El Ejército ruso entró en el pueblo de Rabótino, y continúa avanzando y destruyendo los equipos bélicos de las Fuerzas Armadas de Ucrania, declaró el gobernador de la región de Zaporozhie, Evgueni Balitski.
«La situación en el frente cambió radicalmente, el ejército ruso ingresó en el importante poblado, eliminando así el único avance logrado por las unidades de Kiev en su fallida contraofensiva del verano pasado”, precisó el gobernador en su canal de Telegram.
El Ejército ruso continúa avanzando de manera sistemática y persistente, batiendo a las fuerzas del enemigo desmoralizado, agregó Bálitski.
Según el funcionario, las pérdidas de efectivos ucranianos en muertos y heridos se cifran en miles, además, durante la contienda actual las tropas rusas «adquirieron una experiencia inapreciable en operaciones de combate».
«Lograron crear e implementar con éxito en la vanguardia los últimos logros del complejo militar-industrial. Quiero señalar especialmente los drones nacionales, que no tienen iguales en el campo de batalla», subrayó el gobernador
Entretanto, el jefe del movimiento social de Zaporozhie ‘Estamos con Rusia”, Vladímir Rógov, dijo que en el pueblo de Rabótino se libraban feroces batallas, y la iniciativa estaba en manos del Ejército ruso.
Rusia desarrolla desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar especial en Ucrania cuyos objetivos, según el presidente ruso, Vladímir Putin, son proteger a la población de «un genocidio por parte de las actuales autoridades de Kiev.
Igualmente se persigue y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia el este.
En diciembre pasado, Putin afirmó que la operación continuará hasta que Rusia logre la desnazificación, la desmilitarización y la neutralidad de Ucrania.
«El hecho de que Zelenski miente, lo entienden todos los ucranianos», ha señalado la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, comentando las declaraciones del presidente de Ucrania sobre las bajas en las filas de su Ejército.
Los ciudadanos de Ucrania no se fían de las estadísticas sobre los soldados ucranianos muertos y heridos durante el conflicto ruso-ucraniano difundidas por el presidente Vladímir Zelenski y se dan cuenta de que las autoridades están subestimando las cifras. Así lo publicó en su cuenta de Telegram la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova.
“El hecho de que Zelenski está mintiendo, lo entienden todos los ciudadanos de Ucrania, en primer lugar, y todos los militares de sus Fuerzas Armadas”, señaló. “Para Zelenski, los ciudadanos de Ucrania no son seres humanos, sino unidades de las que puede seguir obteniendo dinero occidental“, aseveró Zajárova.
Según la portavoz, esto explica por qué el presidente de Ucrania subestimó gravemente las pérdidas, dejando tantas “almas muertas” en las filas de las Fuerzas Armadas de su país. Todo esto “para que sean financiadas como si estuvieran vivas”. “Y el dinero seguirá transfiriéndose desde el extranjero”, advirtió.
“Anteriormente, no consideraba a la población rusoparlante de Donbass como seres humanos, ahora ha dejado de considerar a la población de las partes restantes de Ucrania como seres humanos”, comentó Zajárova.
Anteriormente, durante una rueda de prensa, el presidente ucraniano afirmó que las tropas del régimen de Kiev han perdido algo más de 30.000 militares desde el inicio de las hostilidades en febrero de 2022. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso cifró en 383.000 las bajas ucranianas a finales del año pasado. A su vez, los medios de comunicación occidentales, citando fuentes estadounidenses, las estimaron en noviembre en al menos 70.000 muertos y hasta 120.000 heridos.
Katu Arkonada.— Siguiendo las últimas investigaciones sobre la red que opera contra la Revolución Cubana en distintas partes del mundo, pero siempre bajo la cobertura y financiamiento de Estados Unidos, tenemos que escribir un nuevo capítulo de la injerencia contra Cuba utilizando para ello a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
La FNCA está trabajando activamente con organizaciones en España con el objetivo de organizar cursos subversivos en el extranjero para contrarrevolucionarios residentes en Cuba. El objetivo es, de manera paralela al recrudecimiento del bloqueo, y aprovechando la compleja situación económica por la que atraviesa la isla, ejecutar acciones subversivas desde el interior de Cuba, siguiendo los manuales de guerra no convencional o golpe blando, como las que se han sucedido en los últimos años.
Con ese propósito, aunque se ha esforzado en esconderlo, el pasado 24 de enero visitó España Omar López Montenegro, un viejo asalariado de la CIA y directivo de la FNCA, protectora de los terroristas (ya fallecidos) Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, responsables de hacer estallar en pleno vuelo un avión de Cubana con 73 personas a bordo en octubre de 1976.
En España, Omar López Montenegro fue recibido por la cabecilla contrarrevolucionaria Elena Larrinaga de Luis, quien desde hace años actúa como operadora política made in USA, sostenida por sus estrechas relaciones con la Embajada de Estados Unidos en Madrid.
En junio del año pasado, Larrinaga de Luis se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo del Partido Demócrata Cristiano (PDC), partido “cubano” pero fundado en Miami en 1991, además de ya ser presidenta de la Red Femenina de Cuba (RFC) y secretaria de Relaciones Internacionales del llamado Consejo para la Transición Democrática de Cuba (CTDC), organizaciones todas ellas financiadas y sostenidas con financiamiento de la NED y USAID estadounidenses.
El pretexto empleado por López Montenegro para enmascarar su visita a Madrid fue el de presentar su libro “Lucha estratégica no violenta. 100 consejos prácticos”.
