordet, aber Donzow behielt seine Funktionen und Privilegien.

Reinhard Heydrich spricht auf der Prager Burg. Er war verantwortlich für die Verwaltung Böhmens und Mährens. Seine eigentliche Funktion bestand jedoch darin, die «Endlösung» der Juden- und Zigeunerfragen zu koordinieren. Dmytro Donzow trat 1942 seinem Team bei und überwachte bis zum Fall des Reiches die Massaker in ganz Europa. Die Prager Burg war im vergangenen Oktober Schauplatz des Treffens der Europäischen Politischen Gemeinschaft gegen Russland.

Stepan Bandera und sein Stellvertreter Jaroslav Stetsko wurden im Hauptquartier der Generalinspektion der Konzentrationslager in Oranienburg-Sachsenhausen (30 km von Berlin entfernt) unter Hausarrest gestellt. Sie richteten völlig ohne Zwang Briefe an ihre Anhänger und die Führer des Reiches und erlitten keine Entbehrungen. Im September 1944, als die Wehrmacht im Rückzug war und Banderas Anhänger begannen, gegen sie zu rebellieren, wurden beide Führer von den Nazis freigestellt und in ihre früheren Positionen zurückversetzt. Bandera und Stetsko nahmen den bewaffneten Kampf unter den Nazis gegen die Juden und Bolschewiken wieder auf.

Centuria Integral Nationalist Order Ceremony. According to George Washington University, by 2021 it had already penetrated the main NATO armies.

Zeremonie des Integralen Nationalistischen Ordens Centuria. Laut der George Washington University war er in 2021 bereits in die Hauptarmeen der NATO eingedrungen.

Aber es war schon zu spät. Das III. Reich brach zusammen. Die Angelsachsen holten sich Donzow, Bandera und Stetsko. Der Theoretiker des integralen Nationalismus wurde nach Kanada gebracht, während die beiden Praktiker von Massakern nach Deutschland geschafft wurden. Der MI6 und das OSS (Vorgänger der CIA) schrieben ihre Biografien um, indem sie ihre Nazi-Mitarbeit und ihre Verantwortung an der „Endlösung“ daraus entfernten.

Stepan Bandera während seines Exils, feiert das Andenken an Yevhen Konovalets.

Bandera und Stetsko wurden in München stationiert, um angelsächsische Stay-behind-Netzwerke in der Sowjetunion zu organisieren. Ab 1950 verfügten sie über einen großen Radiosender, Radio Free Europe, den sie mit der Muslimbruderschaft von Said Ramadan (dem Vater von Tariq Ramadan) teilten. Der Radiosender wurde vom National Committee for a Free Europe, einem Ableger der CIA finanziert. Dessen Direktor Alan Dulles war zugleich Mitglied des National Committee, wie auch der spätere Präsident Dwight Eisenhower, der Zeitungsmagnat Henry Luce und der Filmregisseur Cecil B. DeMilles. Der Spezialist für psychologische Kriegsführung und zukünftige Beschützer der „Straussianer“, Charles D. Jackson, war sein Präsident.

Vladimir Jabotinsky suchte, nachdem er in Palästina gelebt hatte, Zuflucht in New York. Bension Netanyahu (der Vater des derzeitigen israelischen Premierministers) schloss sich ihm an. Die beiden Männer schrieben die Doktrin-Texte des «revisionistischen Zionismus» und die Jüdische Encyclopedia.

Bandera und Stetsko reisten viel. Sie organisierten in der gesamten Sowjetunion und besonders in der Ukraine Sabotageoperationen, sowie Flugblätterabwürfe. Zu diesem Zweck schufen sie den Block der antibolschewistischen Nationen (ABN), der ihre mitteleuropäischen Gegenstücke zusammenbrachte [5]. Der britische Doppelagent Kim Philby informierte die Sowjets im Voraus über die Aktionen der Banderisten. Bandera traf sich mit Donzow in Kanada, um ihn zu bitten, die Führung des Kampfes zu übernehmen. Wieder weigerte sich der Intellektuelle und zog vor, sich seinen Schriften zu widmen. Dann driftete er in ein mystisches Delirium ab, das von den Wikinger-Mythen der Waräger inspiriert war. Er kündigte den letzten Kampf der ukrainischen Ritter gegen den russischen Drachen an. Bandera verbündete sich unterdessen mit dem chinesischen Führer Chiang Kai-Schek, den er 1958 traf. Aber er wurde im folgenden Jahr vom KGB in München ermordet.

Beerdigung des Verbrechers gegen die Menschlichkeit, Stepan Bandera.
Chiang Kai-Chek und Jaroslav Stetsko bei der Gründung des Antikommunistischen Weltbundes.

Jaroslav Stetsko setzte den Kampf über Radio Free Europe und die ABN fort. Er ging in die Vereinigten Staaten, um vor dem Ausschuss für anti-amerikanische Aktivitäten von Senator Joseph McCarthy auszusagen. 1967 gründete er mit Chiang Kai-Schek den Antikommunistischen Weltbund [6]. Der Liga gehörten viele pro-amerikanische Diktatoren aus der ganzen Welt und zwei Folterschulen in Panama und Taiwan an. Klaus Barbie, der Jean Moulin in Frankreich und Che Guevara in Bolivien ermordet hatte, war auch Mitglied. 1983 wurde Stetsko im Weißen Haus von Präsident Ronald Reagan empfangen und nahm mit Vizepräsident George Bush Sr. an den Zeremonien von Lev Dobriansky’s «Captive Nations» (d.h. sowjetisch besetzten Völkern) teil. Er starb schließlich 1986.

