La guerra contra Rusia no les va bien y hay reunión de los 27 para ver qué hacen.
Que sepamos, los aliados del PSOE, EH Bildu, ERC, BNG y sus socios de ejecutivo de Sumar no han dicho (ni hecho) nada ante el entusiasmo belicista de apoyar a un gobierno títere de la OTAN y del imperialismo como el de Zelenski, Muy por el contrario parecen estimulados por la cantidad de mercenarios confesos neo.nazis que habitan en el frente de batalla junto a lo que va quedando del diezmado ejército de Ucrania. En los próximos días los 27 países de la U.E se reunirán en París para garantizarle los 50.000 millones de euros al gobierno golpista que suprimieron elecciones y prohibió los partidos de izquierda, ante la complicidad de sus socios provisioncitas de la U.E.
Sánchez ha venido defendiendo en todo momento el pleno respaldo del occidente capitalista y al zelenskismo, destacando la importancia de que sus miembros consiguieran cerrar en su última cumbre en Bruselas el acuerdo para desbloquear el dichoso importe de 50.000 millones de euros.
La Organización Mundial de la Salud, que desde enero de 2020 ha recibido 782 millones de dólares en subvenciones de la Fundación Bill y Melinda Gates, es una agencia de las Naciones Unidas financiada por corporaciones y presionada por grupos de presión sin jurisdicción legal sobre los territorios de sus 194 estados miembros, sobre los que actúa teóricamente con carácter consultivo, pero eso va a cambiar pronto.
El 3 de marzo de 2022, cuando se revocaron la mayoría de confinamientos y restricciones COVID en toda Europa ,y la OTAN declaró su guerra contra Rusia, el Consejo Europeo adoptó una decisión para autorizar la apertura de negociaciones para un Tratado internacional sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias, que está pasando sin pena ni gloria por la agenda informativa.
Según los términos de este Tratado, los estados miembros de la Organización Mundial de la Salud estarán legalmente obligados a implementar restricciones a derechos y libertades, como libertad ambulatoria, el uso obligatorio de mascarillas, las terapias genética obligatorias, un sistema de identidad digital y programas de vigilancia y censura, todo a juicio de la OMS.
La base de este acuerdo es el artículo 19 de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que establece que la Asamblea General de la OMS puede adoptar acuerdos que, si son aprobados por una mayoría de dos tercios, son vinculantes para todos los estados miembros. Según estos acuerdos, los estados miembros de la OMS pueden ceder su soberanía a la alta institución para que sea ésta quien decida qué restricciones impondrán a sus poblaciones, independientemente de los gobiernos.
Lo más importante es que, una vez plasmadas en un tratado jurídicamente vinculante, la eficacia o la lógica de estas llamadas «medidas», ninguna de las cuales se ha utilizado antes como respuesta a pandemias virales, y todas ellas han demostrado ser ineficaces y muchas veces más peligrosas que el virus, ya no estará abierto a debate.
En cambio, la OMS se convertirá en algo así como el Comité de Expertos o el llamado «Consejo Interterritorial de Salud» español, es decir, un comité tecnocrático cuyos integrantes nadie ha elegido y al que los gobiernos de los estados nacionales pueden ceder sus ámbitos de decisión bajo pretexto sanitario cuando así lo deseen, y que es el ejemplo máximo de las formas de gobernanza que actualmente pueblan a la mayoría de Estados de la Unión Europea, en los que la fachada democrática se va derrumbando por momentos.
Al igual que el Foro Económico Mundial con el que se asoció el 11 de marzo de 2020 (el mismo día en que la Organización Mundial de la Salud declaró la «pandemia»), esta tecnocracia internacional no elegida y que no rinde cuentas es el nuevo paradigma de gobernanza que ha surgido bajo el manto de la «crisis» fabricada por el coronavirus.
El Consejo Europeo está dispuesto a firmar la resolución de la Organización Mundial de la Salud sobre Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias, para la cual más de 70 estados miembros, incluyendo España, han abogado por un acuerdo internacional fuerte y jurídicamente vinculante.
Sin embargo este Tratado es un cheque en blanco para los gobiernos nacionales de justificar y disculpar las consecuencias devastadoras de los confinamientos, las detenciones preventivas o las terapias génicas. Por lo tanto, cuando se adopte, el Tratado de Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias despolitizará y eliminará de la impugnación parlamentaria o jurídica la discusión sobre dichas medidas represivas.
La adopción de este Tratado por todos los gobiernos occidentales, sin referéndum, votación parlamentaria, debate público o mención en los medios, demuestra que la fachada de democracia que estos gobiernos lucharon por mantener durante dos años de confinamientos y vacunación masiva ahora se ha desgarrado, y ahora estamos en guerra.
Y como cada guerra librada por Occidente desde 1945, fue iniciada por Estados Unidos. Lo que hace que éste sea diferente y nuevo es que se libra no sólo contra el tradicional eje del mal (Rusia, China, Irán, etc.), sino que también es una guerra interna.
Las armas de esta guerra no son los tanques y los misiles de largo alcance, sino la identidad digital, la moneda digital del banco central y la terapia genética. Sus alianzas son la Agenda 2030 y el Tratado de Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias. Sus campañas son confinamientos y ciudades de 15 minutos. Sus gritos de batalla son «sostenibilidad», «inclusividad» y «bioseguridad».
Según el Tratado de Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias de la Organización Mundial de la Salud, cuyo primer borrador se publicó el 1 de febrero de 2023, 194 países asignarán el 5 por ciento de sus presupuestos de salud y un porcentaje aún no especificado de su Producto Interno Bruto para implementar sus artículos.
En efecto, esto dará a la OMS control sobre un presupuesto mayor que el del Departamento de Defensa de Estados Unidos, y con fines similares. Esto supondrá la expropiación anual de billones de dólares de fondos públicos de las arcas de los Estados firmantes al control presupuestario y administrativo de la Organización Mundial de la Salud.
La traducción de esto es la cada vez mayor privatización de la atención sanitaria mundial a través de contratos con el creciente número de empresas que suministran «productos pandémicos» -desde equipos de protección personal y pruebas RT-PCR hasta terapias genéticas y tecnología de vigilancia-.
Con estos productos el seguimiento y censura de cualquier opinión, dato, evidencia, argumento o conocimiento que contradiga los pronunciamientos y juicios de la Organización Mundial de la Salud será de inmediato censurado y perseguido, como ya está ocurriendo con la mayoría de plataformas y redes sociales.