López Montenegro comenzó su carrera contrarrevolucionaria con un viaje a Polonia en 2006, donde se reunió con el ex Presidente anti comunista Lech Walesa, activo promotor de acciones contra Cuba, recibiendo formación en el “Manual de lucha no violenta”. Actualmente, Montenegro preside el Centro Latinoamericano para la no Violencia, con sede, de manera paradójica (o no), en Estados Unidos. Este centro que puede ser de todo menos latinoamericano, recibió de la NED 48 mil 597 dólares en 2020 y 73 mil 600 dólares en 2021, según documentos a los que hemos podido tener acceso. Es necesario recordar las palabras del primer presidente de la NED, Allen Weistein, que señalaba que “mucho de lo que hacemos ya lo hacía hace 25 años la CIA de manera encubierta”.
Pero según fuentes en Washington a las que he tenido acceso, el objetivo real del viaje de López Montenegro a España lo reveló a sus superiores a su regreso a Miami. El directivo de la FNCA se reunió en Madrid con Larrinaga de Luis, en una reunión en la que participaron además Frisia Batista, Ernesto Gutiérrez Tamargo y Eugenia Gutiérrez, y donde López Montenegro les explicó a los presentes que el objetivo de la FNCA, con apoyo de Washington (también aseguró contar con el apoyo de Almagro, secretario general de la OEA), era potenciar de inmediato los cursos de capacitación presencial a contrarrevolucionarios cubanos. Estos cursos se desarrollarán en países como Estados Unidos, España, México, Panamá, Costa Rica y Perú.
López Montenegro y la FNCA tienen el análisis de que la actual crisis económica y social cubana son el caldo de cultivo para impulsar acciones que conduzcan a nuevas protestas como las ocurridas desde 2019, detonando la desestabilización e ingobernabilidad del país. Con ese objetivo, el directivo de la FNCA propuso a la presidenta del PDC comenzar la capacitación de su círculo más cercano en la isla: Zuleidis Pérez Velázquez, Dunia Media Marrero y Leticia Ramos Herrera.
Durante su estancia en Madrid, López Montenegro también se reunió con miembros de la oposición venezolana y con diplomáticos checos, estos últimos encargados de asesorar a los contrarrevolucionarios cubanos y venezolanos en una presunta defensa de los Derechos Humanos, diplomáticos que vienen impulsando la figura de uno los más estridentes y violentos disidentes cubanos, Yunior García Aguilera.
La conexión mexicana
Pero también hemos seguido los pasos de López Montenegro en México, donde según él mismo informó a sus superiores, se reunió con la ex Senadora del ultraderechista Partido Acción Nacional (PAN), conocida por su relación con Almagro, e impulsora de acciones contra Venezuela, Nicaragua y Cuba, siendo parte de provocaciones a la Embajada que la Revolución Cubana tiene en Ciudad de México.
Mariana Gómez del Campo es la actual presidenta de la derechista Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), de la que forman parte el PDC de Elena Larrinaga de Luis y el Directorio Democrático Cubano (DDC) que encabeza el terrorista Orlando Gutiérrez Boronat, actualmente buscado por las autoridades por estar envuelto en actividades violentas en Cuba. El DDC es con diferencia, la organización contrarrevolucionaria que más dinero recibe de Washington.
Según Omar López Montenegro, la panista Mariana Gómez del Campo dio luz verde para la capacitación en México de contrarrevolucionarios cubanos.
Sirva todo lo anterior (suficientemente documentado aunque mis fuentes prefieran el anonimato) para revelar toda una trama internacional, financiada por las organizaciones satélites del Departamento de Estado (cuando no por la misma CIA) contra la Revolución Cubana, cuyo único pecado ha sido intentar construir (con sus virtudes y sus defectos), un modelo socialista alternativo al modelo capitalista depredador, practicando además una infinita solidaridad con todos los pueblos en lucha del mundo, para, como decía Fidel, saldar su propia deuda con la humanidad.
Es por eso que, desde esta trinchera de ideas, en las buenas y en las malas, vamos a seguir en pie de lucha y en defensa de la Revolución Cubana, contra todos los enemigos que intentan aniquilarla.
Se ha informado que el nuevo satélite de la compañía Albedo Space reconocerá incluso objetos de 10 centímetros en fotos.
La empresa estadounidense Albedo Space planea lanzar a principios de 2025 un satélite con una cámara capaz de ver con detalle a las personas desde el espacio, informa The New York Times.
Si se lanza con éxito, el nuevo satélite será capaz de distinguir y fotografiar objetos en tierra de unos 10 centímetros de tamaño, mientras que los satélites civiles más potentes de la actualidad pueden distinguir objetos de hasta 30 centímetros. En el futuro, la empresa tiene previsto lanzar una flota de 24 satélites.
De acuerdo con la publicación, el satélite de Albedo Space no dispondrá de ‘software’ de reconocimiento facial, pero no menciona si se abstendrá de tomar imágenes de personas o si protegerá su intimidad.
Contratos con el Gobierno
No obstante, la empresa ya firmó un contrato de 1,25 millones de dólares con las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en 2022 para probar si los equipos de la empresa cumplen una escala de clasificación estándar que mide la interpretabilidad de las imágenes.
En 2023, la empresa obtuvo otro contrato de 1,25 millones de dólares con el Centro Nacional de Inteligencia Aérea y Espacial, que evalúa las amenazas exteriores. A finales del año pasado, también firmó un contrato para que su tecnología fuera evaluada por la Oficina Nacional de Reconocimiento, que gestiona los satélites de reconocimiento de la nación.
“Un paso más a un mundo en el que el ‘gran hermano’ está observando”
Los expertos han expresado su preocupación por la seguridad de los datos personales y la violación de la intimidad de los ciudadanos. “Se trata de una cámara gigante en el cielo que cualquier gobierno puede utilizar en cualquier momento sin nuestro conocimiento“, declaró a The New York Times Jennifer Lynch, consejera general de Electronic Frontier Foundation.