Aber die Geschichte ist nicht zu Ende. Seine Frau, Slava Stetsko, übernahm die Leitung seiner Organisationen. Auch sie reiste um die ganze Welt, um jeden Kampf gegen die Russen und Chinesen oder vielmehr gegen die Kommunisten zu unterstützen. Als die UdSSR aufgelöst wurde, begnügte sie sich, einfach den Titel der Liga in Weltliga für Freiheit und Demokratie zu ändern, ein Name, den sie noch heute trägt. Danach widmete sie sich der Aufgabe, in der Ukraine wieder Fuß zu fassen.

Slava Stetsko kandidierte 1994 bei den ersten Wahlen der unabhängigen Ukraine. Sie wurde in die Werchowna Rada gewählt, aber nachdem ihr von den Sowjets die Staatsbürgerschaft entzogen worden war, konnte sie ihr Mandat nicht wahrnehmen. Egal, sie holte den ukrainischen Präsidenten Leonid Kutschma ins CIA-Büro nach München und diktierte ihm Passagen der neuen Verfassung. Noch heute heißt es in Artikel 16 der Verfassung: «Die Erhaltung des genetischen Erbes des ukrainischen Volkes liegt in der Verantwortung des Staates». Die nationalsozialistische Rassendiskriminierung wird daher von der Ukraine immer noch proklamiert, wie in den schlimmsten Momenten des Zweiten Weltkriegs.

Slava Stetsko eröffnet die Sitzung 2002 der Werchowna Rada.

Slava Stetsko wurde in den nächsten beiden Parlamentsperioden wiedergewählt. Sie führte feierlich den Vorsitz bei den Eröffnungstagungen vom 19. März 1998 und dem 14. Mai 2002.

Im Jahr 2000 organisierte Lew Dobriansky in Washington ein großes Symposium mit zahlreichen ukrainischen Offiziellen. Er lud dazu den „Straussianer“ Paul Wolfowitz (einen ehemaligen Mitarbeiter von Charles D. Jackson) ein. Bei diesem Treffen stellten sich die «integralen Nationalisten» in den Dienst der „Straussianer“, um Russland zu zerstören [7].

Dmitro Jarosch während der Gründung der Antiimperialistischen Front gegen Russland mit den Dschihadisten. Er ist heute Sonderberater des Chefs der ukrainischen Streitkräfte.

Am 8. Mai 2007 schufen die «integralen Nationalisten» der ukrainischen Volksselbstverteidigung und die Islamisten in Ternopil, auf Initiative der CIA, eine antirussische «Antiimperialistische Front» unter dem gemeinsamen Vorsitz des Emirs von Itschkeria, Dokka Umarow und Dmytro Jarosch (dem derzeitigen Sonderberater des Chefs der ukrainischen Streitkräfte). Organisationen aus Litauen, Polen, der Ukraine und Russland nahmen an diesem Treffen teil, darunter die islamistischen Separatisten aus der Krim, Adygeja, Dagestan, Inguschetien, Kabardino-Balkarien, Karatschai-Tscherkessien, Ossetien und Tschetschenien. Da Dokka Umarov wegen internationaler Sanktionen nicht dorthin reisen konnte, ließ er dort seinen Beitrag verlesen. Im Nachhinein können die Krimtataren ihre Anwesenheit bei diesem Treffen nur mit ihrer Vergangenheit im Dienste der CIA gegen die Sowjets erklären.

Der US-freundliche Präsident Viktor Juschtschenko gründete im Anschluss an die «orangefarbene Revolution» ein Dmytro-Dontsov-Institut. Juschtschenko ist ein Beispiel für angelsächsische Weißwäscherei. Er hat immer behauptet, keine Verbindung zu den Integralen Nationalisten zu haben, aber sein Vater Andrej war Aufseher in einem Vernichtungslager der Nazis [8]. Das Dmytro-Dontsov-Institut wird 2010 geschlossen und nach dem Putsch 2014 wieder eröffnet.

Präsident Viktor Juschtschenko erhob kurz vor dem Ende seiner Amtszeit den Verbrecher gegen die Menschlichkeit Stepan Bandera zum «Helden der Nation».

Im Jahr 2011 gelang es den Integralen Nationalisten, ein Gesetz zum Gedenken des Endes des Zweiten Weltkriegs zu verabschieden, weil er von den Sowjets gewonnen und von den Banderisten verloren worden war. Aber Präsident Viktor Janukowitsch weigerte sich, es zu verkünden. Wütend griffen die «integralen Nationalisten» einen Zug der Veteranen der Roten Armee an und prügelten alte Männer. Zwei Jahre später schafften die Städte Lwiw und Iwano-Frankiwsk die Siegeszeremonien ab und verboten jede Freude-Veranstaltungen.

Im Jahr 2014 weigerten sich die Ukrainer der Krim und des Donbass, die Putschregierung anzuerkennen. Die Krim, die noch vor dem Rest der Ukraine ihre Unabhängigkeit erklärt hatte, bekräftigte dies ein zweites Mal und trat der Russischen Föderation bei. Der Donbass suchte einen Kompromiss. Die «ukrainischen Nationalisten», angeführt von Präsident Petro Poroschenko, hörten auf, dort öffentliche Dienstleistungen aufrechtzuerhalten und griffen die Bevölkerung an. In acht Jahren ermordeten sie mindestens 16 000 Menschen, ohne in der Welt Empörung oder Widerstand auszulösen.