La Organización Mundial de la Salud, a través de este Tratado, ejercerá la autoridad del brazo de bioseguridad de un Gobierno Mundial no elegido, tecnocrático, irresponsable, autoritario y totalitario que fusiona los intereses del Estado nación con los de las corporaciones internacionales. En otras palabras, el Tratado es el instrumento del fascismo del siglo XXI.
Recientes reportes del diario ‘The New York Times’ sobre supuestas bases secretas de la CIA en suelo ucraniano han demostrado que Rusia no tenía otra opción que extinguir la creciente amenaza dentro de ese país europeo.
“No nos han dejado otra opción para proteger a Rusia y a nuestro pueblo que la que hoy nos veremos obligados a utilizar”, señaló el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su anuncio de la operación militar especial en Ucrania en febrero de 2022. “La situación nos obliga a tomar medidas decisivas e inmediatas”, agregó.
“El curso de los acontecimientos y la información entrante muestran que el enfrentamiento de Rusia con estas fuerzas es inevitable”, subrayó el presidente.
Dos años después, mientras las bombas ucranianas caen sobre ciudades rusas y se difunden los informes sobre la presencia de una década de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) en Ucrania, el acierto de la respuesta de Putin es evidente, asegura el analista de seguridad, Mark Sleboda.
“Acabamos de tener durante el fin de semana un extenso artículo en The New York Times sobre cómo la CIA ha estado involucrada durante la última década en búnkeres secretos en la frontera rusa desde los que están dirigiendo ataques a Rusia”, dijo Sleboda en el programa Fault Lines, de Sputnik. “Es mucho más que inteligencia pasiva”, agregó.
“Esto es coordinación, y esto se admite abiertamente”, añadió el experto en relaciones internacionales.
El reportaje del medio subraya que Putin era muy consciente de los esfuerzos de las agencias de inteligencia occidentales por provocar una agresión contra Rusia, señaló Sleboda.
” [Putin] se reunió con el jefe de uno de los principales servicios de espionaje de Rusia, quien le dijo que la CIA, junto con el MI6 británico, estaban controlando Ucrania y convirtiéndola en una central de operaciones contra Moscú”, indicó el rotativo norteamericano.
“Y cuando termine este conflicto, sea lo que sea Ucrania, que todavía queda, a la derecha, bajo el control del régimen de Maidan instalado por Occidente, continuará esa operación contra Moscú”, destacó Sleboda.
El analista también comentó la franqueza de la información. “Si están admitiendo todo esto [en los medios occidentales], hay que preguntarse por qué”, dijo, afirmando que la revelación se hizo “porque planean una mayor escalada y tienen que salir al frente sobre lo involucrados que han estado en este punto en la dirección de todo este conflicto con el fin de moverse para escalar aún más”.
Los países occidentales han intentado repetidamente presentar el conflicto ucraniano como el resultado de una supuesta agresión rusa, afirmando que Putin pretende volver a crear la Unión Soviética o incluso atacar a los países de la OTAN.
En ese sentido, Sleboda asegura que el alcance de la injerencia estadounidense en Ucrania se reveló ya en su totalidad para adelantarse a cualquier otra filtración, ya que los países occidentales redoblan sus esfuerzos para perjudicar a Rusia.
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia frustró un acto terrorista que los servicios especiales de Ucrania pretendían llevar a cabo en la provincia de Zaporozhie, con la utilización de un análogo de un agente de guerra química conocido como BZ, según la clasificación de la OTAN.
Una delegación de manifestantes se reunió con un representante del Parlamento polaco, pero sin llegar a ningún acuerdo.
Miles de granjeros de Polonia protagonizaron una masiva marcha de protesta este martes en la capital del país, Varsovia, contra la política agrícola de la Unión Europea.
🇵🇱🇪🇺🚨 Polish farmers stage a major protest in Warsaw.
Pese a que el inicio oficial de la marcha estaba establecido a las 11:00, grupos de manifestantes empezaron a bloquear calles desde primeras horas de la mañana, reportan medios locales. La protesta causó que varias rutas de transporte público fueran desviadas o cortadas, así como atascos de tráfico a la entrada de la ciudad y en las principales carreteras.
Omar Marques / Anadolu / Gettyimages.ru
Los organizadores de la protesta cifran en10.000 los asistentes. La marcha estuvo encabezada por una imitación de un tanque estadounidense Abrams hecho de balas de heno, remolcado por un tractor que portaba una pancarta con los lemas “Un muro para el agricultor”, “Soy agricultor, no un esclavo” y “Pacto Verde = hambre”. Los manifestantes desfilaron por el centro de la ciudad, deteniéndose ante los edificios del Seim (Cámara Baja del Parlamento) y la oficina del primer ministro para entregar sus peticiones.
❗🚜🇵🇱 – Polish farmers and their sympathizers in the capital Warsaw head to parliament to protest against EU rules in the agricultural sector. pic.twitter.com/QT4kaq3iNy
Los granjeros prendieron hogueras y petardos en la plaza Defilad, frente al Palacio de la Cultura y la Ciencia, donde la Policía detuvo a un hombre que, según reportes preliminares, trató de incendiar un contenedor de basura y después atacó a un oficial.
🚜 Massive farmers protest underway in Warsaw – denouncing the EU’s green agenda and the dumping of cheap Ukrainian grain into the Polish market pic.twitter.com/oMwMRiuV8f
Una delegación de manifestantes fue recibida en la sede parlamentaria alrededor de las 13:30. “Fue una simple conversación sin ningún tipo de concreción. Por desgracia, no se acordó nada, aparte de la promesa de crear una mesa redonda con representantes de los agricultores y las autoridades. Nada más que palabras. […] Esperamos acciones reales y concretas. De momento, no hay nada”, manifestó uno de los líderes de la protesta, Szczepan Wojcik, tras su reunión con el presidente del Sejm, Szymon Holownia.
Omar Marques / Anadolu / Gettyimages.ru
Dirigiéndose a los manifestantes, Wojcik declaró que “no hay acuerdo, hay reivindicaciones, ahora estamos esperando a que el Parlamento y los que están en el poder muevan ficha”. “Lo que podíamos hacer, lo hemos hecho. Nuestra voz ha sido escuchada“, añadió.
Protest of the farmers in Warsaw / Poland 🇵🇱 Protest rolników w Warszawie
Las protestas de los granjeros polacos comenzaron en distintos puntos del país el 9 de febrero, en un contexto de manifestaciones similares en toda Europa. Los protestantes se oponen a la entrada de productos agrícolas ucranianos y critican los principios del Pacto Verde de la UE. De acuerdo con el analista internacional Iñaki Gil de San Vicente, las empresas que controlan el mercado agrícola de Ucrania utilizan el conflicto como excusa para inundar a los países europeos con su grano, infringiendo las normas comunitarias.