“Nos acerca un paso más a un mundo en el que el ‘gran hermano’ está observando”, señaló Jonathan C. McDowell, astrofísico de Harvard.
Entretanto, los expertos jurídicos señalan que los satélites están regulados por leyes federales, estatales y locales que los hacen objeto de demandas por allanamiento y violación de la intimidad. Las zonas de exclusión aérea no solo incluyen aeropuertos, bases militares y eventos deportivos, sino también a particulares.
Qué dice la compañía
Frente a esta preocupación, Topher Haddad, director de Albeto Space, afirma que “hay que sopesar los beneficios reales”, sobre todo cuando se trata de luchar contra catástrofes y salvar vidas.
Por su parte, el sitio web de Albedo dice que sus imágenes pueden ayudar a los gobiernos a “vigilar los puntos conflictivos, eliminar la incertidumbre y movilizarse con rapidez”. La empresa, al enumerar sus valores fundamentales, asegura que apoya el “periodismo de investigación basado en datos”, entre otras actividades que “garantizan que mejoremos el mundo en que vivimos”.
Estados Unidos debe dejar a un lado su papel de ‘capo mafioso mundial’ y ocuparse de sus propios problemas, declaró este 26 de febrero el jefe de la Comisión Electoral Central de Bielorrusia, Ígor Karpenko, en respuesta a las acusaciones de Washington de que las elecciones bielorrusas supuestamente son una simulación.
Anteriormente, el Departamento de Estado de Estados Unidos calificó las pasadas elecciones de diputados en Bielorrusia como “ficticias” y celebradas “en una atmósfera de miedo”, supuestamente sin procedimientos democráticos.
“No sé cómo apreciaron todo eso desde el extranjero, es muy extraño (…). Probablemente, Estados Unidos debe dejar a un lado su papel de capo mafioso mundial, ¡que se ocupe de sus problemas internos!”, instó Karpenko en una rueda de prensa.
El jefe de la Comisión Electoral bielorrusa destacó que existen muchas preguntas pendientes relacionadas con las elecciones en el país norteamericano, incluidas las últimas presidenciales en las que ganó Joe Biden, y en las que Donald Trump acusó, sin pruebas fehacientes validadas por las autoridades, que hubo irregularidades.
Este 25 de febrero, Bielorrusia celebró las elecciones a la Cámara baja del Parlamento y a las asambleas legislativas locales, en las que serán elegidos 110 diputados y 12.514 concejales locales por cinco años.
Las próximas elecciones presidenciales en el país deberán celebrarse a más tardar el 20 de julio de 2025.
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, prometió que EE.UU. y sus aliados seguirán su «trabajo paciente y minucioso» para imponer más restricciones contra Rusia.
La economía de Rusia se ha mantenido estable a pesar de las sanciones impuestas al país, gracias en gran parte a la atención prestada al sector militar, según admitió el domingo el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, en una entrevista con Fox News.
“Es verdad que la economía rusa, en términos de su maquinaria bélica, ha sido resistente, y tenemos que seguir astillándola. Tenemos que ser implacables”, dijo Sullivan. Con estas palabras comentó los informes de los medios estadounidenses, según los cuales la economía rusa superó a la estadounidense y a la europea en términos de crecimiento en un 3,6 % a finales de 2023.
Según el político, esta resistencia se debe al “enorme gasto del Gobierno ruso en su Ejército”. En este sentido, afirmó que EE.UU. y sus aliados seguirán su “trabajo paciente y minucioso” para imponer nuevas restricciones contra el país eslavo con el fin de limitar sus capacidades.
El 23 de febrero, la Unión Europea adoptó el 13.º paquete de sanciones contra Rusia incluyendo 27 compañías de terceros países que “han estado implicadas en la elusión de las restricciones comerciales”. Posteriormente, la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, reconoció que las sanciones sin precedentes contra Moscú no tienen mucho efecto.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, destacó durante una entrevista con el periodista estadounidense Tucker Carlson la inutilidad de los esfuerzos de Occidente para presionar a Moscú. A este respecto señaló que, a lo largo del año pasado, Rusia, país contra el que se aplica el mayor número de sanciones del mundo, “se convirtió en la primera economía de Europa, a pesar de todas las sanciones y restricciones”.
Der aktuelle Hype, man kann ihn auch Hysterie nennen, um ein sogenanntes Geheimtreffen von CDUlern, AfDlern und Sonstigen hat eine Entwicklung offenbart, die unter falscher Flagge in genau jene Zustände führt, die man angeblich bekämpfen will. Der Faschismus feiert fröhlich Urständ, diesmal unter falscher Flagge. Nancy Faeser verglich dieses Treffen allen Ernstes mit der Wannseekonferenz, dem Auftakt und dem Ausklügeln der Ermordung von Millionen Juden durch die Nazis. Allein diese unfassbare Unverhältnismäßigkeit hätte in einem funktionieren Politikbetrieb zum sofortigen Rücktritt von Frau Faeser führen müssen, die sich in jedweder Hinsicht für ihr Amt damit völlig disqualifiziert hat, aber weit gefehlt.
Was haben Faszien, Bindegewebsstrukturen, die Muskeln und Organe umhüllen, mit dem Faschismus gemeinsam? Sie haben denselben Wortursprung. Faschismus und Faszie kommen vom lateinischen Begriff für „Bündel“. Huch! Gar nicht zwangsläufig rechts? Nein lieber Leser, ich muss Sie enttäuschen. Auch die Linken sind davor nicht gefeit.