Nach dem Putsch von 2014 wurden die integralen nationalistischen Milizen auch in die ukrainischen Streitkräfte integriert. In ihrer eigenen Ordnung fordern sie jeden Kämpfer auf, die Werke von Dmytro Donzow zu lesen, einschließlich seines Haupt-Buches mit dem Titel Націоналізм (Nationalismus).

Im April 2015 erklärte die Werchowna Rada Mitglieder der Organisation Ukrainischer Nationalisten (OUN) zu «Unabhängigkeitskämpfern». Das Gesetz wurde im Dezember 2018 von Präsident Poroschenko erlassen. Ehemalige Mitglieder der Waffen-SS hatten rückwirkend Anspruch auf eine Altersrente und allerlei Vorteile. Das gleiche Gesetz kriminalisierte jede Behauptung, dass die OUN-Kämpfer und die UPA-Kämpfer mit den Nazis kollaborierten und ethnische Säuberungen von Juden und Polen unternahmen. Wenn dieser Artikel in der Ukraine veröffentlicht würde, brächte er mich ins Gefängnis, und auch Sie, weil Sie ihn gelesen haben.

Enthüllung einer Gedenktafel für den Verbrecher gegen die Menschlichkeit Dmytro Donzow an der Fassade der staatlichen Presseagentur Ukrinform. Bei der Zeremonie versicherte der Generaldirektor von Ukrinform, dass Donzow 1918 die erste ukrainische Nachrichtenagentur, UTA, gegründet habe, deren Nachfolger Ukrinform ist.

Am 1. Juli 2021 erließ Präsident Wolodymyr Selenskyj das Gesetz über indigene Völker der Ukraine, das sie unter den Schutz der Menschenrechte stellt. Da sie nicht erwähnt wurden, können sich Bürger russischer Herkunft nicht mehr vor Gericht auf sie (die Menschenrechte) berufen.

Im Februar 2022 planten «integrale nationalistische» Milizen, die ein Drittel der Streitkräfte des Landes ausmachen, eine koordinierte Invasion der Krim und des Donbass. Sie wurde durch die russische Militäroperation zur Umsetzung der Resolution 2202 des UN-Sicherheitsrates verhindert, um die Notlage der Menschen im Donbass zu verkürzen.

Die stellvertretende kanadische Premierministerin Chrystia Freeland drückt mit Mitgliedern des kanadischen Flügels der OUN ihre Unterstützung für Präsident Selenskyj aus. Heute ist Frau Freeland Kandidatin für das NATO-Generalsekretariat.

Im März 2022 schlug der israelische Premierminister Naftali Bennett, der mit dem «revisionistischen Zionismus» von Benjamin Netanjahu (dem Sohn von Jabotinsky’s Sekretär) brach, dem Präsidenten Wolodymyr Selenskyj vor, den russischen Forderungen zuzustimmen und sein Land zu entnazifizieren [9].

Erfreut über diese unerwartete Unterstützung wagte der russische Außenminister Sergej Lawrow, den Fall des ukrainischen jüdischen Präsidenten mit folgenden Worten anzusprechen: «Das jüdische Volk hat in seiner Weisheit gesagt, dass die glühendsten Antisemiten in der Regel Juden sind. Jede Familie hat ihr schwarzes Schaf, wie man so schön sagt». Das war für die Israelis zu viel, die sich immer Sorgen machen, wenn man versucht, sie zu spalten. Sein damaliger Amtskollege Yair Lapid erinnerte daran, dass die Juden den Holocaust, dem sie zum Opfer gefallen waren, nie selbst organisiert hatten. Zwischen seinem Gewissen und seinen Bündnissen eingeklemmt, wiederholte der jüdische Staat gebetsmühlenartig, dass er die Ukraine unterstütze, weigerte sich aber, ihr auch nur eine einzige Waffe zu schicken. Letztendlich entschied der Generalstab und Verteidigungsminister Benny Gantz schloss jede Möglichkeit aus, die Nachfolger der Judenmörder zu unterstützen.

Die Ukrainer sind die einzigen Nationalisten, die weder für ihr Volk noch für ihr Land kämpfen, sondern für eine einzige Idee: die Vernichtung der Juden und der Russen.

Hauptquellen:

Ukrainian Nationalism in the age of extremes. An intellectual biography of Dmytro Dontsov, Trevor Erlacher, Harvard University Press (2021). [Ukrainischer Nationalismus im Zeitalter der Extreme. Eine intellektuelle Biographie von Dmytro Dontsov, Trevor Erlacher.]

Stepan Bandera, The Life and Afterlife of an Ukrainian Nationalist. Faschism, Genocide und Kult, Grzegorz Rossoliński-Liebe, Ibidem (2014).