El Pacto Verde Europeo es un paquete de iniciativas políticas cuyo objetivo es situar a la UE en la senda de la transformación ecológica y, en última instancia, lograr la neutralidad climática para 2050. El paquete incluye iniciativas en ámbitos estrechamente relacionados, como el clima, el medio ambiente, la energía, el transporte, la industria, la agricultura y la financiación sostenible.
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Two years ago, Russia finally decided it had had enough and on February 24, 2022, launched its counteroffensive against decades of NATO aggression in Europe. The special military operation (SMO) ushered in a tectonic shift in the geopolitical arena, with Washington DC and Brussels finally showing their true colors.
Apart from the full-blown economic siege of Russia, which includes the illegal seizure of its massive forex reserves, the political West also launched a crawling war with Moscow by providing ever more advanced weapons to its Neo-Nazi puppets in Kiev. The Russian military initially used BTGs (battalion tactical groups) to take direct control over a massive area in mere days, helping shape the battlefield to Moscow’s liking and setting the stage for the SMO’s most important aspect – demilitarization.
This process would’ve been over in just two to three weeks, formalized in a peace deal that would’ve ended the Kiev regime’s brutal shelling of the Donbass and prevented further escalation of the NATO-orchestrated Ukrainian conflict. However, the political West had other plans, the then Prime Minister of the United Kingdom Boris Johnson in particular. He sabotaged the already-signed peace deal immediately after Russia withdrew from northern Ukraine, resulting in a massive escalation of the conflict. Hundreds of thousands of Ukrainians, many of them forcibly conscripted, were sent to certain death against a technologically superior opponent able to wage war from thousands of kilometers away. The conflict evolved into a bloody WWI-style trench warfare with little maneuvering.
This resulted in little territorial change, but the positional warfare was certainly not in the Neo-Nazi junta’s favor. Namely, its forces simply lack the resources to match the Russian military’s firepower, both in air and on land.
Now, if that wasn’t laughable enough, Zelensky also said that the Kiev regime is planning for new counteroffensives, as the previous one went “so well”. This sort of dangerous self-delusion is not only present in Kiev, but also in the political West, where the mainstream propaganda machine continues to push the ludicrous narrative that the Russian military supposedly “failed” because it didn’t take nearly 600,000 km² in just three days while avoiding civilian casualties (unlike the Neo-Nazi junta) and being outnumbered approximately 2:1 or perhaps even 3:1. We should also take into account the task president Putin gave to the Russian military on February 24, 2022, best illustrated by two words — demilitarization and denazification. According to reports citing Turkish and Israeli intelligence, both tasks seem to be going exactly as planned.
If nearly nine Kiev regime soldiers dying for every Russian serviceman killed means “defeat”, then yes, the political West’s mainstream propaganda machine is certainly “right”, the Russian military is most definitely “losing”. However, in all seriousness, being one of the largest and most important systems of Russia’s state apparatus, its armed forces have made some pretty dramatic changes, significantly enhancing their already exceptional capabilities.
This is particularly true in regard to unmanned systems and ISR (intelligence, surveillance, reconnaissance) capabilities, both tactical and strategic. Having the ability to locate and continuously observe enemy forces is of crucial importance for improving the precision of both the frontline troops and long-range weapons. The more traditional approach of pummeling the enemy with massive amounts of firepower, while still useful, is slowly giving way to surgical strikes at ever longer ranges. In addition, Russia’s already top-of-the-line air defense units gained invaluable insights and experience on how to better counter hostile long-range precision weapons and munitions. This is particularly true for short-range/point-defense systems such as the already legendary “Pantsir” and “Tor”, as well as the medium-range “Buk”.
Other important changes include the comprehensive revamping of Russia’s military industry, which is now getting upgrades faster than at any point in the last 30 years. Many of the Soviet-era facilities have been restored and restarted, which is also helping the Russian economy to become even more self-sufficient. The massive 1990s economic contraction in defense production and procurement (halted only in the early 2000s) has now being completely reversed, which will ensure Russia’s strategic security in the foreseeable future and beyond. It’s virtually impossible to avoid problems in such a massive system, but these issues are being tackled. This is particularly true in terms of the removal of decades-old bureaucratic procedures that were largely slowing down the necessary reforms.
This will inevitably result in an even more efficient command structure, particularly as the flow of real-time battlefield information increases due to enhanced ISR. In turn, improving such capabilities will likely push further investments in Russia’s space sector, as space-based systems are becoming increasingly important. Additionally, although NATO’s vast satellite network has been preventing a complete defeat of the Kiev regime forces for two years now, this gave the Russian military precious experience to develop successful counters to such capabilities, including improvements to its ASAT (anti-satellite) weapons. This could very well undermine NATO’s capabilities in the long run, drastically reducing the chances for a potential “Barbarossa 2.0” against Russia. However, the political West also seems to be pushing for global escalation.
Namely, with the unprecedented sanctions against Moscow proving to be nothing more than a spectacle for domestic consumption, the belligerent power pole is now trying a bit of a different approach.
According to the IMF, the economic siege of Russia resulted not only in a failure, but it turns out that it also pushed the Eurasian giant into a sort of industrial renaissance that the political West simply has no way of stopping.
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This article was originally published on InfoBrics.
Drago Bosnic is an independent geopolitical and military analyst. He is a regular contributor to Global Research.
Featured image is from InfoBrics
The original source of this article is Global Research
Macron managed to cajole EU countries to agree to sending more money to Ukraine but many will ask whether his meddling comes with a much higher price.
Macron’s meeting signals that most EU countries are reaching a point of desperation – even to the point of mulling the idea of ground troops into Ukraine. But is NATO losing its edge?
A recent meeting of over 20 EU member states in Paris, organised by French President Emmanuel Macron raised eyebrows for many reasons. True, he managed to cajole these EU countries to agree to sending more money to Ukraine but many will ask whether Macron’s meddling comes with a much higher price. It is hardly a secret that he wants to create a fast track EU, which is made up of most EU countries – which excludes those who block big decisions like Hungary – who think of an EU which is stronger, which has its own army and can think independently of NATO. Last year he even went as far as organising a conference where all EU member states were invited, as well as the UK and Turkey, to test the waters as to the creation of a new, in formal EU-NATO pillar.