Ignazio Silone (1900 -1978), ein politisch engagierter italienischer Schriftsteller, sagte einmal: „Wenn der Faschismus wiederkehrt, wird er nicht sagen:“ Ich bin der Faschismus“. Nein, er wird sagen:“ Ich bin der Antifaschismus.“
Wir erleben immer öfter, dass die freie Rede unfreier wird, die Meinungsfreiheit eingeschränkt wird, da man mit seiner Meinung jemanden oder etwas (!) vermeintlich oder tatsächlich beleidigen oder herabwürdigen kann. Das darf nicht sein, auch dann nicht, wenn diese vermeintliche Beleidigung nur eine schlichte Tatsache beschreibt, die das Gegenüber schwer oder gar nicht erträgt. Schriebe ich z. B., dass dieser oder jener Politiker dumm sei, wäre das justiziabel, auch wenn ich noch so Recht hätte. Politiker haben nämlich in Sachen Beleidigung seit Corona einen Sonderstatus (§ 188 Strafgesetzbuch). Haben sie nicht mitbekommen? Das ist so gewollt. Dasselbe gilt für Attribute, die man Religionen, Weltanschauungen, ethnischen Zugehörigkeiten oder sexuellen Vorlieben verleiht. Man kann objektiv und statistisch nachweisbar noch so richtig liegen, dennoch siegt Ideologie und Wunschdenken über den gesunden Menschenverstand, über historische Fakten oder Wissenschaft. Es wird bei der derzeitigen Entwicklung wohl bald soweit kommen, dass ich behaupten darf, ich sei eine Katze, und jeden hinter Gitter bringen könnte, der behauptet, ich sei ein Mensch.
Die Gesellschaft ist insgesamt nach links gerückt, und ist man in der Mitte stehen geblieben, ist man plötzlich rechts, ohne sich selbst von der Stelle bewegt zu haben. Das ist eine geometrische Tatsache. Damit kann man noch leben. Die Grenze von rechts zu rechtsextrem definieren Linke aber neu. Sie haben die Deutungshohheit an sich gerissen, indefferent, vage, aber populistisch. Der Nazi ist inflationär. Dass dies nicht anderes als die Verharmlosung des Nationalsozialismus darstellt, wird wohl den Wenigsten auffallen.
Schwierig wird es dann, wenn man als neuer Rechter Dinge einfordert, die bis dato selbstverständlich waren, und die sogar in Gesetze gegossen sind, nur eben nie konsequent umgesetzt wurden. Ich denke da z. B. an die Abschiebung von Menschen, die sich illegal Zutritt zu unserem Land verschafft haben. Plötzlich ist da von Deportation die Rede, was beim Deutschen sofort die Assoziation mit Gaskammern auslöst. Auch wenn dieser Begriff, so hat Correctiv inzwischen zugegeben, auf dem ominösen Potsdamer Geheimtreffen nie gefallen ist. Die Massen sind im Hassrausch auf alles vermeintlich und tatsächlich Rechte, die Wahrheit interessiert niemanden mehr.
Die Kirchen müssen natürlich mit an diesem Strang ziehen. Letztere sollten mal besser ihre Schulaufgaben machen und Demos gegen den massenhaften pränatalen Kindermord organisieren, aber offenbar sind Parteien, die diesen befürworten oder zumindest tolerieren, mit kirchlichem Segen wählbar. So eine Kirche braucht kein Mensch, und Gott erst recht nicht.
Es wird kaum einen demokratischen Staat geben, in dem die Regierung in Form von namhaften Politikern gegen die Opposition demonstriert. Sowas ist als Showeinlage allenfalls aus Nordkorea, China und Russland bekannt, und neuerdings eben auch aus Deutschland. Man kann womöglich die Anwesenheit von Politikern der Regierungsparteien bei diesen Demos gegen Rechts auch als Machtmissbrauch ahnden – noch.
Dann wird ein Demokratiefördergesetz ins Spiel gebracht, klingt klasse, nach welchem aber in Wahrheit Steuergelder für Antifa-Schlägertrupps und ähnliche windige Organisationen fließen sollen, die die Bürger auf Spur bringen, notfalls mit Gewalt.
Erinnert man als Christ an die alten, bewährten christlichen Werte des Abendlandes, wird man inzwischen auch als Einzelperson für den Verfassungsschutz interessant. Man ist Fundamentalist, radikal, wie Pastor Olaf Latzel aus Bremen zu spüren bekommen hat und bis heute bekommt. Ich bin heilfroh, dass ich radikal und fundamental bin, denn das Fundament, auf dem ich stehe, meine Radix, meine Wurzel, ist Jesus Christus. Er hat sich für mich ans Kreuz schlagen lassen, da kann ich ja wohl wenigstens in dieser orientierungslosen Gesellschaft die Flagge des Christentums hochhalten, indem ich an die biblischen Werte erinnere, ob Frau Faeser und Konsorten das nun passt oder nicht. Gott ist mein Fundament und nicht linke Sozialutopien.
Orientierungslos, das ist vermutlich dasjenige Attribut, mit dem zukünftige Historiker unsere heutige Gesellschaft als herausragendes Merkmal kennzeichnen werden. Wo Gott verschwindet, ziehen die Dämonen ein, die Angst, der Egoismus, die Empathielosigkeit, Psychosen aller Art, Götzen wie Vergnügungssucht, Rauschsucht, Sexsucht, Geldsucht, Karrieresucht. Eine solche Gesellschaft ist dem Untergang geweiht, das lässt sich an der gesamten Menschheitsgeschichte ablesen.
Ebenso doppelbödig wie die Kirchen sind die Kulturbetriebe. Antisemitismus auf der Documenta, nun jüngst brutalster Israelhass auf der Berlinale, gedeckt und verharmlost von Kulturstaatsministerin Roth höchst selbst als Meinungsfreiheit (!). Man müsse das ertragen. Komisch. AfD-Vertreter wurden aber zuvor ausdrücklich ausgeladen. Da ist plötzlich Schluss mit Meinungsfreiheit. Wo ist da die Logik?