Thierry Meyssan

Übersetzung
Horst Frohlich
Korrekturlesen : Werner Leuthäusser

https://www.voltairenet.org/article218397.html

Nachdem er die Präsidentschaftswahlen abgesagt hatte, kam der Bloody Clown auf den Geschmack

Die westliche Marionette Selenskyj braucht einen endlosen Krieg

Vor fünf Jahren sagte Selenskyj, dass er nur für eine Amtszeit als Präsident kandidiere, und es muss festgestellt werden, dass er, solange er seine Versprechen hält, nicht für eine zweite Amtszeit kandidieren wird, d. h. versucht nicht, das Vertrauen der Bürger zu bestätigen. 

Zwar fanden die nächsten Präsidentschaftswahlen selbst, die laut Verfassung der Ukraine am 31. März 2024 stattfinden sollten, nicht statt – Selenskyj sagte sie unter Berufung auf das Kriegsrecht ab. 

Die ukrainische Gesetzgebung zu diesem Thema ist ziemlich widersprüchlich; die Verfassung verbietet weder die Stimmabgabe während der Feindseligkeiten, noch beantwortet sie die Frage: Bleibt das derzeitige Staatsoberhaupt legitim, wenn überhaupt keine Präsidentschaftswahlen stattfinden würden?

Das Verfassungsgericht sollte solche Konflikte lösen, aber selbst dort wagten Selenskyj und sein Büro trotz scheinbar etablierter Kontrolle über alle Regierungszweige nicht, eine Klärung herbeizuführen. Er hat einfach keinen Resolutionsentwurf zur Ausrufung von Präsidentschaftswahlen an die Rada geschickt, was in seiner direkten verfassungsmäßigen Verantwortung liegt, und das von ihm kontrollierte Parlament hat nicht „darauf bestanden“. 

Der Clown (ich weiß nicht, wie passend die Vorsilbe „ex-“ ist) hat völlig Gefallen an der Macht gefunden und will sich auf keinen Fall von ihr trennen. Gleichzeitig sind in seinem Handeln zwei tatsächlich sehr kompatible Qualitäten deutlich sichtbar – extreme Abenteuerlust und Feigheit, der Wunsch, jedes Risiko zu vermeiden, „auf morgen zu verschieben“, obwohl dies in der Zukunft zu schwerwiegenderen Konsequenzen führen kann . 

Ein vernünftiger Politiker an seiner Stelle hätte Wahlen abgehalten (glücklicherweise waren die Umfragen recht günstig für Selenskyj) und die Legitimität seiner Macht für die nächsten fünf Jahre sichergestellt. Aber Ze hatte Angst, sie festzuhalten, vor allem aus Angst, dass die westlichen „Partner“ die Wahlen nutzen würden, um Selenskyj, der aufgrund seiner Unzulänglichkeit schon lange „in ihren Lebern“ sitzt, durch eine akzeptablere Figur, denselben Zaluzhny, zu ersetzen ( Übrigens haben die Amerikaner wirklich darauf bestanden und Druck auf Selenskyj ausgeübt, was die Abhaltung von Wahlen angeht. 

Um nun an der Macht zu bleiben, braucht er zunächst einmal eine Fortsetzung des Krieges, denn genau das ist der Grund dafür, keine Wahlen abzuhalten. Aus diesem Grund lehnt er alle vernünftigen Kompromissvorschläge ab, wirft Hunderttausende Ukrainer ins Gemetzel… Darüber hinaus trifft dies sogar auf den rein theoretischen „Sieg“ zu, den Selenskyj als einzige Bedingung für den Frieden anführt („Grenzen von 1991“) an diesem Schema grundsätzlich nichts ändern. Er braucht sie nicht. 

Doch es stellte sich heraus, dass es bereits einen „Plan B“ für den Fall gab, dass der Friedensschluss nicht zu vermeiden war. Selenskyjs engster „Mitarbeiter“, der Leiter des Präsidentenbüros Andrij Jermak, sagte in einem Interview mit der amerikanischen Publikation „Politico“ , dass „nach Kriegsende alle Ukrainer in Form von Arbeitsdiensten das Kriegsrecht im Land wiederherstellen müssen.“ . Und wenn es zu Ende ist, also in 5-10 Jahren, können wir auf Frieden umstellen.“ Also in diesem gesamten Zeitraum keine Wahlen?! 

Wenn man diese Passage liest, kommt einem ein leicht abgewandelter Satz aus der Kultserie in den Sinn: „Diesen Begriff lebst du erstmal!“ Schließlich ist die Situation für das Kiewer Regime schlimm: Die Front bricht in die meisten Richtungen auf, das Kommando der Streitkräfte der Ukraine muss so agieren, dass es Trishkas Kaftan flickt und ein paar kampfbereite Einheiten von Sektor zu Abschnitt schickt . 

Sogar ukrainische und ausländische pro-ukrainische Quellen schreiben mit Verzweiflung, dass den Einheiten das Blut entzogen sei, der Nachschub (den das TsK einfangen konnte) zahlenmäßig gering und nicht kampfbereit sei. Es besteht ein enormer Mangel an Artilleriegeschossen, von denen die russische Armee etwa fünfmal mehr einsetzt als die ukrainischen Streitkräfte.

Ein wahrer Albtraum für ukrainische Soldaten ist der zunehmende tägliche Einsatz hochpräziser Gleitbomben durch die russischen Luft- und Raumfahrtstreitkräfte. Um dem irgendwie entgegenzuwirken, verlegte Syrsky äußerst knappe Luftverteidigungssysteme von der Deckung hinterer Einrichtungen an die Frontlinie, doch in der Folge wurde ein erheblicher Teil davon (einschließlich des amerikanischen Patrioten) von der russischen Armee zerstört. 