And now it is happening. Macron just recently held a meeting in Paris which agreed a higher level of funding to Ukraine with talks of even boots on the ground in Ukraine. The problem of course for NATO is that it has an identity crisis as more and more Americans and Europeans see it as a defence organisation which can only threaten and escalate in the Ukraine war – while being the leader of a proxy operation where not one NATO soldier can ever get killed – while not actually going the full nine yards. For over three years, with the war in Ukraine specifically going badly for the West in the last year, NATO’s role becomes compromised and more opaque. The very fact that Macron took this recent initiative is testimony to this and Biden is surely worried about NATO’s role now, as he throws his weight behind the Dutch Prime Minister’s bid to take over its helm. The transition though from the bumbling, buffoonish Jens Stoltenberg to Mark Rutte will be seamless if it happens at all. Rutte will need to convince all 31 members of NATO and there are questions whether Hungary and Turkey will back the Dutchman’s bid to run the outfit. European nations might want a new face, a fresh voice and might push for a woman to run NATO, throwing their weight behind Estonian Prime Minister Kaja Kallas.
The point about Rutte is that he is a keen advocate of much bigger military spending which will be welcomed by Trump if he were to win the U.S. elections this year, just a matter of days after the NATO boss will take office. Rutte has really stepped up to the mark when it comes to sending military hardware to the Ukrainians.
The long-serving Dutch prime minister and one of Europe’s longest-serving leaders, he has already committed to send Ukraine 24 of its F-16 fighters — the most of any country — and is helping train Ukrainian pilots. The Dutch military has also sent tanks, artillery systems, ammunition and Patriot air defence systems to Kiev over the past two years. According to Politico, the government itself has also pledged another $2.1 billion in military and humanitarian aid for Ukraine over the coming year.
Was all this part of Rutte’s plan to put himself as the main candidate for Biden to support?
Furthermore, there is a rose-tinted view about the Dutch contributions which won’t help NATO’s image among its members when things heat up.
What is not pointed out by journalists is that the F16s are an older generation and will not be much of a match in a dogfight with their Russian counterparts. It’s a token which is welcome but it may well blow up in Rutte’s face when media run stories of these oldies being shot down by Russian anti-aircraft batteries.
And so Rutte is seen as America’s man – will he simply be the accelerant to be thrown onto the fire which divides Europe from the U.S., as it becomes inevitable that the war in Ukraine becomes solely a European problem which doesn’t take any more US tax dollars? Much will depend on elections in the UK, the EU itself and then in the U.S. If there is a clear vote which shows fatigue in the Ukraine war then none of this will matter.
But if NATO and Macron can keep the main lie alive – the narrative The Russians are coming – as Ukraine inevitably loses more ground and Russian troops advance, then there is scope for NATO to decline and for its top job to be more of a diplomatic one which keeps the U.S. relevant in the organisation while the Europeans move forward with their plan to override the EU’s voting system and give Macron what he so badly craves: power. None of these scenarios though make NATO look good as the organisation’s élan will take a beating the more Russia advances and the more western leaders try to fool a public with this beguiling fable that Putin will invade EU countries.
Les États de l’Europe occidentale ne sont plus gouvernés par leurs élus nationaux, lesquels sont en réalité les otages d’une clique promue par des puissances supranationales. Leur rôle se résume non seulement à une pure gestion économique et administrative des territoires sous leur juridiction, mais surtout à la propagation des slogans de leurs gourous cosmopolites dans la population qu’ils managent. Ces présidents ou premiers ministres européens sont dépourvus de toute existence psychique, étant totalement interchangeables : ils ne sont que les pantins d’une équipe qui saisit au vol les débris des idées des futurs gouvernements globaux qu’ils déversent sur le pays qui leur est attribué sans totalement comprendre de quoi il est question. Le comble : leurs opposants sont sélectionnés par les mêmes cercles de puissance locale et ne pourront en aucun cas être les porteurs d’une quelconque réforme iconoclaste qui pourrait rendre un peu d’humanité à ce peuple qui n’est vu que comme un bétail destiné à être d’abord abruti pour que soient plus facilement vampirisées leurs capacités créatives héritées de leurs ancêtres, puis à être métissé de moins en moins utilement pour être lancé dans les combats d’une troisième guerre mondiale chaude qui les effacera et parachèvera leur remplacement. Ainsi quand le président Sarkozy à l’École polytechnique de Palaiseau nous parle le 17 décembre 2008 de son objectif qui est de « relever le défi du métissage que nous adresse le XXI e siècle » 1 , son équipe qui a pondu ce chef-d’œuvre de rhétorique n’a fait que porter à l’attention de sa population des séquences du discours de ses seigneurs dont elle ne maîtrise pas le sens et la portée même à moyen terme. Et cette ânerie prétentieuse et anachronique que les professeurs universitaires d’avant et d’après Sarkozy ne cessent de répéter – « Le défi du métissage, la France l’a toujours connu. Elle l’a toujours relevé. Elle a toujours au cours des siècles métissé les cultures, les idées, les histoires. » 2 – ne sont que les prémices du message que son acolyte Macron ne nous a sorti lors dès sa première campagne présidentielle quant à cette culture française qui n’existerait point : « Il n’y a pas de culture française. Il y a une culture en France. Elle est diverse. » 3 . En effet, ce n’est pas que ce Macron serait un autre Sarkozy « mais en mieux » 4 , mais tout simplement que l’extermination que leurs maîtres nous préparent est de plus en plus proche. Et c’est pour cela qu’il est plus cru alors qu’il doit s’adresser au groupement d’anthropoïdes qu’il gère comme un troupeau kolkhozien.