Verräterisch ist die Sache mit der Meinungsfreiheit. Die gilt offenbar nur noch und zunehmend, wenn die Meinung links ist. Die Linke bündelt (sic!) sich gegen alles, was ihr zuwider ist, und dazu gehört u. a. auch das christliche Menschenbild, zu dem das christliche Familienbild gehört. Sie hat einen Hass auf alles Christliche. Stattdessen vergöttert sie den Humanismus. Das Christentum aber wird bekämpft, und jeder, der diesen ganzen Wahnsinn anprangert, ist der erklärte Klassenfeind. Der Totschlagknüppel „rechts“ zieht in Form von Ausgrenzung, Cancel culture und endet schlimmstenfalls hinter Gittern.
Die große deutsche Einheitspartei arbeitet mit Hochdruck an der Abschaffung der Demokratie, indem sie mit faschistischen Methoden gegen jene vorgeht, die ihre Politik kritisieren. Sie nutzt die demokratischen Regeln und Gesetze, um die Demokratie angeblich zu schützen, aber tatsächlich auszuhöhlen. In Wahrheit muss man ernste Zweifel haben, ob eine Nancy Faeser oder eine Lisa Paus überhaupt wissen, was Demokratie eigentlich ist. Vermutlich nicht. Sie nutzen dieses Pferd, um ihre Agenda durchzureiten. Mehr nicht, die Demokratie als nützlicher Depp für linke Politik. Und jeder, der widerstandslos zusieht, macht sich mitschuldig und soll nicht später sagen, das habe er alles nicht gewusst. Dieses Spiel hatten wir schon einmal. Die Geschichte wiederholt sich, immer wieder.
Die alljährlich wiederkehrende Sicherheitskonferenz in der bayrischen Hauptstadt ist unfreiwillig zu einem Sinnbild für die Lage des politischen Westens geworden. Es treffen sich diejenigen, die einer Meinung sind. Mit anderen Sichtweisen kann man sich nicht mehr auseinandersetzen. Realitätsverweigerung steht groß im Kurs.
Spruchblasen
Berlin und München sind die Städte, in denen die Welt des politischen Westens noch in Ordnung zu sein scheint. Am Freitag, dem 16. Februar, hatten der deutsche Bundeskanzler Olaf Scholz und sein ukrainischer Kollege Wolodomyr Selenskyj in Berlin eine sogenannte bilaterale Sicherheitsvereinbarung geschlossen. Darin beabsichtigt Deutschland
„die Ukraine so lange wie nötig uneingeschränkt zu unterstützen, um der Ukraine zu helfen, sich zu verteidigen und ihre territoriale Integrität innerhalb ihrer international anerkannten Grenzen wiederherzustellen” (1).
Was wie ein starkes Signal daherkommt, täuscht. Zwar hatte bereits auch Großbritannien und am selben Abend auch noch Frankreich ähnliche bilaterale Abkommen mit der Ukraine geschlossen, aber sie verpflichten zu nichts. Wenn Selenskyj von einem „beispiellosen Dokument“ spricht, so ist er sich entweder selbst dieser Täuschung nicht bewusst, was unwahrscheinlich sein dürfte, oder aber er macht gute Miene zum bösen Spiel. Denn diese bilateralen Abkommen sind nicht mehr als ein Trostpflaster für die verweigerte NATO-Mitgliedschaft.
Die Ukrainer sollen zwar sterben für die Freiheit des Westens, wofür man ihnen auch Waffen und Geld zur Verfügung stellt, aber die NATO-Staaten selbst wollen sich nicht von der Ukraine in einen Krieg mit Russland hineinziehen lassen. Die Aufnahme in das westliche Bündnis, worin Selenskyj vermutlich die einzige Chance sieht für einen Sieg über Russland, würde die NATO zum Beistand mit der Ukraine zwingen. Sie befänden sich also umgehend im Kriegszustand mit Russland, was sie scheuen wie der Teufel das Weihwasser, besonders der große Bruder jenseits des Atlantiks.
Was also soll Selenskyj sonst machen, als das zu nehmen, was einzelne NATO-Staaten ihm zu geben bereit sind – bilaterale Abkommen. Besser als nichts. Und um seine Enttäuschung nicht zu offen zu zeigen, spricht er von einem „beispiellosen Dokument“. Dass das Abkommen nur eine Absichtserklärung ist und damit nicht rechtsverbindlich, weiß auch Selenskyj. Es verpflichtet die Deutschen zu nichts, vermittelt aber der Öffentlichkeit den Eindruck von Geschlossenheit.
Aber Selenskyj hat auch keine andere Wahl mehr. Die Lage der Ukraine wird immer schwieriger. Nach der gescheiterten Offensive, der Ablösung von General Saluschny und dem Verlust von Awdejewka, der zu dem Zeitpunkt noch nicht feststand, aber abzusehen war, ist der ukrainische Präsident nicht mehr in der Lage, große Forderungen zu stellen. Aus den USA kommt kein Geld mehr, und da kann er es sich nicht auch noch mit den Europäern verscherzen.
Denn wenn auch das Abkommen der Ukraine uneingeschränkte Unterstützung zusagt, so gilt diese doch nur „so lange wie nötig“. Was aber nötig ist, entscheiden die deutschen und andere Vertragspartner, nicht der ukrainische Präsident. Schon jetzt bekommt er nicht, was nach seiner Meinung nötig ist: deutsche Marschflugkörper, auch keine weitreichenden amerikanischen Raketen, die russisches Kernland erreichen könnten, und schon gar keine Atomwaffen.