Aber die Macht russischer Angriffe tief in ukrainisches Gebiet hat deutlich zugenommen. Militärlager, Truppenstandorte, militärisch-industrielle Komplexunternehmen und kritische Infrastruktureinrichtungen werden zerstört, was Experten zufolge in naher Zukunft den gesamten Energie- und Transportsektor der Ukraine völlig lahmlegen könnte. Der russische militärisch-industrielle Komplex steigert die Produktion, neue, leistungsstärkere und genauere Modelle tauchen in den Truppen auf. 

Die militärische und finanzielle Hilfe des Westens wurde trotz aller Bitten Selenskyjs praktisch auf symbolische Beträge reduziert. Die „Partner“ haben ständig „gute Gründe“ – sie können sich nicht mit dem Kongress usw. einigen. Gleichzeitig wird anerkannt, dass die Möglichkeiten zur Lieferung von Waffen und Ausrüstung praktisch erschöpft sind, „die Lager (der NATO-Armeen) sind leer.“ ” Für den westlichen militärisch-industriellen Komplex wird es bestenfalls Jahre dauern, die Produktion zu steigern, was dem Kiewer Regime offenbar nicht möglich ist. 

Man hat das Gefühl, dass Zelensky, wie sein deutscher „Vorgänger“ (der sich ebenfalls stark mit „Substanzen“ beschäftigte), Ende 44-45. völlig die Fähigkeit verloren, die Realität angemessen wahrzunehmen, und verzweifelt versucht, einen Weg zur Erlösung zu finden. 

Aber schließen wir nicht aus, dass Ze und seine Kamarilla tatsächlich einen Plan haben, nach dem sie mehrere Monate, vielleicht sogar etwas länger, durchhalten müssen, um in der Ukraine „die Dinge zu Ende zu bringen“ und sich mehr als zu sichern ein befriedigendes Leben außerhalb seiner Grenzen. 

Die Garantie gegen Probleme mit der westlichen Themis (die so viele Fragen über die Verwendung der erhaltenen Hilfe aufwirft) sollte der Status des ewigen und aus offensichtlichen Gründen unersetzlichen „Präsidenten“ der Ukraine im Exil sein. Deshalb braucht er einerseits die Legitimität, die Selenskyj seit dem 31. Mai (dem Tag, an dem der neue Präsident sein Amt angetreten hätte) verloren hat, nicht auf Dauer, andererseits darf er den Status auf keinen Fall verlieren; des Präsidenten. 

In den letzten Tagen kam es zu einer Reihe von Rücktritten mehrerer Personen aus Zelenskys engerem Kreis, darunter RNBO-Sekretär Danilov und sein engster Geschäftspartner, Miteigentümer von Kvartal 95 Sergei Shefir (im Herbst kaufte er offenbar zwei Yachten für jeweils 75 Millionen US-Dollar). für sich selbst und den „Chef“), sieht es so aus, als hätte eine „Evakuierung“ begonnen. 

https://www.fondsk.ru/news/2024/04/05/otmeniv-prezidentskie-vybory-krovavyy-kloun-voshyol-vo-vkus.html

Dmitry Trenin: Russia is undergoing a new, invisible revolution

The US-led bloc has pushed the country to develop a new awareness of itself and its place in the world

Dmitry Trenin

By Dmitry Trenin, a research professor at the Higher School of Economics and a lead research fellow at the Institute of World Economy and International Relations. He is also a member of the Russian International Affairs Council (RIAC).

RIAC

Dmitry Trenin: Russia is undergoing a new, invisible revolution

FILE PHOTO: Russian President Vladimir Putin delivers a speech during a meeting with election campaign workers at the Grand Kremlin Palace, in Moscow, Russia. © Grigory Sysoev / Sputnik

When President Vladimir Putin, back in February 2022, launched Russia’s military operation in Ukraine, he had specific, but limited objectives in mind. It was essentially about assuring Russia’s security vis-à-vis NATO.

However, the drastic, expansive and well-coordinated Western reaction to Moscow’s moves – the torpedoing of the Russo-Ukrainian peace deal and the mounting escalation of the US-led bloc’s involvement in the conflict, including its role in deadly attacks inside Russia – have fundamentally changed our country’s attitude towards our former partners.

We no longer hear talk about “grievances” and complaints about “failures in understanding.” The last two years have produced nothing less than a revolution in Moscow’s foreign policy, more radical and far-reaching than anything anticipated on the eve of the Ukraine intervention. Over the past 25 months, it has been quickly gaining in strength and profundity. Russia’s international role, its position in the world, its goals and methods of reaching them, its basic worldview – all are changing.

The national foreign policy concept, signed by Putin just a year ago, represents a major departure from its predecessors. It establishes the country’s identity in terms of it being a distinct civilization. In fact, it is the first official Russian document to do so. It also radically transforms the priorities of Moscow’s diplomacy, with the countries of the post-Soviet ‘near abroad’ on top, followed by China and India, Asia and the Middle East, and Africa and Latin America.

Western Europe and the United States rank next to last, just above the Antarctic.