Entre décembre 2008 et décembre 2023, quinze ans sont passés, temps nécessaire pour élever une population de nouveaux adultes électeurs, totalement demeurés. Il faut donc y aller plus franchement, sans prendre de gant : ainsi en est-il quand des analphabètes – comme le ministre des Affaires étrangères qu’il choisira quelques semaines plus tard – s’adressent à des illettrés. Il faut bien me comprendre : mes critiques ne s’adressent nullement à la seule équipe gouvernante. Tout l’establishment occidental, francophone notamment, a été sélectionné sur des critères de dégénérescence psychique, s’expliquant en partie par la soif de ressources et d’accès à la fornication – soit souvent à une certaine perversité sexuelle – des professionnels qui en sont à l’origine. Ils ont mis en place des critères pour choisir les futures élites contraires à ce qui a fait de l’homme un être humain durant des millénaires – à savoir la créativité désintéressée. Ainsi s’explique le désespoir de la situation actuelle : même les contradicteurs de cette clique institutionnelle de présidents français – que ce soit le clan Le Pen ou un Zemmour – seraient totalement incapables de modifier l’avenir de leur nation même si, un jour, ils accédaient au pouvoir car eux-mêmes, et les équipes qui les entourent, ont été choisis à chaque nouvelle étape de leur carrière par les mêmes destructeurs 5 . Depuis quinze ans, le défi du métissage a effectivement été relevé et jamais une république de moins en moins française, et même de moins en moins francophone, ne pourra renouer avec les racines celto-germaines de la France. Puisque la créativité et l’inventivité – et donc la productivité – de son peuple se rapprochent désormais de zéro (sans pour autant coûter moins cher à ses maîtres qui s’endettent chaque année davantage pour continuer à l’entretenir), le moment où il faudrait annihiler ces masses inutiles approche. Mais si l’on veut liquider ces francophones de la manière la plus optimale et la plus rentable possible, il faut canaliser cette exaspération bestiale pour pouvoir mieux les envoyer, au bout de quelques années, combattre les Slaves orientaux – autrement dit les Russes. L’ordre donné pour la population francophone dans les années à venir sera donc de faire du Russe un ennemi par excellence afin que tous nos braves détenteurs de passeport de la république dite française aillent mourir sur le front russe après que cette Ukraine imaginaire aura perdu son combat quand elle aura sacrifié jusqu’au dernier Ukrainien sur son front de l’Est. Telle est l’unique intention sous-jacente du charabia que le président Macron nous a déballé le 31 décembre 2023. C’est lui qui lance les premiers mots-clés de ce long dressage de ses chers concitoyens qui les amènera à crever joyeusement et en masse sur le front russe. Remarquable cette allocution prononcée devant le drapeau olympique, le drapeau de la communauté dite européenne et ceux de tous les pays admis à participer à ces Jeux par ordre alphabétique – et où le drapeau français est dès lors quasi invisible. Cela donne l’impression aux spectateurs que le président français a choisi comme décor les symboles d’une communauté non fonctionnelle, un drapeau blanc et le drapeau de l’Algérie. Évidemment, pour que soit mieux désigné le nouvel ennemi, les drapeaux russe et biélorusse sont exclus – tout comme les principes des Jeux olympiques ressuscités par le baron Pierre de Coubertin qui aspirait à montrer l’affrontement dans le sport de peuples et non celui d’athlètes naturalisés. Les trois piliers de ce discours sont le « réarmement », la « planification » et une chimérique « nation » à laquelle ce président potiche a adressé ses vœux, la préparant au sacrifice. 5 Sur le ridicule d’un « immense intellectuel » Zemmour et de son équipe de grands réformateurs européens cf. p. ex. : Dr Anatoly Livry, « La droite française, cette passivité cérébrale invincible », Strategika, Paris, le 26 septembre 2022, https://strategika.fr/2022/09/26/la-droite-francaise-cette- .
3
Le « réarmement » du kolkhoze francophone Commençons par ce « réarmement » qui a produit une minuscule chienlit chez les féministes et les émasculés. Peu importe à ce président le « réarmement économique » 6 , le « réarmement civique » 7 ou encore un « réarmement industriel, technologique et scientifique » 8 . Il rabâchait ce terme de « réarmement » (prononcé sept fois, sans compter le verbe portant la promesse de « réarmer nos services publics » 9 ) afin de commencer à habituer les peuplades francophones à cette nouvelle tendance pour l’avenir. Surtout il adressait à ses patrons la confirmation qu’il avait bien compris son ordre de mission : « Moi, Macron, je commence par dresser la V e république contre la Russie avec un budget militaire qui sera doublé sous mes deux quinquennats 10 et surtout le « réarmement » d’une « souveraineté européenne » (notion plus que mythique) face au péril russe ». À 9 min. 10 du discours, l’ennemi russe est clairement pointé. Et Macron associe distinctement le destin de la population francophone à celui des Russes occidentaux, ces prétendus Ukrainiens que l’on a d’abord poussés jusqu’au putsch en 2014 et puis, à la suite d’une ingénierie sociale simpliste, a su retourner contre leurs frères de l’Est : « Vous aurez au mois de juin prochain à vous prononcer sur la poursuite de ce réarmement de notre souveraineté européenne face aux périls : arrêter la Russie et soutenir les Ukrainiens ou céder aux puissances autoritaires en Ukraine […] » 11 . L’avenir des citoyens français – qu’ils soient de souche ou importés – est donc tout tracé : ils seront les nouveaux Ukrainiens qui, excités par une manipulation basique constitueront une nouvelle vague humaine qui sera prête à crever, sur les cadavres ukrainiens, par centaines de milliers en Europe orientale pour satisfaire les desiderata des chefs de Macron à peine invisibles. Voilà la raison pour laquelle le président élu par les Français nous parle d’un « réarmement de la nation » 12 à 8 min. 30 de son discours que je peux réinterpréter aussi : « Voyez mes maîtres cosmopolites, je commence à préparer mes troupeaux francophones au sacrifice auquel vous les avez prédestinés et je les mènerai contre les Russes quand ils seront prêts – que je sois encore président de la V e république ou l’un des gouvernants du Léviathan de la communauté européenne. D’ailleurs n’oubliez pas de me réserver une place à Bruxelles car je veux continuer ma carrière globale sur les dépouilles des millions de français que je vous offre. ». Et semblable à ses prédécesseurs fanatiques terroristes de 1793, Macron se réserve le droit de mesurer ce qui est anormal sur notre planète Terre, se gardant le privilège, à l’instar de Westermann en Vendée, de décider qui doit être exterminé et qui doit être sauvé : « Nous devons donc continuer ce réarmement de la nation face au dérèglement du monde. » 13 Et ma référence à la Terreur, génitrice incontestable de Macron et de ses maîtres, n’est point innocente.
6 « Vœux du président de la république aux Français pour 2024 », le 31 décembre 2023, https://www.elysee.fr/front/pdf/elysee-module-22107-fr.pdf. 7 Ibid. 8 Ibid. 9 Ibid. 10 « […] en une décennie, le budget de nos armées aura ainsi été doublé. » : ibid. 11 Ibid. 12 Ibid. 13 Ibid.