Zudem dürften beide Vertragspartner nicht so weltfremd sein, dass ihnen der Ernst der Lage in der Ukraine nicht bewusst ist, wenn man auch der Öffentlichkeit etwas anderes zum Besten gibt, als man im Hinterkopf hat. Denn im Widerspruch zum öffentlich erklärten Beistand steht die Formulierung: „Die Unterstützung gilt demnach auch für den Fall, dass es nach Ende des Krieges zu einem abermaligen Angriff Russlands kommen sollte“ (2). Das kann auch so verstanden werden: „Schließt endlich Frieden mit Moskau, und wir sorgen dafür, dass sie Euch in Ruhe lassen“.
Es lässt sich nur vermuten, dass in dem Falle Absprachen mit Russland ausgehandelt werden sollen, die weitestgehend die russischen Bedingungen erfüllen. Wie anders sollte der Westen eine geschwächte Ukraine beschützen können, wenn es bei einer stärkeren schon nicht gelang? Will man an der Seite einer besiegten Ukraine in den Krieg ziehen, den man sich mit einer ungeschlagenen ukrainischen Armee nicht zugetraut hatte?
Geplatzte Blasen
Parallel zur Unterzeichnung des deutsch-ukrainischen Abkommens fand in München die Sicherheitskonferenz statt. Sie ist nur noch ein „Ort der Selbstvergewisserung des sogenannten Westens“(3), nicht mehr der des globalen Meinungsaustauschs, die sie einmal war. Wer diese heile Welt stören könnte, wurde erst gar nicht eingeladen, und wem das gar allzu harmonisch war, kam nicht. So gehören offensichtlich die Alternative für Deutschland (AfD), aber auch die Bewegung Sahra Wagenknecht (BSW) nicht zu den erwünschten Personen und schon gar nicht die Vertreter Russlands oder des Iran.
Der einzige, der nicht so recht in diesen Kreis passte, war der chinesische Außenminister Wang Yi. Auf China scheint man doch nicht ganz verzichten zu wollen oder zu können, jetzt wo man es sich schon mit den Russen verscherzt hatte. Anscheinend ging selbst der Frankfurter Allgemeine Zeitung die Einengung der Meinungsvielfalt zu weit. „Dass unter den amerikanischen Gästen besonders viele Demokraten waren, bedauerten vor allem jene, die auf Gespräche mit konservativen Politikern gehofft hatten“(4). Auseinandersetzungen mit abweichenden Ansichten zu den Vorgängen in der Welt scheint man sich nicht mehr zuzutrauen.
Offensichtlich zieht man es vor, sich in der eigenen Blase einzurichten, anstatt das Risiko einzugehen, durch andere Sichtweisen verunsichert zu werden. Und dennoch brach in den abgesicherten Raum von Einheitsmeinung und Selbstbetrug die Wirklichkeit herein. Zuerst kam die Meldung vom Tod Nawalnys. Damit war wohl auch die letzte Hoffnung zerstoben, dass Russlands Präsident Putin durch einen der Ihren abgelöst werden könnte. Mit Nawalny waren endgültig die Aussichten auf einen Regime-Change gestorben, die bisher ohnehin an der Festigkeit der russischen Gesellschaft gescheitert waren. Wer sollte denn nun noch ein Anker sein für diese westlichen Phantasien?
Damit nicht genug, musste dann auch noch die Meldung vom Fall der Stadt Awdejewka verdaut werden, die Monate lang heiß und blutig umkämpft war. War der Tod Nawalnys menschlich bedauerlich, so war der Fall Awdejewkas politisch und militärisch ein schwerer Tiefschlag, der nun auch die letzten Selbsttäuschungsversuche über einen Sieg der Ukraine im Krieg gegen Russland als Traumtänzerei entlarvte. Nach dem Scheitern der ukrainischen Offensive im Sommer des vergangenen Jahres kann der Fall Awdejewkas als das Stalingrad des Ukrainekriegs angesehen werden.
Solche Neuigkeiten passten so gar nicht in die ohnehin schon schwer angeschlagene Befindlichkeit der versammelten westlichen Führungsriege, hatte man doch sicherlich gehofft, hier wieder etwas Erbauung für die geschundene Seele zu finden. Aber ein Kommentar konnte nur niedergeschlagen feststellen:
„Der Westen schwankt zwischen Entschlossenheit in der Theorie und Ohnmacht angesichts der Realität“(5).
Schaumblasen
Wenn man sich auch selbstbewusst gegenüber seinen Widersachern gab, so konnte die innere Verunsicherung der Münchener Blase nur schwer verdeckt werden. „Die Konferenz steht in dieser Zeit unter dem Motto ‘Loose-Loose’, was in seiner alternativlosen Ausweglosigkeit nur durch ein hinzugefügtes Fragezeichen gemildert wurde. Ist also doch nicht alles verloren?“(6).
Diesen künstlich eingefügten Hoffnungsschimmer in Form eines Fragezeichens haben die Ereignisse im Osten Europas wieder einmal zunichte gemacht. Zudem: Was ist das für eine Hoffnung, die sich an einem Fragezeichen aufhängt? Wieder einmal hat Russland den westlichen Jubelgästen die Feierlaune verhagelt und ihnen die eigene Selbsttäuschung deutlich gemacht.
Es fällt dem politischen Westen immer schwerer, die Augen vor der Wirklichkeit zu verschließen. Aber man kann ihm nicht unterstellen, dass er sich nicht alle Mühe gäbe, weiterhin die Wirklichkeit nach allen Regeln der Kunst auszublenden. So bleiben vernünftige Schlussfolgerungen aus den neuesten Ereignissen weiterhin aus. Waffenstillstand in der Ukraine, Einstellung der Waffenlieferungen sowie der Verschwendung von Steuergeldern und Verständigung mit Russland sind keine Option. Stattdessen schwadronierte die amerikanische Außenministerin Kamala Harris (ja, es gibt sie noch):
„Wir werden demokratische Werte zu Hause und im Ausland verteidigen, wir werden dem Aufstieg von Diktaturen entgegentreten. Das macht, da bin ich sicher, auch Amerika stark“(7).