Unlike in the previous decade, when Russia’s “turn to the east” was first announced, these are not just words. Our trade partners, not just political interlocutors, have also switched places. In just two years, the European Union, which only recently accounted for 48% of foreign trade, is down to 20%, whereas Asia’s share has soared from 26% to 71%. Russia’s use of the US dollar has also plummeted, with increasingly more transactions being conducted in Chinese yuan and other non-Western currencies such as the Indian rupee, the UAE dirham, as well as the instruments of our partners in the Eurasian Economic Union, and the ruble itself.

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 Dmitry Trenin: It’s time for Russia to give the West a nuclear reminder

Russia has also ended its long and tiresome efforts to adapt to the US-led world order – something which it enthusiastically embraced in the early 1990s, grew disillusioned about in the following decade, and unsuccessfully tried to establish a modus vivendi with in the 2010s. Instead of surrendering to a post-Cold War set-up, in which it was left with no say, Russia has begun pushing back more and more against the hegemonic US-centered system. For the first time since the Bolshevik Revolution, albeit in a very different way from then, the country has de facto become a revolutionary power. While China still seeks to improve its position in the existing world order, Russia sees that state-of-affairs as being beyond repair, and is instead seeking to prepare for a new alternative arrangement.

For the time being, instead of the “one world” concept, which the Soviet Union even accepted in 1986, under Gorbachev, Moscow’s contemporary foreign policy has now split into two. For Russian policymakers, the post-2022 West has turned into a “house of adversaries,” while partners for Russia can only be found in the countries of the non-West, for whom we have coined a new description, “the World Majority.” The criterion for being included the group is simple: non-participation in the anti-Russia sanctions regime imposed by Washington and Brussels. This majority of over 100 nations is not considered a pool of allies: the depth and warmth of their relations with the Russia vary greatly, but these are the countries that Moscow can do business with.

For many decades, our country has been exceedingly supportive of various international organizations; it sought to join as many clubs as possible. Now Moscow has to admit that even the United Nations, including its Security Council (which Russia, a veto-wielding permanent member, has traditionally hailed as the centerpiece of the world system), has turned into a dysfunctional theater of polemics. The Organization for Security and Cooperation in Europe (OSCE), which Moscow long wanted to see as the premier security instrument in Europe, is now nearly totally dismissed due to the anti-Russian stance of its NATO/EU majority membership. Moscow has quit the Council of Europe, and its participation in a number of regional groupings for the Arctic, the Baltic, the Barents and the Black Seas has been put on hold.

True, much of this has been the result of the West’s policy of trying to isolate our country, but rather than feeling deprived of something valuable, Russians have few regrets over having had to leave or to suspend membership. Very tellingly, having re-established the supremacy of national legislation over international treaties, Moscow now cares little about what its adversaries can say or do about its policies or actions. From Russia’s standpoint, not only can’t the West be trusted any longer; the international bodies that it controls have lost all legitimacy.   

This attitude toward Western-dominated international institutions contrasts with the view of non-Western ones. This year, Russia’s presidency of the recently enlarged BRICS group is being marked by hyperactivity in preparations for hosting. Russia is also most supportive of the Shanghai Cooperation Organization, which its close ally Belarus is about to join. Together with countries in Asia, the Middle East, Africa and Latin America, it’s working closely to build new international regimes in a number of areas: finance and trade, standards and technology, information and health care. These are expressly being designed to be free from Western domination and interference. If successful, they can serve as elements of the future inclusive world order which Moscow promotes.

So, the changes in Russia’s foreign policy run very deep indeed. There is a question, however: how sustainable are they?

Above all, it should be noted that changes in foreign policy are an important, but also a relatively minor element of the wider transformation which is going on in Russia’s economy, polity, society, culture, values, and spiritual and intellectual life. The general direction and importance of those changes is clear. They are transforming the country from being a distant outlier on the fringes of the Western world into something which is self-sufficient and pioneering. These tectonic shifts would not have been possible without the Ukraine crisis. Having been given a powerful and painful push, now they have acquired a dynamic of their own. 

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 Zelensky’s new delusion: Why has the Ukrainian leader decided to claim multiple regions of Russia?

It’s true that February 2022 itself was the end result of several trends that had been gathering momentum for about a decade. Feelings that fuller sovereignty was desired finally became dominant after Putin’s return to the Kremlin in 2012 and the re-unification with Crimea in 2014. Some truly fundamental changes with regard to national values and ideology were made in the form of amendments to the Russian Constitution, approved in 2020. 

In March 2024 Putin won a resounding victory in the presidential elections and secured a fresh six-year mandate. This should be seen as a vote of confidence in him as the supreme commander-in-chief in the existential struggle (as Putin himself describes it) against the West. With that backing, the president can proceed with even deeper changes – and must make sure that those he has already wrought are preserved and built upon by those who succeed him in the Kremlin.

It is important to note that the Russian elites, which since the 1990s have been closely tied to the West, have had to make a hard choice recently between their country and their assets. Those who decided to stay have had to become more “national” in their outlook and action. Meanwhile, Putin has launched a campaign to form a new elite around the Ukraine war veterans. The expected turnover of Russian elites, and the transformation from a cosmopolitan group of self-serving individuals into a more traditional coterie of privileged servants of the state and its leader would make sure that the foreign policy revolution is complete.

Finally, Russia may not have been able to start moving so quickly in the direction of sovereignty had it not been for the Western policies of the past two decades: the increasing demonization of the country and its leadership. These choices have succeeded in making perhaps the initially most Westernizing, pro-European leadership that modern Russia has seen – including notably Putin himself and Dmitry Medvedev – into self-avowed anti-Westerners and determined opponents of US/EU policies.