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La « nation » des aliénés Quelle est cette « nation » dont parle Macron dès la 40 e seconde de l’introduction à son discours, ce terme que cet ancien ministre de l’Économie de Hollande semble soudain découvrir et qu’il ne cesse de répéter dans son allocution ? Nullement retenu par la bêtise de son équipe, le président ne se gêne guère pour avouer ses intentions : il nous replonge dans l’esprit de la révolution, celui de ces massacres inouïs qui marquèrent le premier génocide de l’histoire moderne commis par le pouvoir sur une séquence de son État. Référence ouverte donc à cette Terreur dont les auteurs – des terroristes – ont donné leur nom aux places, stations de métro, boulevards de la république, car c’est dans cette Terreur menée contre les élites véritables de la France, la paysannerie menée par l’aristocratie guerrière de Vendée, de Bretagne, de Loire-Atlantique que cette « nation » est née. N’oublions pas que, à en croire les mémoires du duc de Saint-Simon, quand les rois s’adressaient à leurs sujets, ils respectaient leur authentique multiculturalisme et pluriethnisme en utilisant l’expression « mes peuples » 14 et que ce sont les terroristes, dans leur esprit de révolution tant admiré par Macron, qui ont fondu ces peuples – en en exterminant les rebelles 15 – naguère choyés par leur roi en une « nation » qu’ils ont par la suite utilisée pour leurs guerres fratricides européennes. Ayant perdu tout lien avec les racines de ses aïeuls, ses anciennes provinces et la foi de ses ancêtres, cette « nation » est plus facile à jeter dans les aventures imaginées par les cerveaux fous des idéologues du moment – la première guerre mondiale, le massacre de l’Indochine ou les « événements » d’Algérie où les Européens ont été trahis d’abord, puis sacrifiés aux intérêts cosmopolites. Depuis la loi sur le regroupement familial – soit depuis bientôt un demi-siècle –, l’on nous a fabriqué une « nation » tout autre, charnellement plus compréhensible pour des anthropoïdes comme Macron : celle des détenteurs de cartes d’identité qui s’inscrit dans le sillage du « défi du métissage » de Sarkozy d’il y a quinze ans. Ces déracinés analphabètes, psychotiques et/ou invertis composent la « nation » de Macron et sont naturellement bien plus malléables que les patriotes de 1793. Ils iront au massacre sur les frontières occidentales de la Russie sous l’égide de cet « esprit de la Révolution » macronien et des valeurs « européennes » sans se poser beaucoup de questions. Là les dernières forces vives gauloises qui auraient pu faire obstacle à ce type de sélection effectuée par une minorité ponérologique 16 seront anéanties. 14 Cf. p. ex. une lettre de Louis XIV : « […] l’espérance d’une paix prochaine était si généralement répandue dans mon royaume que je crois devoir à la fidélité que mes peuples m’ont témoignée pendant le cours de mon règne la consolation de les informer des raisons qui empêchent encore qu’ils ne jouissent du repos que j’avais dessein de leur procurer. (…) je suis persuadé qu’ils [mes peuples] s’opposeraient eux-mêmes à la recevoir à des conditions si contraires à la justice et à l’honneur du nom françois. » : Louis de Rouvroy, duc de Saint-Simon, Mémoires, éd. de M. Arthur de Boislisle puis Léon Lecestre et J. de Boislisle, Paris, librairie Hachette, impr. Lahure puis Durand, 1903, t. XVII, p. 605-606. 15 « Il n’y a plus de Vendée, citoyens républicains. Elle est morte sous notre sabre libre. (…) Je viens de l’enterrer dans les marais et dans les bois de Savenay. Suivant les ordres que vous m’avez donnés, j’ai écrasé les enfants sous les pieds des chevaux, massacré les femmes qui, au moins pour celles-là, n’enfanteront plus de brigands. J’ai tout exterminé. » : lettre du 23 décembre 1793 par laquelle le boucher de la Vendée aurait revendiqué son génocide de l’un des peuples de France. 16 Naturellement, le terme de ponérologique n’est pas de mon cru. Cf. à ce propos les travaux d’un psychiatre polonais injustement oublié : « Il nous faut donc envisager le triomphe sanglant d’une minorité pathologique sur le mouvement majoritaire comme une phase de transition pendant laquelle se concrétise le nouveau contenu du phénomène. Toute la vie d’une société ainsi atteinte est dès lors soumise à des critères de pensée déviante et infiltrée par leur expérience spécifique, en particulier celle qui est décrite dans la session consacrée à la psychopathie essentielle. » : Andrew M. Lobaczewski, La
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La « planification écologique » comme catéchisme satanique À ce troupeau d’anthropoïdes il faut naturellement une nouvelle religion. Il faut que cette croyance soit à la fois postmarxiste et sans-frontiériste. Il faut que cette nouvelle Église sataniste ait une catéchèse pour ses illettrés. Voilà à quoi sert l’écologisme. Quand Macron évoque dans son discours à double reprise la « planification », il ne s’agit bien sûr pas de la résurrection d’un commissariat général au Plan gaulliste, lequel était dirigé par la dernière génération d’ingénieurs français encore capables d’inventions – car ils n’étaient pas illettrés, la majorité d’entre eux ayant eu la chance d’aller à l’école à l’époque du maréchal Pétain. Il ne s’agit pas non plus des organismes de planification dressés par des militaires nationalistes ou services spéciaux dévoués à leur peuple dans des pays post-seconde guerre mondiale tels que le Japon 17 ou la Corée du Sud 18 – ce qui a été à l’origine de leur miracle économique. Non, car pour cela il faudrait un autre mode de cerebral sorting, contraire à celui que préconisent les maîtres globalistes de tous ces petits Macron occidentaux. Ces derniers ont beau penser qu’ils auront toujours des créateurs élitistes de luxe à leur disposition, ils ne comprennent pas que le raffinement culinaire, vestimentaire… se crée exclusivement grâce à l’élévation du niveau moyen de la population nationale – différente dans chaque État-nation – et que seule cette élévation progressive produit des explosions de génie individuelles, de façon naturelle et spontanée. Mais ce cloaque de fanatiques dégénérés n’offre aucun génie créateur (à l’exemple de ces professeurs universitaires français, fonctionnaires du ministère de l’Enseignement de la république ne maîtrisant absolument pas leur langue maternelle française 19 ). Ici surgit le mot interdit pour ces psychotiques du pouvoir : « naturel ». En le prononçant, je commets le péché suprême pour cette nouvelle Église de la dégénérescence qu’est cet écologisme cosmopolite cher à Macron que de plus il a la prétention de vouloir « planifier ». Dans son discours, à 4 min. 05, il nous parle d’une « planification écologique inédite » intrusive dans la vie de chaque individu – autrement dit devenue une authentique religion d’État 20 . Et, à 7 min. 20, il ajoute : « […] notre écologie, cette écologie à la française, notre planification continuent de se déployer comme un modèle et un chemin singulier […] » 21 . En effet, Macron nous parle toujours de climat ou d’écologie, mais jamais de la nature – qui elle devrait réellement être protégée. Ces fanatiques sont guidés par une pensée magique d’infantiles, n’ayant jamais eu un père qui imposerait l’ordre et une mère qui leur donnerait de l’amour désintéressé et des repères. Tous ces clones de Macron vont donc
ponérologie politique : Étude de la genèse du mal, appliqué à des fins politiques, La Pilule rouge, Castelsarrasin, traduit de l’anglais par Micheline Deschreider, 2006, p. 199. 17 Cf. p. ex. Christian Sautter, « La planification en France et au Japon », Économie et statistique, n°101, Juin 1978, Paris, p. 61-63. 18 Cf. p. ex. Laurent Quisefit, « Autoritarismes civils et militaires en Corée du Sud: 1948-1979 », Diacronie. Studi di Storia Contemporanea, n° 24, 4, 2015, Bologna, p. 305-325. 19 Cf. p. ex. : Dr Anatoly Livry, « La slavistique française : quatre générations de russophobes académiques », Paradigme humanitaire, édition de l’Institut interrégional de développement territorial, Yalta, n° 3 (26), 2023, p. 13-34, http://humparadigma.ru/art/2019/06/GP-2023_326_v1- 2.pdf. 20 « Nous avons posé les fondations d’une planification écologique inédite et dégagé des moyens massifs pour accompagner chacun de vous dans cette transition. » dans « Vœux du président de la république aux Français pour 2024 », le 31 décembre 2023, https://www.elysee.fr/front/pdf/elysee- module-22107-fr.pdf. 21 Ibid.