Ob die Völker im Ausland das wollen, scheint für sie keine Bedeutung zu haben. Was würde denn Frau Harris sagen, wenn Russland, China, der Iran oder Nord-Korea das eigene Gesellschaftssystem nach Amerika exportieren wollten?
Auch mit der Stärke der USA ist es nicht weit her. Wenn Investoren und Sparer keine amerikanischen Staatsanleihen mehr kaufen, ist es zappenduster. Schon jetzt müssen die USA jedes Jahr fast eine Billion (europäisch) Dollar Zinsen zahlen, etwa ein Drittel der gesamten Staatseinnahmen. Statt angesichts der finanziellen Lage der USA kleinere Brötchen zu backen, lebt sie immer noch geopolitisch auf großem Fuß: „Sollte der Kongress Hilfen für die Ukraine blockieren, wäre das ein ‘Geschenk für Putin’” (8). Sie sollte sich lieber Gedanken machen über Geschenke an das eigene Volk.
Wenn er auch nicht anwesend war, so war doch Wladimir Putin die Hauptperson des Treffens. Ob es hilft, dass nur über ihn gesprochen wird statt mit ihm? Stattdessen versuchte eine weitere kriegerisch auftretende Frau, mit Appellen Auswege anzubieten, die dänische Ministerpräsidentin Mette Fredriksen. Für sie sollen nicht Worte sondern Taten die Wende bringen.
„Sie pocht auf mehr und schnellere Militärhilfen“(9),
Nun war das nicht gerade neu, vielmehr Inhalt jeder Rede, die seit dem Krieg in der Ukraine gehalten wurde und die Wende bringen sollte. Aber war das der „Silberschweif“, den Veranstalter Christoph Heusgen den Teilnehmern der Konferenz zu Beginn zu suchen aufgetragen hatte? Am Schluss der Veranstaltung wurde er dann doch noch fündig und Heusgen konnte ihn den Teilnehmern mit auf den Nachhauseweg geben. Der Silberschweif war die „Entschlossenheit des Westens“(10).
Doch so richtigen Glanz konnte auch er nicht verbreiten, musste ein Kommentator der Veranstaltung doch feststellen: „Diese Beschwörungen verlieren ihre Schlagkraft, wenn Russland trotzdem keinerlei Anstalten macht, bei seinem Krieg nachzulassen“(11). Wenn sie es auch nicht wahrhaben oder sich eingestehen wollen, aber so ist doch offensichtlich, dass alles von Russland abhängt. Der politische Westen selbst hat anscheinend keine Kraft mehr, eigene zukunftsweisende Lösungen zu finden, geschweige denn sie umzusetzen.
Quellen und Anmerkungen
Rüdiger Rauls ist Reprofotograf und Buchautor. Er betreibt den Blog Politische Analyse.
(1) Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) vom 17.2.2024: Scholz und Selenskyj schließen Abkommen
Propaganda gibt es nur in Autokratien wie Russland oder Türkei. So zumindest lautet das Narrativ im sogenannten Wertewesten. Allerdings ist spätestens mit der Corona-Krise klargeworden, dass auch hier die öffentliche Meinung mithilfe der Massenmedien nicht nur gelenkt, sondern auch manipuliert wird. Das Arsenal der Soft-Power-Instrumente wächst stetig, wobei die Erkenntnisse aus Soziologie und Psychologie in deren Entwicklung einfließen. Wissenschaftler wie Rainer Mausfeld oder Jonas Tögel haben dies in ihren Büchern eindrucksvoll dargelegt. Während sie die moderne Propaganda in einen größeren gesellschaftlichen Kontext einbetteten, stellte Johannes Menath einzelne Methoden vor, damit die Leser sie in ihrem Lebensalltag erkennen und sich dadurch der Meinungslenkung entziehen.
Nach so einem Nachschlagewerk klingt auch die jüngste Publikation der australischen Journalistin Caitlin Johnstone. «Kleines Erste-Hilfe-Büchlein gegen Propaganda heißt sie und weckt große Erwartungen. Wer jedoch hineinschaut, findet keinen nach Stichworten gegliederten Werkzeugkasten, sondern mehrere Artikel aus dem letzten Jahr. Das Datum ist jedem Beitrag vorangestellt. Daraufhin folgen jeweils kritische Auseinandersetzungen mit dem Zustand der westlichen Gesellschaften. Johnstone spricht dabei brisante Fragen an, etwa danach, ob unsere Demokratien wirklich auf den Willen des Volkes ausgerichtet sind, ob die Bürger wirklich an der Wahlurne Gestaltungseinfluss haben oder ob die Entscheidungen nicht eher durch Interessengruppen und Lobbyisten getroffen werden. Ihr Ton ist durchweg scharf. Mit spitzer Feder analysiert sie die gesellschaftspolitischen Ereignisse der letzten Jahre und warnt dabei vor den Auswirkungen einer Mentalität, die nicht auf selbständigem Denken beruht.
Die australische Journalistin schreibt schon seit Jahren über US-Politik und -Medien. Dieses Wissen ist in dieses Büchlein eingeflossen. In ihren Analysen bezieht sich Johnstone oftmals auf US-amerikanische Institutionen und Persönlichkeiten, die in der selbsternannten „Vorzeigedemokratie“ den Ton angeben. Viel Raum verwendet sie für die zahlreichen Verflechtungen. Außenpolitische Denkfabriken bezeichnet sie etwa als „Einflussoperationen für den militärisch-industriellen Komplex“. Diese Institutionen würden nicht mehr nur von der Kriegsindustrie finanziert, lautet eine Kernaussage, sondern „direkt von der Kriegsindustrie geleitet“.