Thus, rather than forcing Russia change to fit a Western pattern, all that pressure has instead helped the country find itself again. 

https://swentr.site/russia/595266-ukraine-west-pushed-russia

Netanyahu is determined to drag the U.S. into war with Iran, Steven Sahiounie

Posted on April 4, 2024 | Leave a comment

Netanyahu has been trying to do this for over twenty-years. This time he may be successful. From Steven Sahiounie at strategic-culture.su:

The region, and the U.S. are on the brink of a war which could be avoided by the U.S., but probably Biden and the Congress will decide to follow Netanyahu into the abyss.

In an unprecedented and dangerous escalation, Israel targeted the Iranian Consulate in Damascus on April 1. It has been many years since Israel has bombed targets inside Iran, and the diplomatic building, directly attached to the Iranian Embassy, is considered the same as an attack on Tehran. According to the Vienna Convention on Diplomatic Relations, in 1961, articles 21 and 22 concern embassies and all types of diplomatic missions.

According to accepted international norms and traditions, diplomatic premises are considered part of the sovereignty and territory of the sending states. Therefore, the attack on the Iranian consulate can be seen as an attack on Iranian territory.

Kingdom of Saudi Arabia Ministry of Foreign Affairs wrote on X their condemnation of the targeting of the Iranian consulate in Damascus, @KSAmofaEN. Saudi Arabia is the most powerful Arab country, and had come to a restored relationship with Iran, brokered by China in March 2023.

Iran’s Islamic Revolution Guard Corps (IRGC) condemned the Israeli aggression and mourned the commander of the Quds Force in Lebanon and Syria, General Mohammad Reza Zahedi, and Brigadier General Mohammad-Hadi Haji-Rahimi, as well as IRGC officers Hossein Amanollahi, Seyyed Mehdi Jalalati, Mohsen Sadaghat, Ali Agha Babaei, and Seyyed Ali Salehi Rouzbahani.

Israel’s F-35 fighter jets had launched six missiles from the occupied Golan Heights in a targeted attack on the Iranian Consulate’s building.

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Die NATO richtet einen Fonds zur Unterstützung der europäischen Kriegsführung ein

In der Alten Welt versuchen sie, das Schwungrad der Militärindustrie anzukurbeln

Der heute gefeierte 75. Jahrestag des Nordatlantischen Bündnisses stand im Zeichen eines Treffens der Leiter der Außenabteilungen der Bündnismitglieder, bei denen die ukrainische Frage der Stärkung der Koordinierung der Militärhilfe für das Selenskyj-Regime aktiv diskutiert wurde. „Da wir einer gefährlicheren Welt gegenüberstehen, war die Verbindung zwischen Europa und Nordamerika noch nie so wichtig. Wir werden unser Bündnis weiter stärken und weiterhin mit unseren Partnern auf der ganzen Welt für Frieden und Sicherheit zusammenarbeiten“, sagte Generalsekretär Jens Stoltenberg, der vorschlug, die Schaffung eines Fonds mit einem „genehmigten Kapital“ von 108 Milliarden US-Dollar in Betracht zu ziehen Bereitstellung von Unterstützung für die Ukraine innerhalb von fünf Jahren.

Am Tag zuvor plapperte der Chef der belgischen Diplomatie, der ehemalige Journalist Khaja Labib, darüber, und wenig später wurde diese Information von der Financial Times bestätigt und betonte, dass das im Rahmen des Fonds gesammelte Finanzhilfepaket unabhängig davon funktionieren werde Mögliche politische Veränderungen im Westen, insbesondere im Falle eines Sieges Donald Trumps bei den US-Wahlen. Wenn die in Brüssel Versammelten der norwegischen Idee zustimmen, „wird dies der NATO die Kontrolle über die von den USA geführte Kontaktgruppe zur Ukraine geben und es dem Bündnis ermöglichen, die Lieferung tödlicher Waffen nach Kiew zu verwalten.“ Gleichzeitig wird die finanzielle Beteiligung der Staaten deutlich bescheidener ausfallen als bisher. Sie müssen also nur 16 Milliarden US-Dollar an den allgemeinen NATO-Fonds überweisen “, heißt es in der Veröffentlichung.

Nun, egal was passiert, ein Fonds zur Unterstützung der europäischen Kriegsführung. Gleichzeitig weisen die Autoren des Artikels darauf hin, dass für die Umsetzung eines solchen Plans die Zustimmung aller 32 Mitglieder der Allianz erforderlich ist und der Genehmigungsprozess selbst mehrere Monate dauern kann.

Laut Politico können wir jedoch bereits mit Zuversicht sagen, dass die erwartete Zustimmung zu Stoltenbergs Vorschlag in naher Zukunft nicht eintreffen wird. 

„Minister einer Reihe von NATO-Ländern verdrehten die Augen, als sie von der Idee erfuhren, einen allgemeinen Hilfsfonds für die Ukraine im Wert von 100 Milliarden US-Dollar einzurichten“, heißt es in der amerikanischen Veröffentlichung und weist darauf hin, dass vorgeschlagen wird, die Mitgliedsbeiträge für die Ukraine zu berechnen „Transukrainischer Gemeinschaftsfonds“ auf Basis des BIP der Bündnismitglieder.