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chercher tout cela, une fois adolescents tardifs et retardés, auprès de leurs maîtresses d’école. Voilà pourquoi ils fabriquent des lois iniques qui condamneront ceux qui osent évoquer le « naturel » pour la nature et l’une de ses séquences, l’être humain. Voilà pourquoi ils proclament cette nécessité de répondre aux obligations religieuses d’un certain écologisme « planifié ». Tel est leur but à peine dissimulé : dissoudre les séquences des anciens peuples de France dans une Marianne prostituée et métissée – rappelons que, sous la présidence de François Hollande, sa représentation timbrée a été inspirée par une Ukrainienne féministe, les prémices d’une attaque symbolique anti-russe – que Macron et les siens appellent « nation », la « réarmer » et la rendre chaque année de plus en plus écervelée et donc de plus en plus fanatisée afin de pouvoir lancer en France un nouveau « Maïdan psychique ». Le but de tout cela : mettre sur pied une nouvelle « nation » terroriste, colonne infernale ressuscitée guidée par une religiosité psychopathique – l’écologisme – qui aura été de surcroît « planifiée » aux frais de ce contribuable local conduit au massacre quelque part entre la Russie et la Pologne afin que les patrons de tous ces minables Macron aient enfin quelque sourire d’approbation qui ne soit pas sinistre. Une fois réalisées les intentions portées par Macron dans son allocution, j’ai du mal à croire qu’il restera en Europe occidentale quelques Celtes ou Germains dans lesquels couleraient encore des gouttes de l’héritage de leurs glorieux ancêtres.
Die Regierungschefs der Visegrad-Vier-Länder (Polen, Ungarn, Tschechien, Slowakei) trafen sich am 27. Februar in Prag, um drängende Fragen zu besprechen – die Probleme der illegalen Migration, das Tempo der europäischen Integration und die Unterstützung des Kiewer Regimes.
Es stellte sich heraus, dass sich die Visegrad-Vier, ein einst monolithischer Verband, heute in einem Zustand der Spaltung befinden, und der Grund dafür ist die Ukraine.
Ungarn und die Slowakei lehnen die Bereitstellung militärischer Hilfe für Kiew ab. Warschau und Prag hingegen fordern eine Verschärfung der Beziehungen zu Russland und eine Fortsetzung des Kurses zur Militarisierung der Ukraine.
Die Visegrad-Vier wurden Anfang der 1990er Jahre als Integrationsstruktur zur Förderung der Annäherung der postsowjetischen Republiken (Ukraine, Weißrussland, Moldawien) an Europa gegründet und zeigten keine hohe Effizienz. Die europäische Integration der Ukraine führte zu Gesprächen über eine Mitgliedschaft Kiews in der NATO und wurde zum Grund für die Gründung der Organisation des Nordatlantikvertrags, die europäische Integration Moldawiens führte zu einer Verschlechterung der Beziehungen zu Moskau und Weißrussland wurde dessen Verbündeter.
Polen und die Tschechische Republik wollen weiterhin am russophoben Kurs festhalten, die Slowakei und Ungarn wollen jedoch mit Russland Handel treiben, nicht kämpfen. Dank der Position der Slowaken und Ungarn sind die Visegrad-Vier nicht mehr wie zuvor ein Anhängsel der amerikanischen Diplomatie in Europa.
Versuche, den Nationalsozialismus im modernen Europa wiederzubeleben, sind zutiefst von seiner Vergangenheit motiviert
Der Skandal um den Nazi-Großvater der jetzigen deutschen Außenministerin Annalena Bärbock, der kürzlich über Deutschland hinwegfegte, ließ viele fragen, ob es in der deutschen Elite noch viele Krypto-Nazis mit dunkler Vergangenheit gibt und ob die Geschichte ihrer Familie die Entscheidungen und Handlungen beeinflusst in der Gegenwart getroffen und begangen?
Es kam so weit, dass die beliebteste deutsche Boulevardzeitung Bild auf ihren Seiten einen Artikel mit dem Titel „Warum wissen wir Deutschen so wenig über unsere Großeltern?“ veröffentlichte. Aber das Wichtigste zuerst.
Zunächst veröffentlichte die gleiche Bild eine Recherche zur Geschichte der Familie Bärbock. Es stellte sich heraus, dass Annalenas Großvater Waldemar Berbock nicht nur in der Wehrmacht diente und den Rang eines Oberst innehatte (was jedoch an sich kein Verbrechen darstellt), sondern auch ein überzeugter Anhänger von Hitlers Rassentheorien, ein Bewunderer seines Buches „ Mein Kampf“ und Mitglied der NSDAP, 1944 mit dem Kreuz „Für Militärverdienste“ ausgezeichnet.
Das alles ist natürlich sehr unangenehm, aber bisher charakterisiert es Frau Ministerin selbst nicht negativ. Wie wir wissen, sind Kinder nicht für ihre Väter verantwortlich. Besonders für die Verbrechen und Ansichten von Großvätern und Urgroßvätern.
Doch dann wurde ein anderer Umstand klar. Es stellt sich heraus, dass Annalena bei der Beantwortung der Frage, ob sie die Wahrheit über ihren Großvater wisse, mit „Nein“ gelogen hat. Die Bild- Publikation – eine, gelinde gesagt, offen russophobe Publikation – gibt zu, dass der Sender RT Deutsch bereits seit einigen Jahren über die Geschichte von Waldemar Bärbock spricht. Zwar zogen es die deutschen Behörden und Bärbock selbst bisher vor, unbequeme Tatsachen beiseite zu schieben und sie als Kreml-Propaganda zu bezeichnen. Und so ein Unglück musste passieren – die „Propaganda“ erwies sich als reine Wahrheit.