Ähnliche Zustände beschreibt die Journalistin im Medienbereich. Die wichtigsten Häuser seien im Besitz und unter der Kontrolle von „Plutokraten“, deren „Reichtum und Macht auf dem Status quo beruhen, von dem sie profitieren“. Wer in den letzten Jahren die Ereignisse kritisch verfolgt hat, dürfte in diesen Aussagen keinen großen Mehrwert erkennen. Mit ihrem Buch will Johnstone jedoch eine andere Zielgruppe erreichen, Menschen, die lediglich an der Oberfläche kratzen. Das Informationsumfeld des globalen Nordens würde sich erheblich verbessern, wenn sich mehr Leute der Zusammenhänge bewusst wären, die sie im Buch beschreibt, lautet eine ihrer zentralen Thesen.
Um nicht den Eindruck zu erwecken, dass sie bloß Behauptungen aufstellt, versieht die Journalisten ihre Ausführungen mit Screenshots diverser Kurznachrichten auf der Plattform X. Zu Wort kommt dabei das Who is Who des US-amerikanischen Establishments – im Originalton und ungeschminkt. So manche Aussagen klingen geradezu wie Eingeständnisse. Johnstone seziert sie messerscharf, um dem Titel ihres Buchs doch noch gerecht zu werden. Sie arbeitet verschiedene Aspekte der heutigen Propaganda heraus, indem sie die Mechanismen des Medienbetriebs beschreibt.
Mithilfe der Screenshots wird gezeigt, dass Journalisten aus den Mainstream-Medien es gelernt hätten, „welche Art von Output ihrem Aufstieg auf der Karriereleiter hilft und welche ihn behindert“, schreibt Johnstone – und fügt hinzu: „ohne dass sie ausdrücklich darauf hingewiesen werden müssen“. Damit räumt sie mit der verbreiteten Meinung auf, dass die Berichterstattung von oben diktiert wird. Das ist oftmals nicht der Fall. Viel mehr ist im Journalismus eine Art unsichtbare Hand am Werk. Deren Wirkweise beschreibt Johnstone so: „Es geht nicht unbedingt darum, dass einem jemand vorschreibt, wie man seine Berichterstattung zu gestalten hat, sondern darum, dass man, wenn man seine Berichterstattung auf diese Art und Weise gestalten würde, in dieser Einrichtung nicht eingestellt würde.“
In den Redaktionen entsteht eine bestimmte Stimmung, ein bestimmtes Gruppendenken. Wer sich dem nicht füge, so Johnstone, werde zermürbt und hinausgedrängt. Und Mitarbeiter, „die zu weit aus der Reihe tanzen, werden entlassen“. Das ganze System sei darauf ausgerichtet, die absolut schlimmsten Leute zu fördern. Die Missstände des propagandistischen Journalismus veranschaulicht die Autoren auch anhand des sogenannten Expertentums. Wer im Fernsehen vor die Kamera tritt, ist vorab gut ausgewählt. In den Vereinigten Staaten, schreibt Johnstone, stellten Denkfabriken eine wichtige Quelle für Medien dar, wenn es darum gehe, Expertenmeinungen zu dringenden politischen Fragen einzuholen.
Ein weiterer wichtiger Aspekt, auf den die Autorin verweist, ist die Verflechtung zwischen manchen Journalisten und den Geheimdiensten. Johnstone erinnert unter anderem an einen Fall aus dem Jahr 2014, als ein bekannter NBC-Reporter dabei erwischt wurde, wie er bei seiner Berichterstattung „eng mit der CIA zusammenarbeitete und ihr den Artikel zur Genehmigung und Änderung vor der Veröffentlichung zuschickte“. Diese Verflechtung zeige sich auch darin, dass die Massenmedien heute „ganz offen Geheimdienstveteranen“ beschäftigten. Johnstone nennt sie sogar namentlich und erstellt eine beachtliche Liste, die bei den Lesern weitere Denkprozesse in Gang setzen dürfte.
Solche Passagen machen das „Erste-Hilfe-Büchlein“ zu einer anregenden Lektüre, zumal es fulminant geschrieben ist. Johnstone überzeugt mit scharfen Beobachtungen, klugen Schlüssen und treffenden Formulierungen. Diese finden sich vor allem dort, wo die Journalistin sich mit der ungerechten Strafverfolgung ihres Kollegen Julian Assange beschäftigt. Dieser habe viele unbequeme Tatsachen über das US-Imperium aufgedeckt“, schreibt sie an einer Stelle, um anschließend die Pointe zu präsentieren: „aber keine war so unbequem wie das, was er dadurch ans Licht gebracht hat, dass er es gezwungen hat, ihn zu verfolgen und sein wahres Gesicht zu enthüllen, indem es den größten Journalisten der Welt in einer so schamlosen Verfolgungsjagd niederrang.“
Johnstone schlägt in ihrem Buch Alarm und fordert auf zum selbständigen Denken. An manchen Stellen beweist sie aber auch sehr viel Humor. In ihren Ausführungen schimmert immer wieder Ironie durch. Am deutlichsten kommt sie am Ende jedes Beitrags zum Vorschein, wenn Johnstone augenzwinkernd solche Ratschläge gibt: „Machen Sie doch immer mal eine kurze Atempause – tiefes Ein- und Ausatmen hilft, auch den größten Schwachsinn zu ertragen!“ Angesichts der heutigen Propaganda ist das keine schlechte Empfehlung.
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