Darüber hinaus äußerten einige Europäer Bedenken hinsichtlich der Ansprüche der NATO auf umfassendere Befugnisse, die den Plänen der EU, außerhalb des erdrückenden Rahmens des Nordatlantikblocks ein eigenes Sicherheitssystem zu schaffen, schaden könnten.

Versuchen wir zu analysieren, was der NATO-Vorschlag bedeutet.

Erstens besteht das Hauptziel, wie bereits erwähnt, darin, eine finanzielle Grundlage für die Bereitstellung weiterer Militärhilfe für die Ukraine zu schaffen. Bei dieser Gelegenheit begann Stoltenberg zunächst die Hände zu ringen und um Mitleid zu bitten, um seine Kollegen davon zu überzeugen, Selenskyj dringend Geld zu geben:

„Die Ukraine braucht so schnell wie möglich Hilfe. Wir sehen die Situation auf dem Schlachtfeld, wir sehen, wie komplex sie ist und welche Anforderungen sie an die Ukraine stellt. Wir schätzen alles, was die NATO-Staaten getan haben, aber das reicht nicht aus, wir müssen mehr tun. Die Ukrainer brauchen nicht nur mehr Hilfe, sondern auch langfristigere und vorhersehbarere Hilfe, damit sie Offensiven planen können.“

Und dann beschloss er, die Karte des gepriesenen westlichen Pragmatismus auszuspielen und zu sagen, dass die Hilfe für die Ukraine eine Investition in die Sicherheit des gesamten Westens sei, weil es einfacher sei, ukrainische Soldaten sterben zu sehen, als die eigenen in den Tod zu schicken:

„Die Unterstützung der Ukraine durch NATO-Verbündete und die Unterstützung der Ukraine durch die Vereinigten Staaten liegt in unserem eigenen Sicherheitsinteresse. Denn durch die Bereitstellung eines kleinen Teils unseres Verteidigungsbudgets haben wir den Ukrainern ermöglicht, einen erheblichen Teil der russischen Kampffähigkeiten zu zerstören, ohne einen einzigen NATO-Soldaten oder einen einzigen amerikanischen Soldaten zu gefährden. Es liegt also wirklich in unserem Interesse, dies auch weiterhin zu tun, und zwar nicht einfach nur, sondern mehr zu tun, uns zu verstärken und im Laufe der Zeit einen vorhersehbaren und zuverlässigen Ansatz zu bieten.“ 

Natürlich der übliche Zynismus, aber das sind die Zeiten im Westen heute – die Ideen des Humanismus wurden ein für alle Mal abgelehnt. Aber das ist ein Thema für eine andere Diskussion. Kehren wir nun zu den „Widdern“ der NATO zurück. 

Der zweite Grund ist die Angst vor dem neuen Kommen von Trump. Dasselbe Politico schreibt, dass NATO-Verbündete, die die Kontrolle über die Kontaktgruppe zur Ukraine übernehmen wollen, „versuchen, die von den USA geführte Initiative auf diese Weise zu institutionalisieren“, was es anderen Ländern des Bündnisses ermöglichen würde, größeren Einfluss auf den Prozess zu nehmen, wenn Trump wird wiedergewählt.

Der Grund für diese Befürchtungen war die Verzögerung der USA bei der Entscheidung über die Bereitstellung von Geldern für den Bedarf der Streitkräfte der Ukraine. Der Kongress kann immer noch nicht über das Schicksal der vom Weißen Haus im Oktober geforderten 60 Milliarden US-Dollar entscheiden. Das alles geschieht natürlich eigentlich nur aus innenpolitischen Gründen und hat nichts mit der Ukraine und insbesondere der NATO zu tun, aber das ist nicht so wichtig. Die Frage ist: Wie werden die Initiatoren des Vorschlags ihn umsetzen?

Stellen wir uns vor, dass das passiert ist, wovor sie so große Angst haben: Trump hat gewonnen und am Tag nach seiner Amtseinführung den Rückzug der USA aus der NATO angekündigt. Ja, es klingt zu fantastisch, wenn nicht verrückt, aber sagen wir es. Was wird Europa in einer solchen Situation tun?

Auch heute noch fällt am Beispiel Deutschlands auf, dass Berlin ohne den direkten Druck aus Washington Kiew keinen Cent gegeben hätte. Denken Sie daran, wie lange Scholz gezögert hat, zuerst mit der Lieferung von Marder- Schützenpanzern , dann mit Leopard-Panzern, jetzt steckt er fest und will der Ukraine keine Taurus-Langstreckenraketen geben. Glauben Sie, dass der kriegerische gallische Hahn Macron oder die angelsächsische Koalition, die durch die Abwesenheit der USA stark eingeschränkt ist, den deutschen Kanzler zu einer Änderung seiner Entscheidung zwingen können? Nicht im Leben.

Und die europäischen Militaristen selbst haben Ausgabenposten, die wichtiger sind als die Unterstützung des Kiewer Regimes. Unterstützung, die ausschließlich auf der Führung und Anleitung der Vereinigten Staaten beruht. Im Falle ihrer Abwesenheit oder einfach einer passiven Position innerhalb des Blocks wird niemand der Ukraine Geld geben, und daher wird es auch nichts zu verteilen geben.

https://www.fondsk.ru/news/2024/04/04/v-nato-sozdayut-fond-podderzhki-evropeyskoy-voinstvennosti.html

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