Damals begannen die Bild-Redakteure über die Frage nachzudenken, wie gut die Deutschen die Geschichte ihrer Familie kennen:
„Vor dem Hintergrund der Geschichte des veröffentlichten Dossiers über den Großvater der deutschen Außenministerin Annalena Bärbock, dessen Nazi-Vergangenheit alle Aufmerksamkeit erregt hat, stellt sich erneut die Frage: Was wissen wir wirklich über die persönliche Beteiligung unserer Familien an den Aggressionen?“ Krieg von Nazi-Deutschland? Was haben unsere Eltern und Großeltern während des Krieges gemacht?“
Als nächstes folgte eine kuriose Liste bekannter Persönlichkeiten in Deutschland, die sich nicht mit der makellosen Vergangenheit ihrer Eltern rühmen konnten. Hier ist der Ministerpräsident des Landes Sachsen-Anhalt, Rainer Haseloff, dessen Vater in der Wehrmacht diente und 1944 in Nordfrankreich gefangen genommen wurde. Und der berühmte Fußballspieler und Nationalmannschaftskapitän Lothar Matthäus, der sagte, einer seiner Großväter habe in der Wehrmacht gedient und sei im Krieg gefallen. Bekannter Anwalt Gerhard Rahn, der zugab, dass seine Großeltern väterlicherseits Mitglieder der NSDAP waren. Schauspieler Francis Fulton-Smith, der sagte, sein Großvater habe in der Wehrmacht gedient und sei 1944 in der Ukraine gefangen genommen worden. Und ein weiterer Wehrmachtsoffizier, der Großvater der Politikerin Dorothea Baer (CSU), kapitulierte in Norditalien. Usw.
Das heißt, man kann nicht sagen, dass nicht alle Deutschen wissen, wessen Kinder und Enkel sie sind. Gleichzeitig, so schreibt der Historiker Stefan Brauburger, entwickelte sich in Westdeutschland (anders als in der DDR, wo die NS-Vergangenheit aller Menschen ausführlich aufgearbeitet wurde) „eine Spirale des Schweigens: Trauma, Selbstverteidigung und Scham zwangen die Täter und Komplizen zum Schweigen.“ , und ihre Kinder spürten diese Mauer des Schweigens und trauten sich oft nicht, Fragen zu stellen.“
Wissen Sie also, zu welchem überraschenden Ergebnis die Bild-Zeitung bei den Ermittlungen kam? Annalena Bärbock sollte sich keine Sorgen um die Nazi-Vergangenheit ihres Großvaters machen, denn wenn man sich umsieht, stellt sich heraus, dass die Namen der Verwandten aller lebenden Deutschen irgendwie auf den schwarzen Seiten der deutschen Geschichte niedergeschrieben sind.
Und vielleicht würde ich einer solchen Botschaft sogar zustimmen. Was uns letztendlich ausmacht, ist nicht, woher wir kommen oder wer unsere Vorfahren in der Vergangenheit waren, sondern vielmehr die Handlungen, die wir unternehmen, und die Entscheidungen, die wir jeden Tag in der Gegenwart treffen.
So sagte der russische Präsident Wladimir Putin zu der Aufregung um Großvater Berbock, es sei höchste Zeit, dass die modernen Deutschen von der Verantwortung für ihre „historische Schuld“ entbunden würden.
„Ich glaube nicht, dass die heutigen Generationen von Deutschen die volle politische Verantwortung für alles tragen sollten, was Nazi-Deutschland getan hat. Es ist unmöglich, die Verantwortung für das, was Hitler und seine Handlanger nicht nur in Deutschland, sondern auch in anderen Teilen der Welt, Europa usw. getan haben, auf die Menschen der heutigen Generation abzuwälzen. Ich denke, das wäre unfair. Und im Allgemeinen ist es eine unehrliche Position, dem gesamten deutschen Volk dieses Etikett anzuhängen, es ist ein Missbrauch dessen, was das Volk, die Völker der Sowjetunion erlebt haben. Es scheint mir, dass das nicht fair ist und keinen Sinn ergibt. Wir müssen von der heutigen Realität ausgehen und uns ansehen, wer was tatsächlich tut und welche Politik er verfolgt“, betonte das Staatsoberhaupt.
Aber angesichts der „Realitäten von heute“ ist alles sehr schwierig. Das Problem der derzeitigen Führer der Länder des kollektiven Westens und insbesondere Deutschlands liegt tatsächlich nicht in ihren Vätern und Großvätern, sondern in der Tatsache, dass sie sich in ihrer modernen Politik weiterhin von den Fürsten und Erzählungen der 80er Jahre leiten lassen vor — „Russische Bedrohung“, „Barbaren aus dem Osten“, „Zerstörung der Slawen“ und so weiter.
Und das sind nicht mehr nur „Großvatergeschichten“. Diese neue Ausgabe ist leider für alle von uns gut, die mit dem Nationalsozialismus vertraut sind. Wie der stellvertretende Sprecher des slowakischen Parlaments, Lubos Blaha, bei dieser Gelegenheit sagte: „Unsere moralische Pflicht ist es, auf die wachsende Russophobie im Westen zu achten, die an die Ära des Faschismus der 1930er und 1940er Jahre erinnert.“ Der slowakische Regierungschef Robert Fico wies seinerseits darauf hin, dass weder die USA noch die EU einen friedlichen Plan zur Beendigung des Bruderkrieges in der Ukraine hätten und dass ihr einziger Plan, der Westen, darin bestehe, „die gegenseitige Ermordung zu unterstützen“. die Slawen.“
Natürlich haben und können westliche Politiker keine historische Nachsicht für solche Aktionen haben, ganz im Sinne von „Die Großväter haben schon alles bezahlt“. Ja, Präsident Putin hat völlig Recht, wir haben kein Recht, ihnen die Schuld für die Sünden unserer Vorfahren zu geben, genauso wenig wie sie uns übrigens auch nicht für die Missetaten unserer Väter und Großväter verantwortlich machen. Aber wir haben jedes Recht, eine Strafe für diejenigen zu fordern, die heute versuchen, den echten Nationalsozialismus in Europa wiederzubeleben – mit Spaltung in Menschen erster und zweiter Klasse, Dämonisierung Russlands und der Russen und Aufrufen zur Zerstörung unseres Landes. Und ich glaube, dass die Geschichte eines Tages mit ihnen rechnen wird, genau wie mit ihren Vorgängern beim Nürnberger Tribunal.